Compartir:

Paloma Valencia, de 50 años, abogada y filósofa caucana, con especialización en Economía, quiere convertirse en la primera mujer presidenta de Colombia. Defensora del legado de seguridad de su mentor político, el exmandatario Álvaro Uribe Vélez, quien le habla al oído, la senadora del Centro Democrático ha sido una férrea opositora del gobierno de Gustavo Petro y de su heredero Iván Cepeda, a quien acusa de tener miedo por no aceptar debatir.

Leer también: “Que amañe el debate todo lo que quiera, yo se lo acepto”: Paloma a Cepeda

Importante: “Mientras Cepeda recibe apoyo de las Farc, Abelardo recibe el respaldo del Magdalena”: senador Mauricio Gómez

Reivindica la construcción de acuerdos desde la diferencia. Su fórmula con el centrista Juan Daniel Oviedo simboliza, según dice, una apuesta por la pluralidad, con la que busca ampliar su base para instalarse en la segunda vuelta, mientras deja la puerta abierta a más respaldos políticos. Por distintas razones, cuestiona a los candidatos Cepeda y De la Espriella, de quien asegura se está “equivocando porque el país está cansado del odio”.

Usted quiere ser la primera mujer que gobierne a Colombia, ¿qué tan viable lo ve?

Las mujeres nunca hemos gobernado, pero estamos listas, al igual que lo está Colombia, y es nuestro momento: estoy absolutamente segura de que tendremos a la primera mujer presidente, porque es un momento épico para la construcción de nuestros derechos.

Más allá de un asunto de equidad de género para sumar a más mujeres en la primera línea de la política nacional, ¿por qué los colombianos deberían confiarle su voto?

Tenemos dos modelos en competencia. El modelo de destruirlo todo, el que considera que todo está mal, que nada le sirve y que nos ha llevado a no tener salud y a vivir con miedo por la violencia. Ese modelo odia lo privado y destruye la salud porque privados prestan servicios que no le gusta el desarrollo energético porque están privados, que odia la educación privada y la ha castigado y destruido con impuestos y hasta destruyó el Icetex.

Nuestro modelo es el de una economía fraterna, en la que no se olvida a los pequeños, al emprendedor, al informal, que cuida a los colombianos más pobres. Esa economía fraterna parte de la base de recuperar nuestra seguridad, de dinamizar el crecimiento económico, de generar bienes públicos, vías terciarias y la salud que necesita Colombia, pero, sobre todo, de tener una política social que haga verdadera justicia social con los más necesitados.

Con el economista Juan Daniel Oviedo, su fórmula vicepresidencial, han unido esfuerzos, pese a tener visiones distintas, ¿qué lo acerca a él y qué lo distancia de esta figura de centro, de perfil técnico y abiertamente gay?

Lo lindo de esta campaña, que empezó con la consulta, fue pensar que quienes no somos iguales ni pensamos igual, podemos trabajar juntos por Colombia. Porque uno no necesita ser igual para unir esfuerzos y construir el futuro, tampoco para ser amigos y poder confiar.

De Juan Daniel, me encanta su historia de vida, que muestra que uno no se vuelve víctima de las circunstancias, sino que la voluntad humana es capaz de doblegarlas para decidir sobre su vida. Es un hombre inteligente, estudioso, profundo, al que le fascina trabajar, y podemos tener conversaciones sobre todos los temas, con infinita pasión por el país.

Y claro que nos distancian muchísimas cosas, pero el centro de nuestra alianza, como se lo dije a él, es que él no me peluquea el pelo a mí ni yo le peluqueo el pelo a él. Cada uno cabe exactamente como es, como pasa en cualquier democracia del mundo donde usted puede tener gente de izquierda, derecha, de centro, y a la que no le gustan los partidos, y no se tienen que odiar, pero a este país le han propuesto el odio como forma de hacer política y el resentimiento y la indignación como mecanismos de potenciar las causas políticas. Nosotros invitamos a todo lo contrario: Colombia solo será lo suficientemente grande si todos sumamos, y eso significa trabajar con entusiasmo para escribir el futuro, que es una página en blanco, con la tinta de los colores de los ciudadanos.

