En medio de las dudas sobre el futuro del proceso de paz, producto de la muerte de los once soldados en el Cauca a manos de las Farc, el presidente Juan Manuel Santos se refirió, desde el Consejo Nacional de Paz en Bogotá, al momento de crisis por el que atraviesa el proceso.
El mandatario le advirtió a la guerrilla que la paciencia del país se está agotando y que este es el momento de demostrar que realmente quiere la paz. 'Tienen la pelota', les dijo el Presidente.
'Íbamos por un camino razonable donde los enfrentamientos y las muertes se habían reducido, pero las Farc, absurdamente, insistieron la semana pasada en seguir demostrando que tienen el poder de destruir vidas, de destruir familias, de destruir esperanzas', manifestó.
Sin embargo, y a pesar de las fuertes críticas que ha recibido el proceso y el propio mandatario, Santos dijo que se la volvió a jugar toda por la paz.
'El camino del odio, el deseo de venganza, son a veces las salidas más fáciles, pero nunca son las mejores. No son las que llevan a ese valor supremo que es la paz. Cincuenta años de guerra y más de doscientos mil muertos deberían ser suficiente saldo trágico para convencernos de que seguirá regándose más sangre si no negociamos el fin de este conflicto', enfatizó.
Santos también tuvo palabras para los críticos del proceso y le envió un mensaje entre líneas al expresidente Álvaro Uribe, cuya cuenta de Twitter es utilizada como plataforma de abierta oposición al Gobierno.
'Es muy fácil seguir hablando de guerra sentados en un escritorio o desde las ‘trincheras’ de las redes sociales', afirmó Santos.
Captura del general Alzate
En noviembre de 2014 los diálogos de paz vivieron su peor crisis. La captura del general Rubén Darío Alzate, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán, el día 16 de dicho mes en el corregimiento Las Mercedes, zona rural de Quibdó, terminó de atizar el caldeado ambiente al rededor de las negociaciones, ya que no solo se producía días después de la retención de dos soldados profesionales, sino porque era la primera vez que las Farc tenían en su poder un militar de tan alto rango.
Esto causó respuesta inmediata por parte del presidente, quien al día siguiente, el 17, suspendió los diálogos por primera y única vez desde que iniciaron las conversaciones en La Habana.
La captura del general Alzate fue calificada en su momento como una 'acción de guerra' por parte de las Farc y representó las dos semanas más duras del proceso.
Esta crisis terminó por fortalecer el proceso, ya que con la liberación de Alzate el 30 de noviembre, y la posterior declaración de cese unilateral el 20 de diciembre de 2014, inició un 'desescalamiento' del conflicto que arrojó las cifras más bajas de violencia reportadas desde 1984. Este fue interrumpido súbitamente por los ataques en Cauca.


