
'¡Esto es Colombia!', gritó con emoción Jhonatan Momo Romero Preciado mientras levantaba el cinturón que lo acredita como campeón mundial supergallo de la Federación Internacional de Boxeo. El pugilista vallecaucano llegó sobre las 10 y 40 de la noche a Barranquilla y lo hizo luciendo el fajón en su cintura. Cuando los curiosos que estaban en el aeropuerto vieron la figura del Momo soltaron un fuerte aplauso y un '¡Viva campeón!'.
Romero Preciado llegó hablando con autoridad, la misma que le bastó para imponerse ante el tijuanense Alejandro López, al que derrotó en México por decisión dividida. Luego un fuerte abrazo arropó la humanidad del campeón, su compañera sentimental, Yuranis Hurtado, fue quien se encargó de dárselo.'Hay campeón para rato. Esto es para todo el pueblo colombiano, gracias a Dios dejé en alto el nombre de mi país y ahora quiero seguir trabajando duro para defender este título. Sé que las cosas que se hicieron en México fueron buenas y ahora estoy acá celebrando con todos ustedes', expresó con firmeza El Momo.
En medio del jolgorio por la victoria, ya piensa en la defensa del título, la cual quiere que sea en Barranquilla. 'Estamos viendo si la primera defensa se hace con el cubano Guillermo Rigondeaux o con el filipino Nonito Donaire. Quiero que sea en Barranquilla, donde las personas quieren conocer más de Momo Romero. Dios es quien hizo todo esto, quiero seguir demostrando que soy un gran boxeador', agregó.
Momo aún no se siente ídolo, él tiene claro quién es su ejemplo. 'Pambelé, ese sí es un ídolo, conseguí un gran logro y espero continuar por este camino de las victorias', sentenció con emoción el nuevo campeón mundial.
Fiesta en El Retiro. El ‘rey’ Momo aún no ha llegado a su pueblo natal y ya todos están de fiesta. En El Retiro, barrio del Distrito de Agua Blanca, en donde nació el campeón mundial supergallo de la FIB, no se cambian por nadie y están preparados para cuando el Rey pise su tierra original. 'La llegada de Momo será el acontecimiento más grande que este barrio ha tenido, el recibimiento no puede estar por debajo de las circunstancias', expresó con entusiasmo Marcos Delgado, residente del barrio.
En El Retiro quieren ver pronto a Jhonathan, pero sin duda alguna hay un ser que anhela darle un fuerte abrazo al monarca universal que dejó el nombre de Colombia en alto y le entregó un nuevo título al país, esa persona es nada más y nada menos que Cristina Preciado, su señora madre.
El sexto sentido que tienen las mamás le indicó a doña Cristina que su retoño de 26 años, saldría victorioso y que le iba a dar grandes alegrías a cada uno de sus seres queridos. Con orgullo, la progenitora del nuevo campeón mundial expresa lo que siente en este momento, en donde su hijo, después de noquear varias adversidades, vio su sueño hecho realidad. 'Nunca ningún caleño se coronó campeón mundial, mi hijo sí. Sabía que iba a ser grande, el Señor lo tenía para algo grande. Todo esto es gracias al sacrificio de él, que siempre soñó con conquistar un título mundial para darle un mejor futuro a su familia', sostuvo llena de felicidad Cristina, quien tuvo complicaciones cuando estaba embarazada de Jhonatan y por eso este nació con apenas seis meses de gestación.
Su papá, Reynel Romero, un pensionado de la Policía, jugó un papel supremamente importante en la vida del Momo. El mayor de los Romero le inculcó a su hijo el carácter y la disciplina para defenderse en la vida, fue él quien lo llevó por primera vez a un ring de boxeo. La presión por la pelea de su hijo en Tijuana le jugó una mala pasada a Reynel, quien tuvo que ser llevado de urgencias a un centro asistencial, pero desde su convalecencia se las arregló para estar enterado de la actuación de su hijo en territorio azteca.
Jhonatan Romero no dudó un segundo en dedicarle el triunfo a su padre, pues no solo fue él quien lo motivó a entrenar boxeo, sino el que le dio consejos para salir de los malos pasos en los que andaba Momo, cuando apenas comenzaba en el mundo de las narices chatas. 'Esta victoria es para mi padre, Reynel Romero, que fue quien me enseñó el camino correcto después de yo haber sido pandillero, después de haber disparado armas y vivir en ese mundo de la violencia. Siempre ha estado pendiente de mí, si Dios es mi motor allá arriba, él es mi motor acá abajo, él me guía, mi papá es el campeón, el que debe ponerse este cinturón, el que luchó contra mí y ahora lucha por mí', afirmó el pugilista vallecaucano.
El nuevo rey de la categoría supergallo no se despegó ni un solo segundo de su cinturón.
Cristina Preciado, mamá del púgil, como todos los habitantes del barrio El Milagro, le preparan una gran recepción.
Por Rosember Anaya Ramírez
Twitter: @rdeportes
























