En medio de un evidente dolor, María Fernanda, madrina del pequeño Giovanni Cervantes Pérez, contó cómo ocurrió la tragedia que terminó con la vida del menor, de 4 años, en un voraz incendio que se registró el pasado lunes en una vivienda del barrio Rebolo, en el suroriente de Barranquilla.
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Según el relato de la mujer, todo ocurrió al mediodía, hora en la que el niño acostumbraba a dormir después de almuerzo.
“Él siempre dormía al mediodía. El lunes lo mandaron a acostar y se quedó dormido”, explicó.
Sobre el doloroso episodio, la mujer detalló que sucedió cuando el menor descansaba en una de las habitaciones traseras de la casa de Rebolo, localizada en la calle 21 con carrera 34.
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Recordó que varios familiares se encontraban entre la sala y la terraza de la vivienda jugando cartas y compartiendo, cuando empezaron a escuchar a los vecinos.
“Estábamos en la sala jugando cartas. De un momento a otro, la gente empezó a decir que olía como a cobre quemado, que había humo, pero no sabíamos realmente qué era”, señaló.
Unos segundos después, los vecinos comenzaron a alertar que el incendio no era externo, sino que provenía de la parte trasera de la misma casa de la familia del niño.
“Cuando dijeron que era atrás de la casa, yo entré y enseguida y llamé a vecinos. Busqué ayuda. Eso se consumió rápido porque la casa era de tabla y era grande”, relató.
La desesperación aumentó cuando recordaron que el niño estaba dentro y las llamas iban consumiendo todo a su paso.
“La tía que lo tenía a cargo gritaba: ‘¡el niño, el niño!’. Yo les gritaba a los bomberos que se metieran, que (Giovanni) estaba allá en el cuarto. Me decían que no había nadie, pero yo sabía que sí”, contó entre lágrimas.
Sin embargo, las llamas eran intensas y el acceso era imposible para los rescatistas.
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Luego de las maniobras del Cuerpo de Bomberos de Barranquilla las llamas fueron extinguidas y todo el espacio de la casa que se prendió quedó severamente afectado.
“Cuando los bomberos pasaron al sitio donde estaba el cuarto y vieron el cuerpo, alertaron a la Policía y luego a los señores del CTI que hicieron el levantamiento”, comunicó la testigo.
La allegada también narró que el pequeño Giovanni había quedado bajo el cuidado de sus tíos, pues su progenitora falleció el año anterior por una enfermedad terminal. Giovanni, según la mujer, era el octavo de nueve hermanos.
EL HERALDO confirmó que esa versión entregada ayer por María Fernanda fue la misma que recibieron los funcionarios del CTI que estuvieron al frente de la diligencia del lunes.
Los peritos señalaron que el niño estaba a cargo de una tía de nombre Diana Cueto Pérez y que este se encontraba durmiendo dentro de una habitación improvisada de madera, en el patio de la casa, la cual contaba con energía conectada a un poste, al parecer, de manera irregular.
Precisamente, la hipótesis que se maneja es que el incendio se presentó por un cortocircuito.
El caso quedó bajo investigación de la Unidad de Vida del CTI de la Fiscalía.


















