Con mucha desesperación, Mayra Ochoa, hermana y tía de las dos mujeres reportadas como desaparecidas desde la semana anterior en el barrio Me Quejo, en el suroccidente de Barranquilla, hoy pide que las autoridades no abandonen su caso e insta a que continúen con las pesquisas para dar con el paradero de madre e hija.
Recordemos que la semana anterior estalló la versión de la presunta desaparición forzada de Dayana Carolina Ochoa, de 40 años de edad, y de su hija, Lucía Carolina, de tan solo 10, por el que culparon a la pareja de la mujer.
La versión de la comunidad y de los allegados de madre e hija aseguraba que ambas habrían sido enterradas en el patio de la vivienda que compartían con un individuo a quien identificaron como Luis Carlos Vengoechea Álvarez, por lo que fue necesaria la presencia de miembros de la Policía Metropolitana de Barranquilla y miembros del CTI de la Fiscalía en el lugar.
Luego de instaurada formalmente la denuncia y con las primeras indagaciones se determinó que la desaparición de madre e hija tendría al menos tres meses, tiempo en el que vecinos de la carrera 25 con calle 81C, sitio donde está ubicada la casa que supuestamente compartían la pareja y la niña, dejaron de notar la presencia de ambas.
La misma semana anterior, la fiscal General de la Nación, Luz Adriana Camargo, se refirió al caso que mantuvo por horas en vilo a los habitantes del barrio Me Quejo.
Ante la pregunta de los medios, la fiscal general manifestó que se había adelantado “una inspección a la casa” y que se iba a “interrogar a la pareja” de la mujer, para ver cuál es su versión sobre la desaparición de Dayana Carolina Ochoa, de 40 años de edad, y de su hija, Lucía Carolina, de tan solo 10. No obstante, no se conocieron resultados de dichas diligencias.
Ahora Mayra Ochoa aseguró que las labores de búsqueda están detenidas y que, pese a las pruebas adelantadas en la vivienda, no ha observado nuevos avances en el caso.
“Todo está quieto, todo está callado. Yo siento que no avanza nada”, dijo en diálogo con EL HERALDO.
La mujer relató que la semana pasada peritos realizaron pruebas de luminol en el inmueble y que, tras esa intervención, fueron evidenciados rastros de sangre en distintos puntos.
“Después que colocaron la prueba fue que brotó todo. Antes no se veía nada. Hay sangre en la pared, en la cama de la niña y en la sábana”, afirmó el familiar que dicha investigación, fue llevada por los investigadores para análisis.
Ochoa agregó que, pese a los hallazgos, las excavaciones en el predio no se han completado.
“El patio no lo acabaron. Faltan el baño, la parte de atrás, los barrancos. No han terminado”, indicó.
La hermana de la desaparecida insistió en que el principal sospechoso es la pareja de su hermana, quien, según ella, continúa moviéndose por el sector.
“¿Por qué ese hombre está suelto? Él es el único sospechoso. Vivía con ella y era la única persona que estaba ahí”, expresó.
Dijo que varios vecinos lo habrían visto recientemente.
“Anda por el barrio como si nada. Lo vieron ayer y hoy a las seis de la mañana subiendo las lomas”, afirmó.
También mencionó que el hombre podría estar entrando nuevamente a la vivienda: “Vimos una colchoneta en el piso y las latas que estaban despegadas ahora están acomodadas. Alguien se está quedando ahí en las noches”, aseguró.
Mayra sostuvo que es el único familiar presente en el país y que permanece en la zona a la espera de respuestas.
“Yo no vivo acá, vivo en Bogotá, y estoy aquí por lo que pasó. No tengo plata ni trabajo. Estoy sola”, dijo.
“Siento que como somos extranjeros no le ponen interés. No fueron dos animales; son dos seres humanos, una menor de 10 años”, manifestó.
Finalmente, pidió que se reanuden las excavaciones y que el caso no quede en silencio.
“Queremos justicia. No escucho nada del caso y no veo movimiento de nadie”, concluyó.




