¿Cree que es posible revertir o superar la polarización en la que estamos?

Uno puede pensar en un país donde quepamos todos, donde el presidente cuide a todos los colombianos sin importar de qué filiación política son, que represente la unidad de la nación y tome decisiones polémicas para unos y para otros, pero que su trabajo no se oriente a partir el país para tener su pedazo, sino a tratar de construir entre todos el país que nos merecemos. Tenemos demasiados problemas para que encima de eso pongamos el odio o el resentimiento. ¡Qué cansancio! Porque, mejor no buscamos unos sentimientos que nos unan y nos permitan llevar a Colombia más lejos.

¿Qué le propone a los colombianos para superar los problemas del país?

He identificado las cinco bombas que nos deja Petro y, si no hacemos algo, van a explotar. La más urgente, la inseguridad, porque la extorsión y la violencia están golpeando a ciudadanos como los tenderos en Barranquilla, obligados incluso a pagar a dos grupos criminales. Esa bomba de tiempo tenemos que desactivarla con autoridad, recuperando la fuerza pública para que los criminales no estén en las tarimas con el presidente ni haciendo fiestas en las cárceles, ni libres como los ha dejado este gobierno.

Propongo reducir los ingresos ilegales mediante extinción de dominio exprés y una política integral contra drogas, extorsión y minería criminal. También es clave robustecer la fuerza pública con inteligencia, tecnología y mejores condiciones para sus integrantes. Mi objetivo es que los colombianos volvamos a ser los dueños de las calles, las carreteras, los parques y de nuestro destino, para que podamos vivir sin miedo.

¿Cuál es la segunda bomba?

La de la salud. Me duele lo que veo en el sistema de salud: pacientes sin tratamientos, como una señora que lleva cuatro meses sin quimioterapia mientras sus compañeros han empezado a morir. Los anaqueles de las EPS intervenidas, controladas por Petro, están llenos de tutelas que impone la gente y nadie les hace caso, ni siquiera a los fallos de jueces.

Es cierto que este gobierno destruyó el sistema de salud y eso afecta igual a petristas y no petristas. Por eso, invito a los petristas a que vengan porque arreglaremos las cuentas con hospitales, clínicas y EPS, les pagaremos con títulos porque no habrá cómo más, con la condición de que en los primeros 100 días de mi gobierno desatrasemos las 10 millones de atenciones represadas. Los colombianos volverán a tener salud: haremos una compra general de medicinas para que nadie espere y los llevaremos a los rincones más escondidos.

Se viene un fenómeno de El Niño en el segundo semestre, justo cuando afrontamos una crisis de energía firme que podría generar restricciones en el suministro, ¿qué propone?

Hoy pagamos el gas un 40 % más caro porque les dijeron a los colombianos que había que hacer transición energética. Pero esta no redujo emisiones, sino que nos llevó a importar más gas, perdiendo empleo, empresas y recursos. Fue una gran mentira. Retomaremos su exploración y explotación y es clave que avance el proyecto gasífero Sirius, frente a Santa Marta, para garantizar abastecimiento, aunque tomará tiempo recuperar lo que se frenó.

Colombia, además, se está quedando sin energía y eso explica en parte las altas tarifas del servicio en la región Caribe. Ante el riesgo de apagón por el fenómeno de El Niño, usaremos todas las fuentes disponibles: gas, hidroeléctricas, renovables e incluso nuevas tecnologías, como microrreactores nucleares y la geotérmica.

¿Sin dogmatismos?

La energía más sucia es la que no hay. ¿Por qué? Porque el colombiano que se queda sin gas vuelve a la leña. Nos la jugaremos por el carbón, el petróleo, el gas, porque Colombia necesita energía para su desarrollo. Sin energía solo hay pobreza. Haremos nuevas hidroeléctricas, cuidaremos el agua para sostener la matriz energética y nos aseguraremos que las familias más vulnerables en zonas rurales accedan a gas, sustituyendo la leña.

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal ha dicho que el nuevo gobierno, cualquiera que sea, deberá hacer un severo ajuste fiscal de 4% del PIB por cuatro años. ¿Cómo lo plantea?

