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Consolidar a Barranquilla como epicentro de la economía circular y la sostenibilidad es uno de los objetivos establecidos por el alcalde Alejandro Char dentro del Plan de Desarrollo Barranquilla a otro nivel 2024-2027.

La ciudad avanza con una estrategia integral que entiende la gestión de residuos como una oportunidad para generar valor ambiental, social y económico, alineada con estándares internacionales y un enfoque de biodiverciudad.

En este marco, se han implementado acciones como modelos de “Basura Cero” en eventos masivos de ciudad, como el Carnaval, incluyendo mediciones de huella de carbono y plástica; esquemas de financiación verde que incentivan el reciclaje en el sector privado, y la actualización del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS), con enfoque en la protección de ecosistemas estratégicos.

Asimismo, la adopción del código de colores y de la Responsabilidad Extendida del Productor fortalece la cultura ciudadana y la corresponsabilidad en el manejo de residuos.

Inclusión laboral: el corazón de la estrategia

El principal valor de esta apuesta es su impacto social, bajo el principio de que la sostenibilidad debe integrar a los recicladores de oficio. Barranquilla cuenta hoy con cerca de 49 asociaciones formalizadas que agrupan a más de 4.500 recicladores de oficio, reconocidos como prestadores del servicio público de aseo.

Este modelo elimina intermediarios, dignifica la labor de quienes hacen parte fundamental de la cadena de aprovechamiento y mejora sus ingresos mediante rutas de recolección exclusivas hacia las Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento (ECA).

Gracias a este trabajo liderado por la Alcaldía de Barranquilla y articulado con los recicladores, solo en 2025 se recolectaron más de 100.000 toneladas de residuos aprovechables, fortaleciendo la economía circular y extendiendo la vida útil del relleno sanitario.

A este ecosistema se suma la planta de biogás desarrollada en alianza con Triple A, ubicada en el relleno sanitario Parque Ambiental Los Pocitos, que aprovecha los residuos orgánicos para generar energía a partir del gas metano. Esta infraestructura, la más grande de Colombia bajo el sistema de autogeneración con biogás, permite producir energía eléctrica limpia que es inyectada al Sistema Interconectado Nacional.

Empresas como Polyrec, Barplast, Carey Leones SAS, Empaques Plásticos SAS y Ecologística de la Costa desempeñan un papel fundamental en la transformación de residuos aprovechables inorgánicos, contribuyendo a la reincorporación de estos en los ciclos productivos y aumentando la vida útil del relleno sanitario Parque Ambiental Los Pocitos.

Un modelo que se ve en la ciudad

Esta transformación también se refleja en el territorio. A través de la estrategia Barranquilla Limpia y Linda, la ciudad viene fortaleciendo la cultura ciudadana, mejorando la disposición de residuos y recuperando espacios que antes eran focos de contaminación.

Hoy la gestión no solo se mide en cifras, sino en entornos más limpios, organizados y dignos para la comunidad. Más de 70 puntos críticos han sido recuperados, impactando a cerca de 100.000 ciudadanos con la intervención de más de 66.220 m².

Innovación con impacto: un caso pionero

Uno de los principales logros en la gestión de residuos es la implementación de la primera planta de tratamiento de residuos Bazar, que procesa hasta tres toneladas diarias de residuos orgánicos.

Este proyecto posiciona a Barranquilla como una ciudad pionera en Colombia en el aprovechamiento de residuos orgánicos. Además, tiene un importante impacto social, al articular a recicladores y comerciantes, mejorar las condiciones sanitarias de los mercados y fomentar la cultura de separación en la fuente.

La gerente de Ciudad, Ana María Aljure, destaca que esta articulación es un paso más por una Barranquilla que avanza hacia el modelo “cero basuras”. “Le estamos apostando a transformar los residuos en oportunidades. A través de tecnologías de bioconversión y digestión anaerobia, aprovechamos los residuos orgánicos para producir biogás y fertilizantes, reduciendo el impacto ambiental y generando valor a partir de lo que antes se consideraba basura. Es una apuesta por una ciudad más sostenible, innovadora y consciente de su entorno”.

Precisamente, en 2025 se implementó un proyecto piloto en cinco instituciones educativas distritales, orientado a la gestión sostenible de residuos orgánicos. En el marco de esta iniciativa, se transformaron aproximadamente tres toneladas de residuos provenientes de los servicios de alimentación escolar mediante procesos de compostaje.

Como parte del enfoque pedagógico y práctico del proyecto, se establecieron huertas escolares en las que se empleó el compost generado para el cultivo de frutas y verduras.

Barranquilla proyecta seguir avanzando para superar el promedio nacional de aprovechamiento, consolidando un modelo que combina sostenibilidad, innovación e inclusión. El alcalde Alejandro Char destacó que “cada residuo que antes terminaba en el relleno sanitario hoy puede convertirse en una oportunidad. Con esta planta estamos transformando la forma en que gestionamos los residuos en nuestros mercados y avanzando hacia una ciudad sostenible”.

Desde la articulación institucional y el trabajo con todos los actores de la cadena, la ciudad continúa construyendo un sistema más eficiente en el uso de los recursos y más justo para quienes hacen parte de él.