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En una campaña que busca desmarcarse de las fronteras tradicionales de su partido, la candidata presidencial Paloma Valencia ha comenzado a perfilar su estrategia con un mensaje claro: ampliar su base política y construir consensos en medio de un escenario marcado por la fragmentación.

Tras su victoria en la Gran Consulta por Colombia, la aspirante del Centro Democrático ha insistido en que su proyecto no se limita a una corriente ideológica específica, sino que pretende convocar a distintos sectores del país. En esa línea se interpreta el reciente guiño del exministro Alejandro Gaviria a su equipo como una movida que busca enviar señales de apertura en un entorno político altamente polarizado.

“La idea es sumar”, ha reiterado Valencia en distintos espacios, al plantear que el país atraviesa una “crisis multisistémica” que exige acuerdos más amplios que los tradicionales alineamientos partidistas.

El eje programático de esa convocatoria gira, en buena medida, alrededor del sistema de salud, uno de los puntos que la candidata ha definido como prioritarios. Según su diagnóstico, el sector enfrenta una situación crítica, especialmente por las deudas acumuladas en medicamentos, que cifra en cerca de ocho billones de pesos.

Frente a este panorama, propone un plan inmediato que incluye el pago de esas obligaciones y la implementación de mecanismos financieros para estabilizar la red hospitalaria. La estrategia contempla, además, la compra directa de medicamentos como medida de choque para evitar desabastecimientos.

La construcción de su fórmula vicepresidencial con Juan Daniel Oviedo también es presentada como una señal de esa apertura. Para Valencia, el resultado de la consulta —en la que Oviedo obtuvo una alta votación— refleja la posibilidad de articular visiones distintas dentro de un mismo proyecto político.

Más allá de las propuestas sectoriales, la candidata ha centrado parte de su discurso en la necesidad de recomponer el tejido político y social del país. En ese contexto, ha hecho llamados a integrar incluso a sectores desencantados del actual gobierno, bajo la premisa de superar divisiones y construir una agenda común.

Otro de los énfasis de su campaña ha sido el papel de las mujeres en la política. Valencia ha destacado la presencia femenina en su equipo y ha planteado como objetivo romper lo que denomina el “techo de cristal” en Colombia, un país que aún no ha tenido una mujer en la Presidencia.

Con este enfoque, la campaña de Valencia intenta moverse entre dos apuestas: mantener su identidad política dentro del uribismo y, al mismo tiempo, proyectarse como una alternativa capaz de sumar sectores diversos. Un equilibrio que, en el actual escenario electoral, podría definir buena parte de su viabilidad en la carrera hacia la Casa de Nariño.