El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció este jueves que el país ha paralizado toda su producción energética con motores de diésel y fueloil debido a la presión de EE. UU. y su bloqueo petrolero.
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En una inusual comparecencia televisada, Díaz-Canel explicó que últimamente el país no ha podido contar con ninguno de sus parques de generación distribuida (motores), con una potencia instalada total de alrededor 1.300 megavatios (MW).
Esos sistemas son claves para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y que en los últimos años suponían alrededor del 40 % del mix energético del país.
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Cuba sufre una grave crisis energética desde mediados de 2024 por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar los combustibles necesarios para nutrir la generación distribuida.
La operación militar estadounidense en Caracas del 3 de enero significó para La Habana, además del golpe a un aliado regional clave con la captura del presidente Nicolás Maduro, el fin de suministro energético vital para la isla.
Distintos expertos estiman que de los 110.000 barriles diarios de petróleo que precisa Cuba para satisfacer sus necesidades energéticas, Venezuela le aportó en 2025 unos 30.000.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, dio otra vuelta de tuerca más a la presión sobre Cuba al firmar el 29 de enero una orden presidencial que amenazaba con aranceles comerciales a todos los países que suministrasen petróleo a la isla.
El experto cubano Jorge Piñón, especialista del Instituto de Energía de la Universidad de Texas (EE. UU.) estimó para ‘Efe’ que, de no recibir nuevos envíos de petróleo, Cuba estaría para marzo en una “grave crisis”.
En lo que va de año Cuba apenas ha recibido un petrolero, procedente de México, con unos 86.000 barriles de crudo.





















