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Johan Osorio

En el año 2004 en Cartagena se dio la primera ronda de negociación sobre el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Al año siguiente, ya la sigla TLC era un tema totalmente popularizado e instalado en la imaginería de las masas.

A Jorge Vanegas, un consabido bacán amante de las tertulias y de las cercanías de las olas, el tema del TLC le rondaba en su cabeza brillante como una luciérnaga intermitente, como una idea que no terminaba de tomar forma.

Y fue precisamente en su tertuliadero llamado en aquel entonces La Caleta, en la que sus amigos y contertulios asiduos al lugar convinieron en la necesidad de un cambio en la razón social del negocio, ya que el TLC se encontraba en boga y en boca de diestros y siniestros.

A Vanegas no lo abandonaba la idea de bautizar su negocio con una alusión directa al, hasta en ese entonces esquivo y resbaladizo, tratado en el que tanto insistió el hoy expresidente Uribe.

Un día cualquiera del 2007, reunido con algunos de los más cercanos contertulios de La Caleta, se dedicó a buscar el nombre ideal para el negocio que, según sus habituales visitantes, vende el mejor chicharrón de la región y la cerveza más fría de Sabanilla.

'Tenía la idea clara de que el nombre tuviera que ver con el TLC, porque en aquella época ya se empezaba hablar del tratado, y como aquí lo que más se consume es cerveza, pues salió de una, Tómate La Cerveza, TLC', ese chispazo de ingenio, esa salida macondiana y desparpajada le dio el impulso definitivo para el rebautizo del lugar, que hoy ya es reconocido entre algunos periodistas, humoristas, políticos y amigos en general de Vanegas.

El restaurante bar ‘TLC’ se encuentra ubicado a la entrada de Sabanilla, justo al lado del poste 54, son las señas que nos entregó su propietario, ya que el lugar y el sector aún carece de nomenclatura.

Cuenta Vanegas que en el TLC de Sabanilla, se conversa de todo un poco, sobre las hazañas y los malos momentos del Junior, sobre la vida y sus azares y ahora sobre todo del TLC que entra en vigencia este martes 15 de mayo. 'Ahora más que nunca la gente que se acerca aquí lo primero que me pregunta es por qué se llama TLC, qué de dónde saqué el nombre. Mira que esto tiene 5 años ya de llamarse así y yo soy un convencido de que el TLC va a traernos progreso, sobre todo que estamos acá a la orilla del mar y toda la gente que viene a negociar se va a pasar por acá. Mire que ya estamos conectados con la Vía 40 y en toda la entrada del cruce a Sabanilla ya construyeron una bodega y en estos momentos están construyendo otra', aseguró.

Vanegas sueña con un gran crecimiento de su pequeño negocio dedicado a la venta de licores, cerveza, carnes a la brasa y su especialidad, su majestad el chicharrón. 'Yo creo que el TLC nos va a beneficiar porque van a llegar las industrias, la gente va a tener más plata para gastar', explicó.

Vanegas recordó también que desde que bautizó su negocio con este particular nombre las discusiones sobre las ventajas y desventajas que trae consigo el TLC se encienden cada tanto.

'Yo tengo amigos de diferentes posturas ideológicas y aquí cuando se habla del TLC los de izquierda lo ven todo malo y negativo, los de derecha solo miran las ventajas, pero las discusiones que se dan siempre son muy sanas y tranquilas', aseguró, para luego explicar que con la llegada del Tratado de Libre Comercio, él visiona su negocio surtido con licores extranjeros y carnes frías importadas y con mucho más movimiento cada fin semana que es cuando se abre su negocio, que por ahora ofrece solo cerveza local bien fría y chicharrones de la casa.

Para Alfonso Quijano, el gerente de área de los países Andinos de la compañía Techniweld, amigo personal de Vanegas y asiduo contertulio del restaurante bar, lo más agradable del lugar es la atención de su dueño, la frescura del sitio y además el sabor de los chicharrones. 'A mí me pareció un nombre muy original, además que estoy de acuerdo con el tratado, ya que la compañía ya tiene clientes en Colombia y podemos ingresar nuestros productos sin arancel', apuntó. Asimismo, agregó que dentro del portafolio de productos que ofrece la compañía para la que trabaja se encuentran cables para máquinas de soldar, ropa de trabajo para soldadores a prueba de fuego, mascarillas y elementos de seguridad industrial. Quijano aseguró que al comienzo el más beneficiado con la entrada en vigencia del TLC va a ser el consumidor.

'Hay muchos productos de la canasta familiar que actualmente aquí son un lujo y con la llegada del TLC se van a disminuir los precios. Yo considero que cuando el Dane publique las cifras de la balanza comercial, luego de 2 meses de la entrada en vigencia del tratado, se va a reflejar que va a ver mayor importación que exportación y eso va a generar un déficit. Muy personalmente considero que aún no estamos preparados para asumir todo lo que se nos viene', comentó.

Por ahora esa especie de actitud jacarandosa que lo llevó a bautizar este agradable lugar que hace 5 años viene montado en el supuesto bus del desarrollo, ya que apegándose a la realidad más cruda, el TLC se vino con todos sus costos y sus beneficios, con sus afectados y sus beneficiarios, con sus cuotas de progreso y oportunidad para algunos y desventajas para otros, la realidad es que ni panacea, ni debacle anunciada, lo que sí es cierto es que en este restaurante bar se seguirán Tomando La Cerveza, cada fin de semana sin falta, en medio de sanas discusiones y sin que realmente ninguno de los asistentes llegue asistirle la esquiva y resbaladiza razón.

Por Carlos Polo