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Mi deporte preferido es el beisbol, el futbol poco lo he jugado, pero con el tiempo, de tanto ver y oír comentar los partidos, leer artículos informativos, opiniones, etc., me he convertido en un apasionado de este deporte. Los partidos los disfruto intensamente, y juntamente con la diversión, cada vez vengo experimentado mucha perplejidad al ver la cantidad de faltas cometidas entre los futbolistas, que son profesionales, con conductas antideportivas, agresiones físicas o verbales, que enturbian el espectáculo.

Prendía el Tv cuando el árbitro en uno de los partidos al minuto de iniciado el juego mostraba la tarjeta amarilla y en otro, a los 4 minutos mostraba la tarjeta roja a integrantes de equipos de la liga.

Desconozco el mínimo tiempo desde el inicio del partido que se hayan dado estas situaciones, desde luego que, el fútbol es un deporte de contacto y estrategias, y las faltas, aunque son una acción antirreglamentaria cometida por un jugador contra un oponente, son parte del juego, pero muchos jugadores se olvidan o pareciera que desconocieran las reglas de futbol, se comportan como si estuvieran en un campo de batalla, donde el fútbol pierde su magia, sin honor ni deportividad.

Aunque no me gusta escribir sobre lo que no se, de tanto verlas he aprendido a diferenciarlas, en donde lo principal entre una falta leve y una grave es la intencionalidad de la acción y el riesgo de lesión que conlleva para el rival, además, a comprender su impacto en el juego, por ello me he arriesgado a comentar sobre este aspecto.

Si bien lo más frecuente que he visto, han sido faltas leves como: Empujar para ganar la posición; Sujetar la camiseta para evitar que avance; Zancadillear para que se caiga, ha sido notable la presencia de las graves: Patear a un rival con o sin balón; Entrar por detrás con fuerza excesiva; dar codazos, pisotones, etc., como también las antideportivas: Simular una falta para engañar al árbitro; Perder tiempo de forma deliberada; quitarse la camiseta después de marcar un gol; protestar airadamente las decisiones del árbitro; entrar o salir del campo sin permiso del árbitro, etc.

Las faltas sobre todo las graves, pueden tener consecuencias para la salud de los jugadores e incluso para los aficionados que las visualizamos, y lo preocupante es que, todas esas imágenes negativas de faltas violentas entre jugadores de futbol son trasmitidas por los medios televisivos y captados por niños que son receptores aun antes de su aprendizaje de lectura y escritura, podemos deducir la gravedad que se desprende de los mensajes de estas inapropiadas conductas.

Cabe destacar que los dos ejemplos que se citan en el título del artículo, aunque se hace hincapié en momentos particulares, es solo con fines ilustrativos de casos que, cada vez son más frecuentes los partidos de futbol, en donde se realizan acciones fuera de lugar, como si los futbolistas no tuvieran consciencia de lo que están haciendo, con acciones o comportamientos que perturban el funcionamiento normal de un espacio para la diversión. Debemos tener en cuenta que el fútbol es más que un simple juego, es una oportunidad para enseñar valores importantes como la deportividad, el respeto y la responsabilidad. Hay que buscar las formas de reducir el número de faltas en el fútbol, sobre todo las intencionadas o antideportivas, y hacer que el juego sea más limpio y divertido para todos.

Agustín Guerrero Salcedo