El Heraldo
Con hoja de vida en mano, Jael Benjumea Pérez en la calle 35 en el centro de Barranquilla. Orlando Amador
Economía

Diario de una joven desempleada en Barranquilla

Jael Benjumea, de 26 años, se graduó como psicóloga. Hace año y medio busca trabajo, pero no se rinde, “lo que salga es bueno”, dice. Con hoja de vida en mano la acompañamos en un recorrido. 

A las 7:40 de la mañana Jael Benjumea se ha terminado de arreglar y está lista para salir. Su madre le pide que espere un poco, pero ella insiste. “Nadie sale a buscar trabajo a las 9:00”, dice mientras toma el bolso y abre la puerta. Madrugar hace parte de su rutina, la búsqueda de empleo es un ejercicio de “constancia y esperanza”.

Se dirige al Centro de Oportunidades de la Alcaldía de Barranquilla. En la travesía de búsqueda de empleo le sugirieron que fuera hasta las oficinas del Paseo Bolívar, porque allí podrían ayudarla. Es una oportunidad más que tachar de la lista y “nada se pierde con intentarlo”.

A sus 26 años, esta joven ha experimentado el drama de los 3.216.000 desempleados reportados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), para enero de 2020 en Colombia, de los cuales el 8,4% están en Barranquilla.

Graduada de Sicología en la Universidad Simón Bolívar, Jael lleva 18 meses buscando empleo. Aunque le han salido algunas licencias y trabajos momentáneos, no se rinde en la búsqueda de un empleo fijo. Desde su casa en el barrio La Victoria hasta La Cordialidad toma una moto y se baja en la Súper Tienda Olímpica de La Macarena, en donde espera el bus amarillo de María Modelo.

Jael es una mujer alta, de cabello negro, a la que nunca le hacen falta las palabras. Divisa el bus a lo lejos y saca su mano para que el chofer la vea. Un bus azul se interpone. “Señor, señor”, grita ella con la ilusión de que el conductor la oiga. Él se detiene. La mano insistente del chofer para que suba rápido es la señal que ella obedece para saber que va con prisa. Ya en el trayecto Jael recuerda su anterior empleo en una fundación. También rememora que durante el bachillerato quería ser policía.

A ella le gusta la adrenalina. Aún considera la posibilidad de integrar la Fuerza Pública, el uniforme verde le gusta.

“Cuando me gradué del colegio busqué cómo entrar a la Policía. Hice el curso de Técnico de Criminalística en la Fundación para el Desarrollo de la Investigación (FDI) y cuando terminé me presenté”.

Sin embargo, ella no contaba con que su problema agudo de visión le jugara en contra.

“Me recomendaron mejor hacer una carrera profesional que estuviese ligada a la Policía: Derecho o Psicología. Como yo vi mucho derecho cuando estaba en criminalística, eso no me gustó, así que me decidí por la psicología”. 

Con su diploma enmarcado, ella sentía que estaba preparada para aplicar todo lo que aprendió durante sus años universitarios y que le pagaran por eso. Es una mujer llena de energía y que siempre procura estar haciendo algo.

Al llegar a las oficinas de la Alcaldía en el Paseo Bolívar, la envían una cuadra más arriba, en el Centro Comercial Los Ángeles, en la carrera 43 con calle 36, donde está ubicada una de las sucursales del Centro de Oportunidades. Una caminata más, cuando llega en la recepción no hay nadie. Se asoma por un espacio rectangular que hace las veces de puerta y una señora le pregunta qué se le ofrece. “Solo tienes que traer la hoja de vida y ya. Acá la recibimos y la muchacha encargada te hace todo el proceso”.

El Centro de Oportunidades abre sus puertas de lunes a viernes a partir de las 8:00 de la mañana. Actualmente en la ciudad existen seis puntos de atención al ciudadano: en el barrio San José, carrera 21B  #39-59; barrio Modelo, carrera 66B #58-13, antiguo Colegio Juan XXIII; Alcaldía Local Riomar, Centro Comercial Plaza del Parque, calle 99 #53-40, piso 1; Alcaldía Local Norte Centro Histórico, Centro Comercial Los Ángeles, cra. 43# 36-20, piso 1; Alcaldía Local Suroriente – Cra. 10C #17B-95, y en la Alcaldía Local Metropolitana, barrio Las Cayenas, calle 49 #6B sur. En estos puntos, los interesados pueden acercarse y dejar su curriculum o inscribirse en la página web www.serviciodeempleo.gov.co

Jael Benjumea ingresando a la Alcaldía de Barranquilla.