No tenemos opción frente a esa bomba. Antes de Petro, Colombia debía $800 billones, ahora debemos más de $1.200 billones. Es decir, en cuatro años nos metió un 50% más de deuda, pagamos intereses del 14 % cuando podrían ser del 4 % o el 5 %, y el déficit puede oscilar entre $85 y $100 billones. Deben la plata de la salud, de los subsidios de energía y gas, de las vías y no cumplen con las vigencias futuras. El país enfrenta un desgreño fiscal imposible. Refinanciaremos la deuda. Le pediremos a Estados Unidos una ayuda, como la que le dieron al presidente Javier Milei de Argentina, de miles de millones de dólares para reactivar el país porque si nos ponemos solo a restringir el gasto, nos volveremos inviables.

Buscaremos recursos también con la banca y organismos multilaterales. Y, algo clave, reduciremos el Estado porque el país no puede tener un gasto burocrático que crece, crece y crece, mientras no hay plata para nada más. Contraeremos ministerios y entidades que nos permitan liberar recursos para la política social.

¿Qué hará contra la corrupción que también crece, crece y crece?

Esa es la última bomba. En este gobierno el ministro de Salud reconoce que se roban la plata de la salud, pero no hace nada. Cogieron plata para arreglar hospitales, pero no hay ninguna obra ni ningún arreglo; la plata de la Guajira la volvieron dinero en efectivo para sacar adelante la reforma pensional, y no contentos con eso, ahora sale Angie Rodríguez a decir que hay una banda criminal robándose la plata del Fondo Adaptación del propio gobierno.

¿Cómo será la corrupción que el propio gobierno siente espanto de ver lo que hace el propio gobierno? Combatiremos la corrupción y tomaremos decisiones de fondo para que a este país no se lo sigan robando. Lo haremos entre todos los colombianos con ayuda de la inteligencia artificial, penas efectivas y persecución de los criminales corruptos para meterlos a la cárcel, porque cuando esto pasa, los demás se asustan.

JOSEFINA VILLARREALLa candidata insiste en que, de ganar las elecciones, con ella la paz total “no va más”.

¿Veremos o no debate presidencial? La del Congreso definitivamente no cuajó.

Me da mucha pena que los otros candidatos no hayan aceptado porque en el Congreso teníamos metido a Iván Cepeda. ¿Qué iba a hacer? ¿Salir corriendo? Era importante que los colombianos tuviéramos esta oportunidad y ahora dependemos de la buena voluntad de Cepeda y él no tiene buena voluntad.

¿Por qué cree que el candidato Iván Cepeda no quiere asistir a los debates?

Porque le da miedo. Él es un hombre que no ha hecho nada por el pueblo colombiano, excepto visitar cárceles para perseguir a Álvaro Uribe y hablar con grupos ilegales para ofrecerles impunidad. Esa ha sido su vida.

¿Siente temor al hacer campaña en territorios, como el Cauca, su tierra natal, que están bajo el asedio de grupos armados ilegales? Usted misma fue amenazada.

Es muy difícil y claro que a uno le da temor. Después de la muerte de Miguel Uribe Turbay, todos entendimos que esto iba en serio y no era simplemente el ruido de presuntos atentados, sino la realidad de atentados. Pero el miedo es para vencerlo y por eso es que estamos aquí: no quiero un país donde los violentos decidan quién gobierne, no quiero un país donde quienes tengamos que sentir miedo seamos los ciudadanos y no los violentos. Yo iré tras ellos y los cazaré en todos los territorios para meterlos presos, de manera que los colombianos podamos vivir libres y sin miedo.

JOSEFINA VILLARREALPaloma Valencia, candidata presidencial.

Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda también han denunciado amenazas. En la cuenta regresiva para la primera vuelta y ante la falta de garantías, ¿cómo se plantea la campaña?

Vamos a seguir con la ayuda de Dios, de la Virgen María y de la Policía Nacional, que siempre nos protege, porque nos falta hablarle al país de muchas cosas. Lo recorreremos para ir soltando diferentes propuestas; muchos ya las conocen, pero necesitamos que los ciudadanos las oigan. Colombia no puede seguir en la idea de que alguien vendrá con una varita mágica o con el realismo mágico a solucionarnos los problemas. Defender a Colombia no es un eslogan de campaña, es algo que he venido haciendo durante los últimos 12 años.

