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Willie Colón se caracterizó por integrar duplas históricas, primero lo hizo al lado de Héctor Lavoe con la que escribió páginas doradas en el mundo salsero. Posteriormente hizo lo propio al lado del panameño Rubén Blades, con quien no solo iniciaría una nueva temporada musical, sino que alcanzaría verdaderos hitos.

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Entre 1975 a 1978, en solo cuatro años hicieron historia. Luego de su separación de Lavoe, Colón comenzó un crecimiento personal tomando clases de teoría musical, composición y arreglos orquestales y lanza dos álbumes en solitario uno de ellos puramente instrumental. Posteriormente realizó la producción de los discos de Héctor Lavoe y se unió a Rubén Blades y otros cantantes en una de sus etapas de mayor intensidad creativa.

Bajo el nombre de La Orquesta de Willie Colón, y luego como Willie Colón & Héctor Lavoe la dupla lanzó trabajos como Cosa Nuestra (1969), Asalto Navideño (1970) y Lo Mato (1973). La dupla estuvo activa hasta 1974.

El primer trabajo de la dupla Willie Colón & Rubén Blades salió al mercado en 1977, sin embargo no su primera colaboración, ya que, en 1975, Rubén Blades cantó la canción El Cazanguero en el último álbum de Colón con Lavoe llamado The Good, The Bad, The Ugly.

Metiendo Mano contenía canciones como Plantación Adentro y Pablo Pueblo. La primera retrata la vida de los esclavos en las factorías de los siglos XVII y XVIII. El segundo tema, fue sencillo del álbum, y retrata la vida de un hombre con problemas económicos y una familia a la que no puede alimentar. También están las canciones Según el Color, sobre las distintas miradas que puede tener un tema con respecto a las personas.

Sin embargo, a pesar del talento de ambos músicos, fue Siembra, álbum lanzado en 1978, el que se considera el inicio del fenómeno Colón-Blades. El álbum fue el primero en el subgénero de la salsa consciente del que Blades es precursor hasta el día de hoy, El cambio que Siembra le trajo a la música latina, fue el hecho de que hasta ese momento se consideraba que la salsa era un género bailable, pero las letras de Rubén Blades le dieron al género una alternativa intelectual y política.​ También se considera uno de los mejores álbumes en español de la historia, el más vendido del género (vendió 3 millones de copias)​ y uno de los mejores álbumes de la historia en general.

Como ya lo había hecho Queen en 1975 con Bohemian Rhapsody, que por su duración de más de 6 minutos rompió la estructura tradicional de las canciones en la radio,​ el tema central del disco Pedro Navaja, que cuenta la historia de un ladrón que muere abaleado por una prostituta a la que intentó robar, y que también murió por una puñalada propinada por el sujeto, duraba más de 7 minutos, suponiendo un desafío al sistema radial.

Otras canciones como Plástico, Buscando Guayaba, María Lionza y Dime, también destacaron de la producción Siembra.

La carátula

La creativa carátula, que reemplazó las habituales fotografías de músicos y cantantes, gracias a la ilustración realizada por Irene Perliez, donde aparecen cuatro bebés que representan la semilla de un mejor futuro, haciendo referencia directa al mensaje de “cosecharás de acuerdo a la semilla”, contenido en uno de los versos de la canción que le da título a la producción, y claro, las composiciones firmadas por Blades, como ingrediente fundamental, en las que retrata las vivencias de toda Latinoamérica, con música de los virtuosos: Louis Cruz, Luis ‘Perico’ Ortiz, Carlos Alberto Franzetti y el propio Willie Colón.

Ernesto Lechner, editor de Rolling Stone, describió el álbum destacando la fusión de géneros y la profundidad de sus composiciones: “’Siembra’ comienza con un ritmo disco decadente, hasta que las congas y los timbales llevan a Plástico al territorio afrocaribeño. Buscando guayaba, un son montuno burbujeante, incluye el infame ‘solo de boca’ (el guitarrista de la sesión nunca apareció), y Dime coloca la exuberante sección de cuatro trombones de Colón al servicio de una entrañable canción de amor”.

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De esta manera el proyecto trascendió las barreras musicales y se convirtió en un manifiesto cultural y social, tratando problemáticas que resonaron profundamente en la comunidad latina, plasmando que la salsa no solo es para bailar, sino también para reflexionar y entender otros contextos.