Jael sigue en su diligencia

En el Centro de Oportunidades de la Alcaldía, Martha Velázquez es la encargada de atenderla. Dice la funcionaria que diariamente recibe aproximadamente 17 hojas de vida, “como a veces dos o tres”. Llama la atención este bajo número teniendo en cuenta que en Barranquilla hay aproximadamente 84 mil desempleados.

“Bueno, nuestro proceso es primero preguntarle a la persona si ya está registrado en el Servicio Público de Empleo, porque existen diferentes entidades como Comfamiliar, Cajacopi y Combarranquilla que manejamos la misma plataforma: el Servicio Público de Empleo. Si ya está registrado, lo que le hacemos es actualizarle los datos, verificar si tienen el perfil adecuado a lo que trabajaron o a lo que estudiaron. En caso de que no, nosotros le acomodamos toda la información, lo que le haga falta. Les enseñamos a usar la plataforma”.

Jael imprime su hoja de vida en una papelería que queda cerca. Al regresar, Marta la guía a hacer el proceso y cuando le dice que todo está listo, le explica que debe estar atenta a las convocatorias en la página para aplicar a ellas.

Al salir, camina unas cuadras arriba hasta la carrera 44 con calle 39, donde espera el bus de Coochofal que la lleve de regreso a su casa. Lo divisa a lo lejos. Saca su mano derecha y el chofer empieza a detener el vehículo. Jael da unos pasos hacia su encuentro y con determinación se sube. Va hasta el fondo y mientras el Centro de Barranquilla se desdibuja a través de la ventana, ella se sienta a esperar su anhelada oportunidad de un empleo fijo.

Apoyo a mipymes, bilingüismo y atracción de inversión extranjera y nacional: planes del Distrito para generar empleo

Desde el Centro de Oportunidades de la Secretaría de Desarrollo Económico a la que acudió Jael Benjumea se han atendido a más de 92.000 personas desde 2016. Así lo da a conocer Ricardo Plata, cabeza de esta dependencia del Gobierno distrital. La cifra, comenta el funcionario, la avala la Unidad del Servicio Público de Empleo, ya que la Alcaldía cuenta con licencia para operar como agencia pública de empleo en la ciudad.

Desde esta oficina, agrega Plata, el Distrito realiza intermediación laboral, formación y capacitación a las personas en diferentes áreas y atención diferencial para personas víctimas del conflicto armado y con alguna discapacidad.

La atracción de inversiones, el apoyo a micronegocios, pymes y emprendimientos de base tecnológica son planes que venían de la administración anterior a las que se les ha dado continuidad buscando generar empleo de calidad.

“Queremos articular la misión del Centro de Oportunidades con la de otras entidades que también gestionan ofertas laborales como las cajas de compensación familiar y el SENA Atlántico, para aunar esfuerzos en el cumplimiento de ese objetivo de ciudad”, afirma el secretario.

De igual forma, el Distrito, acorde con lo que revelan las estadísticas, reconoce que la población con grado de escolaridad de primaria, secundaria y media representa alrededor del 80% de la población informal en la ciudad. En cuanto al enfoque de género, la tasa de informalidad en las mujeres es 4% más alta que en la de los hombres, y por edades, la tasa más alta en este segmento se presenta en la población mayor de 45 años.

Entrega su perfil profesional.

Haciendo referencia a la tasa de desempleo juvenil en Barranquilla, que durante 2019 fue del 15,3%, y sin duda influye en otras problemáticas sociales, así sea una de las más bajas del país, el Distrito plantea poner en práctica una de las promesas de campaña de Jaime Pumarejo: inglés para el trabajo. Este programa “Barranquilla bilingüe” busca la formación en ese segundo idioma “como competencia para desempeñarse en cualquier sector de la economía local, especialmente aquellos en los cuales esta lengua es un requisito indispensable, tales como Information Technology (IT), Business Process Outsourcing (BPO), desarrollo de software, y turismo, entre otros”.

