Con el fin de transformar la conectividad del Caribe Colombiano, dieron inicios las obras correspondientes a los primeros 3,2 kilómetros de la doble calzada Ciénaga – Barranquilla, introduciendo de esta forma un modelo de compensación social sin precedentes en Latinoamérica.
Anunciado en cabeza de la gobernadora Margarita Guerra, el proyecto se llevará a cabo a través de una Asociación Público-Privada (APP) denominada Ruta Magdalena Sierra Mar, contemplando 66,82 kilómetros en operación y mantenimiento, así como 49,92 kilómetros de construcción. Una inversión estimada en $2,7 billones y que se desarrollará desde el final de la conexión de la nueva variante de Ciénaga hasta el corregimiento de Tasajera.
Comunidades benefeciadas
La obra se ejecuta mediante un modelo de componente social obligatorio,establecido en 2023 por el entonces gobernador del Magdalena Carlos Caicedo, como condición para su aprobación. Esto con el fin de garantizar que la inversión lograra un impacto directo y concentrado en las comunidades del área de influencia.
De esta exigencia surgió un esquema de compensación que a raíz de su naturaleza es considerado único en la región; la construcción de dos islas palafíticas, cada una con 350 viviendas, destinadas a beneficiar a familias que habitan en zonas aledañas a la Ciénaga Grande de Santa Marta, ubicadas en jurisdicción del municipio de Puebloviejo.
En total, la APP contratada deberá entregar 700 viviendas palafíticas, junto con módulos comerciales que permitirán reubicar a un número equivalente de familias que han desarrollado actividades económicas en condiciones informales durante décadas.
Haciendo parte de este componente social, cuya inversión supera los $60 mil millones, también se contemplan obras en las inmediaciones del puente Laureano Gómez y el sector de Tasajera. Estas incluyen la instalación de módulos comerciales destinados a los vendedores que históricamente han trabajado a orillas de la vía, en condiciones de alta vulnerabilidad.
Además el proyecto incorpora un enfoque ambiental que busca proteger los ecosistemas estratégicos del departamento, especialmente la Ciénaga Grande de Santa Marta, así como los bienes y servicios ambientales asociados. Esta línea de acción apunta a preservar el patrimonio natural del país y a promover un desarrollo sostenible en la región.
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