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John Ramirez/APAP

A las 11 de la mañana del martes, con un seco estallido, se partió como ventanales la cotidianidad de la zona comercial y universitaria de la calle 74 con avenida Caracas, al norte de la capital.

Narraciones de testigos a EL HERALDO señalaron que, en el semáforo en que esperaban la camioneta del exministro Fernando Londoño, una buseta y una decena de vehículos más, solo se veían las llamas y el humo, mientras los heridos escapaban despavoridos de sus carros.

Quienes estaban en el sector tampoco volverán a ser los mismos, como doña Mercedes Ramírez, que vende cigarrillos cerca a la Universidad Sergio Arboleda y quien hacía cuatro años no fumaba, pero ayer volvió a encender su cigarrillo más amargo.

Sobre el atentado, el analista Alfredo Rangel le dijo a este diario que 'hace parte de la escalada violenta que desarrollan las Farc desde hace un par de años' y agregó que 'solo era cuestión tiempo que la violencia del campo se trasladara a las zonas urbanas'.
Opinó que la guerrilla 'está intentando recuperar terreno en lo militar y político y escogieron esta fecha de entrada en vigor del TLC con EU para crear desestabilización'.

EXTREMA DERECHA. Por su parte, el director de la Corporación Nuevo Arco Iris, declaró a EL HERALDO que 'me parece más probable que el atentado sea de la extrema derecha, que cuando empieza el país a hablar de paz, como ahora que se tramita en el Congreso el Marco Jurídico para la Paz, ocurren estos atentados donde escogen unos blancos de derecha para enviar un mensaje a la dirigencia del país en contra de la paz'.

El expresidente Álvaro Uribe no perdió la oportunidad para arreciar sus críticas al gobierno de Juan Manuel Santos. 'Fue un atentado contra el pueblo colombiano, y la democracia. Esto implica muchas reflexiones: yo no creo que al país le convenga ablandar la seguridad por buscar la negociación con el terrorismo', precisó cuando visitaba a Londoño en la Clínica Country.

Dijo que a los terroristas no se les debe favorecer con amnistías e indultos ni derechos de elegibilidad y opinó que el proyecto correcto es desmovilizar a los jóvenes guerrilleros pero actuar contra las cabecillas.

Por Tomás Betín del Río
Bogotá