Es la misión que tenemos los colombianos que no queremos continuar siguiendo los pasos de los venezolanos. El sancocho electoral presidencial está en hervor, y llena los titulares de todos los medios, aunque resultara insípido el televisado debate de los precandidatos del uno por ciento, en el que se salva Paloma. Hay quienes aseguran que el montón de pre candidatos es a causa de la reposición de votos, que se dice que hay “prohombres” dedicados a ser candidatos, pues se torna una actividad productiva y muy rentable. El caso es que, aunque improbable que tanta gente destacada esté pensando en la reposición, el hecho es que muchos marcan muy poquito en las encuestas, pero ahí siguen. Son escasos los ejemplos de brillantes hombres como Mauricio Gómez Amín quien, ante los bajos resultados en las encuestas, declinó su aspiración y adhirió a Abelardo, un elegible.
Las encuestas presidenciales son de resultado variable, pero se puede colegir que hay un lote de tres que pueden puntear: Cepeda el malo, nuestro Abelardo, y Paloma Valencia, quien ante la renuncia de la Cabal deja al C.D. medio mocho, y tal vez pidiéndole pista a Abelardo, que sería lo indicado. Por lo pronto se espera que la Cabal y José Félix se unan con el “Tigre”, quien se perfila ganador, y debe ganar para salvarnos del comunismo.
Lo malo sería que la pugna presidencial haga olvidar la tremenda importancia de la elección parlamentaria, es claro que sin una buena representación en el Congreso, el presidente quedaría casi que inerme, aunque sea sabido que los votos parlamentarios son permeables al poder. Pero toca advertir, por ejemplo, a Abelardo para que impulse regionalmente a Salvación Nacional, y al mismo uribismo, aunque por aquí con Carlos Méisel se encuentre sobrado. Igual aquí tenemos al futuro senador Nello Zabaraín en el Partido Verde. Hay que hacer la tarea con los aspirantes jóvenes señalándoles su propia importancia, y lo vital que se torna apoyar al indicado. Sabemos bien que, por ejemplo, los elegidos por Cambio Radical estarían firmes contra el comunismo. Igual los godos y buena parte de los liberales.
Se trata, entonces, de bloquear las aspiraciones de Cepeda el malo, quien representa al comunismo, y hasta es el candidato de la narcoguerrilla.
Tristemente (así somos), al tipo le va bien aquí, pese al pésimo gobierno de su gestor Petro, que no ha hecho nada distinto a darnos palo, cosa hay que recordarle a la gente, e insistirle que si no tuviéramos a Álex estaríamos en la olla. Y que Petro es una mansa paloma al lado de Iván Cepeda.
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