En todas las batallas donde ha habido una amenaza para este país he estado yo, en la primera línea, defendiendo las cosas que Colombia necesita, deteniendo los goles en contra de la nación y defendiendo a nuestra fuerza pública. Lo mío no es una pose de campaña, yo le pido a los colombianos que no se equivoquen, tengo las manos limpias, tengo el carácter y las convicciones, pero sobre todo un enorme amor por Colombia para que juntos podamos construir un país más grande.

También en la recta final de campaña está recibiendo duros señalamientos, incluso desde sectores de la derecha. Por cierto, ¿qué opinión le merece Abelardo de la Espriella?

Creo que se está equivocando grandemente, porque los colombianos estamos cansados del odio, no cabe más odio en el país. Pero, sobre todo, está enredando sus posibilidades en la segunda vuelta porque cuando usted maltrata a la gente, luego no quieren votar por usted.

¿Lo dice porque insiste en que usted está siendo respaldada por los partidos políticos, a los que califica de los mismos de siempre, y usted misma también lo es?

Claro que soy la de siempre, soy la que siempre ha vivido en Colombia, la que siempre ha recorrido los municipios, la que siempre ha defendido a su fuerza pública, la que siempre ha estado dando las batallas por las causas justas. Hay otros que nunca han estado aquí.

¿Cree que le alcanzarán sus 3,2 millones de votos de la consulta y los de los sectores políticos que la respaldan para llegar a segunda vuelta?

Hemos invitado a los partidos políticos a que vengan, también a los petristas arrepentidos y no arrepentidos. Me encuentro a muchos que ofrecen apoyo. Eso es lo que necesitamos, que la gente se dé cuenta de que hay razones más grandes para votar que el color de la camiseta de los candidatos: razones que convocan el amor por Colombia, las ganas de salir adelante, y el que tengas esas ganas y quien sueñe con un mejor país estará con nosotros, porque esta es la campaña de la esperanza, de las posibilidades, la campaña donde todos los colombianos caben y nadie tiene la puerta cerrada. El que quiera venir, que venga, porque en Colombia todos tenemos que tener espacio para construir.

¿Qué le dice el expresidente Uribe? ¿Qué tanto lo consulta o influye en sus decisiones?

Le pido todo el día consejo. Cada vez que tengo un tema difícil, lo llamo y le digo Presidente, usted qué piensa y él me dice: “mija, veo esto aquí que es bueno, veo aquello que es malo. Pero lo que tú decidas, yo te acompaño”. Esa ha sido la actitud con el presidente Uribe. Siempre él ha sido generoso conmigo, siempre. Y yo lo quiero, lo admiro y espero cumplirle.

La gente me dice, Paloma: ¿Usted se quiere parecer a Uribe? Claro que me quiero parecer a Uribe. Quiero un país que recupere la seguridad y una política social que transforme la vida de la gente. Muchos olvidan que en su Gobierno fueron 2 millones 800 familias en acción, se alcanzaron 8 veces más cupos en el Sena, 1 millón más de cupos universitarios, en las carreteras y ciudades nunca más se volvió a tener miedo y yo me quiero parecer a Uribe todo lo que pueda.

Si gana la presidencia, ¿qué va a poner a hacer a Uribe?

Le tengo una misión, sino que él no me ha dicho que sí, por eso no lo puedo anunciar.

¿Lo nombraría asesor en algún tema puntual, por ejemplo?

Los colombianos saben qué queremos…

¿Usted lo ve como su ministro de Defensa?

Creo que eso es lo que uno debería tratar de lograr.

¿Y él estaría de acuerdo con ese cargo?

Pues no me quiere aceptar, pero toca convencerlo. Pero, en todo caso, quiero dejar en claro que conmigo la paz total no va más y a los criminales, como ‘Calarcá’, le pondremos el ‘se busca’. Es una vergüenza lo que está haciendo este gobierno e Iván Cepeda con el país. E insisto, conmigo vuelve la seguridad. Algunos dicen que las mujeres no somos buenas para ese tema, pero las mujeres podemos con todo y los bandidos nos van a correr.