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El drama del sindicalismo colombiano, que entre 1977 y 2011, puso la escalofriante cifra de 2.870 muertos, en el país, forma parte del más reciente estudio que la Corporación Nuevo Arco Iris terminó por un trabajo que le encomendó el Programada de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.

La investigación Sindicalismo Asesinado, elaborada por León Valencia, director de Nuevo Arco Iris, y Juan Carlos Celis, sociólogo y magíster en estudios urbano-regionales, concluye que, en un comienzo, esos crímenes obedecieron a la acción política de líderes sindicales al lado de la guerrilla, pero después de la Constitución de 1991, cuando el sindicalismo se 'desvinculó de hecho e ideológicamente de las guerrilla' la victimización continuó, y a veces se recrudeció.

Esas acciones fueron cometidas, de manera 'atroz y desproporcionada', por élites regionales, agentes del Estado y fuerzas ilegales.

Con base en datos oficiales del Gobierno Nacional y de la Escuela Nacional Sindical, los autores, apoyados por los investigadores Alexander Pereira, Óscar Arbeláez, Hernán Pedraza Sarabia y Óscar Sevillano, demuestran la grave dimensión del drama del sindicalismo.

Por ejemplo, al echar mano de un estudio realizado en 49 países, de Centroamérica, el Caribe, Suramérica, Asia, África y Europa, entre 1999 y 2009 se encontró que fueron asesinados 1.253 sindicalistas. De estos homicidios el 63% ocurrieron en Colombia y los países más cercanos en porcentajes fueron Brasil con el 7% y Filipinas con el 5,3%.

Los sindicatos del sector agrícola, educador, minero y energético, fueron, según las cifras estudiadas, los más afectados.

Por regiones, Antioquia con 1.295 crímenes; Santander, con 236; Valle del Cauca, 178; Cesar, 119, y Magdalena con 101 fueron las cinco primeras afectadas por esta 'macabra persecución'.

LO SUCEDIDO EN EL CARIBE. Si bien la investigación aborda lo sucedido en todo el país, mostrando casos como el de Urabá y Barrancabermeja, con el ataque sistemático a líderes bananeros y petroleros, respectivamente, dedican un capitulo especial a los acontecido en la Región Caribe como algo 'emblemático de la victimización sindical'.

Además, de los crímenes ya citados en Cesar y Magdalena, en Córdoba se registraron 91, en Bolívar 66, en Atlántico 53, en Sucre 28 y en La Guajira 15.

La mayoría de ellos, hoy en la impunidad, fueron cometidos por el Bloque Norte del paramilitarismo.

La publicación muestra lo que fue el accionar criminal de los hombres bajo el mando de Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, contra dirigentes obreros de sectores específicos: carbonero (caso de la Drummond), bananero, eléctrico (Unión Fenosa - Electricaribe y Electrocosta), universitario (en Atlántico,
Magdalena y Córdoba), salud (Anthoc, Sindess, la captura de la José Prudencio Padilla que reemplazó al ISS), y el lechero con la toma sangrienta de Coolechera, así como el caso del sociólogo Alfredo Correa De Andréis.

'Esta investigación pone al descubierto, en todo su dramatismo, la violencia que han sufrido los sindicalistas en Colombia, una violencia que, pese a su magnitud y al estatus político de algunos de sus responsables, transcurre en silencio, casi inadvertida', dicen sus autores.

Por Redacción de País
jose.granados@elheraldo.co