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En el marco de la gala de los premios al Mérito Deportivo, Francisco Maturana fue reconocido como barranquillero adoptivo, un homenaje para el entrenador que se la jugó con colocar a la ciudad como sede de la selección Colombia.

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Emocionado por este reconocimiento que le hicieron este martes, el histórico timonel agradeció a la ciudad de la que se siente un habitante más.

“Esto yo diría que es la traducción de un sentimiento que hace rato lo tengo. Yo creo que desde que vine acá, mucha gente ayudó desde el amor a que yo me sintiera uno más como ustedes. Y fue también una guía para mí porque vivo dichoso y agradecido primero que todo por habernos ayudado a ser mejores”, expresó.

El técnico, que ganó la Copa América 2001 con el combinado patrio, explicó que la alegría que sentía en la ciudad lo hacía levantarse motivado para entrenar.

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“Uno quiere disfrutar del día a día y era lo que la gente de acá de Barranquilla nos hacía que nosotros pensáramos, porque nunca encontramos esos días amargos, nunca encontramos reproche en la calle, siempre era estímulo, siempre era alegría. La labor de Fabio (Poveda) y de Hugo (Illera), de toda esta gente, de hacerle la vida agradable, de hacer, digamos, encontrarnos con una parte musical y de encontrarnos con algo de nuestra historia que era el vallenato, con toda esa energía nos levantábamos al otro día felices a entrenar con más fuerza”, destacó.

El estratega recordó con felicidad las razones por las cuáles eligió a Barranquilla como la sede oficial del equipo nacional.

“Yo recuerdo el fútbol de Colombia, lo tengo muy clarito, en el año 62. Nosotros estábamos en el liceo antioqueño y en ese tiempo había un radiecito y uno se emocionó con la clasificación al Mundial. Y después del 62 al 90, hay 28 años, donde Colombia siguió creciendo, hubo muchos odontólogos, médicos, policía, y no pasó nada. Y 28 años que no ganamos. No es que cuando uno gana se acaba el mundo, no, Colombia siguió creciendo y llegamos a esta distancia donde el talento colombiano y el amor de Barranquilla se extendió a todo Colombia”, destacó.

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“Porque ustedes mostraron la llama y toda Colombia empujó. Yo creo que le cumplimos al país porque en esa instancia nadie daba nada por eso, porque era la ciudad de Los Arroyos. Y habíamos desperdiciado la posibilidad de estar por allá, no sé dónde. Ahora yo creo que ya todo el mundo debe reconocer que si fuera eso, después hubo algo significativo, porque nosotros fuimos a tres mundiales seguidos y después no volvieron a jugar en Barranquilla y tampoco volvimos a ir a un mundial”, complementó.

Sobre la actualidad de la Selección dijo: “Faltan por ahí 60 y tantos días para el Mundial Nadie sabe porque el mundo no existe Yo le puedo mostrar los partidos que pasaron pero el partido con Uzbekistán (debut). Y fuera de eso, yo no sé cómo van a jugar los jugadores porque el jugador es él y su circunstancia. Usted puede ser muy bueno, pero en el mes, ¿Usted cómo va a estar? ¿Qué tiene en la cabeza? ¿Cómo está su familia? ¿Cómo está su cuerpo? Esa utopía de aquí a los dos meses le da licencia a todo el mundo y que diga con lo que va a pasar, pero los entrenadores no tienen ni idea de lo que va a pasar”.

El técnico también se refirió a las críticas que le han dado al equipo de Néstor Lorenzo.

“Lo que pasa es que son los tiempos, ahora todo el mundo tiene licencia para decir lo que quiere y a veces sin haber jugado un partido y como decía Héctor Lavoe decía, ni para allá voy a mirar porque es algo que no se puede arreglar. No mire y haga lo que usted tiene que hacer, que es muy importante hacer lo que uno como entrenador tiene que hacer”.

Por último, el técnico llenó de elogios a Luis Díaz.

“Lucho Díaz no está escalonado en mi ranking, porque yo tengo a todos los jugadores en mi corazón. Pero hay algo que siempre me recuerda a Luis y fue cuando conocí a su comunidad, dónde creció, eso es algo muy importante y que quedó guardado más allá de cualquier gol o jugada que pueda hacer”, concluyó.