Otro programa incluye también el apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas para que sean más competitivas, teniendo en cuenta que estas representan alrededor del 80% de la fuerza laboral del país.

Inversión nueva

En los últimos 12 años, 744 empresas se han instalado o ampliado en el área económica de la ciudad. Estas han representado más de 5.000 millones de dólares en inversión nacional y extranjera, generando 34.565 empleos, señala el secretario Ricardo Plata.

Añade que “las inversiones identificadas fueron en un 62% de origen nacional y el 38% extranjero, esta última distribuida principalmente entre Estados Unidos, Chile y Francia”.

Estos resultados, que “se han obtenido de la mano de ProBarranquilla”, explica el funcionario que seguirán teniendo continuidad en el nuevo gobierno, a través de un plan de trabajo que comprende misiones nacionales e internacionales en la búsqueda de empresas interesadas en invertir en sectores estratégicos “como las exportadoras de servicios y de bienes sofisticados, que logren insertarse con éxito en la extensa cadena de valor de la industria off-shore de la que la ciudad es la capital como centro de operaciones”.

“En el Plan de Desarrollo también contemplamos un proyecto para mapear los trámites a los que se tienen que enfrentar las empresas en el día a día. Con ese insumo diseñaremos un plan de mejora para aquellos que pueden llegar a restarles competitividad (…) Fortalecer el ecosistema del emprendimiento es otra gran estrategia para atraer inversión extranjera a la ciudad. Hoy tenemos actores activos y comprometidos con esta misión como Cámara de Comercio de Barranquilla, la Gobernación del Atlántico, MacondoLab y Atlánticonnect”, concluyó Ricardo Plata.

Lo que opina Acopi

Rosmery Quintero es la presidenta nacional de Acopi, organización gremial en Colombia que agrupa a las microempresas formales y a las pequeñas y medianas empresas de los diferentes sectores productivos.

Según el Dane y datos de Acopi, estas organizaciones empresariales generan cerca del 80% de los puestos de empleo en Colombia, tanto formales como informales. Aquí hay que hacer la salvedad, como ella lo explica, que la mayor concentración de informalidad empresarial está en el segmento de las microempresas.

Se entiende como empleo informal a esa actividad laboral que realizan trabajadores independientes, como vendedores ambulantes, mecánicos de barrio o vendedores de fritos. En conclusión, todo lo que en Colombia se le llama “rebusque”. Por lo general las personas que se ocupan en estas actividades trabajan en condiciones laborales deficientes, son mal remunerados y no cuentan con protección social (pensión, cesantías, salud y riesgos profesionales).

Un informe del Dane revelado por EL HERALDO, da cuenta de que entre los meses de julio y septiembre de 2019, Barranquilla y Soledad presentaban una informalidad de 56,7%; es decir, por cada 100 empleos formales, 56 personas no cumplen con los requisitos de pagar su seguridad social. “Barranquilla y Soledad ocupan el lugar 10 de informalidad de las ciudades y áreas metropolitanas analizadas”, consta en el documento.

Ahora, señala Quintero, hay varios factores que inciden en que Barranquilla, con un 8,0%, presente la segunda tasa de desempleo más baja en Colombia (12,9) detrás de Cartagena con 6,7%, según el Dane.

Para alcanzar esta cifra, dice la presidenta de Acopi, “desde el punto de vista de la empresa privada”, la ciudad y el departamento “cuentan con una agencia de atracción de inversión que ha dado buenos resultados”. “Ese es un trabajo de hace muchos años. Aquí se han ubicado empresas generadoras de empleo, y si bien es cierto absorben mano de obra local, la mayoría de la gente, por mayor competencia, es en un gran porcentaje de Barranquilla”.

Otro factor preponderante para Quintero en la generación de empleo es la inversión que se está haciendo en infraestructura, servicios públicos o sector de la construcción. Igualmente, el hecho de que Barranquilla ahora sea una ciudad mucho más abierta, “de haber recuperado y poder disfrutar del río Magdalena, no solamente con el Malecón, sino con otra serie de inversiones que se han hecho, genera una serie de nuevos negocios y servicios” que abren plazas de trabajo.

Desde Acopi, explica, hay varias estrategias cuyo principal objetivo es aumentar la productividad de las empresas y generar más empleo. Algunas de estas son: incrementar las exportaciones no tradicionales y la realización de pactos por la productividad con los diferentes sectores. Además —recalca— ya existe una hoja de ruta de cada sector que incluye proveerles algunos servicios o estímulos; sin embargo, “los resultados en generación de empleo no van a ser de un día para otro”.

Otro aspecto importante que subraya Quintero es la Ley Mypime que se tramita en el Congreso, y son “las compras públicas”.

“A través de las compras públicas se puede generar una dinámica totalmente distinta, puede ser general a todos los sectores, pero focalizándolo a micro, mediana y pequeña empresa, o puede ser por actividades productivas, o también por localización de empresas en localidades o regiones. Creo que ese es un elemento muy significativo. El otro es el de los jóvenes y mujeres. Nosotros estamos convencidos de que en los jóvenes, como dijo Andrés Oppenheimer, los países que alcanzan un mejor nivel de desarrollo tienen un ecosistema que impulsa el emprendimiento, ser autogeneradores de empleo. En el país las universidades, departamentos y algunos centros de emprendimiento han hecho mucho énfasis en eso, pero falta mucha información, no hay una ruta clara que pudiera generar muchos más puestos de trabajo”.

Por último, Quintero llama la atención de la inestabilidad jurídica existente para los empresarios, y a la incomunicación de los programas con los que el Gobierno busca impulsar la generación de empleo, pero que los empresarios simplemente “no conocen”, no se enteran que están ahí para ellos.

“Pienso que el Ministerio del Trabajo está muy alejado del sector empresarial. Hay que hacer un cambio de enfoque, no tener inspectores para colocar sanciones, sino tener equipo de trabajo del Ministerio para acompañar a que las herramientas del Gobierno nacional realmente aterricen a los diferentes departamentos y el sector empresarial, y así tener los resultados que se esperan”.

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Más mujeres desempleadas

 

Los desempleados son en una mayor proporción mujeres, 65% respecto al total de desocupados, son en un 51% jóvenes entre edades de 18 a 28 años, y otro 45% adultos entre 29 y 59 años de edad. En otras palabras, por cada 10 desocupados 6 son mujeres, 5 son jóvenes adultos, y cuatro están entre adultos y mayores, indica el análisis de Fundesarrollo. 

”En una alta proporción tienen educación superior o universitaria y otro amplio porcentaje educación media,  y venían de ocuparse en sectores como comercio, hoteles, restaurantes y bares, servicios domésticos, servicios sociales y de salud, construcción y en la elaboración de productos alimenticios o bebidas”, dice Kelina Puche, directora de Fundesarrollo.

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Más de cinco meses para encontrar empleo

Si bien Barranquilla permanentemente se ubica entre el top 3 de ciudades con menor tasa de desempleo en el país, una tasa del 8,4%, no deja de constituirse en una preocupación permanente para las autoridades públicas y una privación dentro de los hogares que limita sus posibilidades de mejorar sus condiciones de vida, analiza Kelina Puche, directora de Fundesarrollo. 

Se estima que en Barranquilla y Soledad se cuantifican 84 mil personas desocupadas; es decir, que en la última semana manifestaron encontrarse sin empleo, disponibles para trabajar y realizaron diligencias en al menos los últimos 12 meses para encontrar un trabajo, indica Fundesarrollo. Eso indica que de los 3,2 millones de desocupados en el país, el 3% se ubica en el área metropolitana de Barranquilla.

En promedio un desocupado en Barranquilla se demora cerca de 6,6 meses en encontrar un empleo, señala Fundesarrollo, cifra comparativamente muy superior al promedio que se experimenta en Bucaramanga (4.5 meses), Medellín (5.3 meses), Cali (5.7 meses), igual que en Cartagena (6,6 meses) y ligeramente inferior que en Bogotá (6.7 meses)

“Aunque la mayor proporción de desocupados llevan menos de tres meses en esta situación (52%), existe un 10% de personas que llevan más de 12 meses buscando trabajo, lo que se conoce en la jerga económica como desempleo de larga duración. Este último caso trae consigo varios efectos adversos para el mercado laboral, dado que en ocasiones tales circunstancias llevan a la persona a dejar de buscar trabajo por cansancio, la inunda el absoluto desaliento llevándola a la inactividad.

Jael Benjumea prepara su perfil profesional.
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