Cano Isaza dirigió el diario capitalino desde 1952 hasta 1986, cuando asesinos pagados por el narcotráfico segaron su vida por la constante denuncia del periodista contra este flagelo que a mediados de los ochentas tenía al país contra la pared.
En el proceso penal solo hay una condena, la del narcotraficante Luis Carlos Molina Yepes, quien fue considerado autor intelectual junto con los capos Pablo Escobar, Evaristo Porras y Gonzalo Rodríguez Gacha. En cambio, ha habido 12 personas muertas en medio de las pesquisas judiciales, entre ellas un magistrado, un juez y el abogado de las víctimas.
El asesinato del entonces director de El Espectador partió la historia del periodismo del país en dos e hizo de la defensa de la libertad de prensa una bandera aún más ondeante para todos los medios de comunicación colombianos.
Periodismo
Cano nació el 12 de agosto de 1925 y murió a los 61 años. Perteneció a la tercera generación de periodistas de la familia de Fidel Cano Gutiérrez, fundador de El Espectador.
Estudió en el Gimnasio Moderno y al poco tiempo de graduarse allí en 1942, empezó a trabajar en el diario. En periodismo hizo de todo: cronista taurino, deportivo, hípico, cultural y político. Además, fundó el Magazín Dominical, fue secretario de dirección, codirector, con Gabriel Cano, y director desde el 17 de septiembre de 1952.
Recibió reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo CPB y el Premio Simón Bolívar a la vida y obra de un periodista en 1980.

Crimen
El día en que lo mataron, los sicarios de ‘Los Priscos’ -gatilleros del Cartel de Medellín- esperaron a que saliera del periódico y alrededor de las 7 de la noche le dispararon ocho balas en el pecho con una ametralladora mientras conducía su camioneta Subaru Leone Wagon vino tinto.
En el proceso judicial sobre su muerte poco ha pasado. En un fallo de 1995, fueron condenados a 16 años de cárcel María Ofelia Saldarriaga, Pablo Enrique Zamora, Carlos Martínez Hernández y Luis Carlos Molina Yepes. Pero la segunda instancia, en 1996, absolvió a todos menos a Molina Yepes, quien le pagó a los sicarios, pero solo estuvo en prisión seis años.
Alias Popeye, del Cartel de Medellín, contó que el atentado los perpetró personalmente Jorge Pabón alias El Negro Pabón, jefe máximo del sicariato en Bogotá para Escobar.
Cano había estado pidiendo que se aprobaran medidas contra los narcotraficantes colombianos, lo que tenía furiosos a los ‘narcos’ paisas.
Solidaridad
Tras su muerte, los diarios EL HERALDO, El País, El Colombiano, El Tiempo y El Espectador, entre otros, ofrecieron sus unidades de investigación periodística para conformar un equipo de trabajo, llamado ‘El Frente Unido’, que conjuntamente pudiera a narcotraficantes. No obstante las amenazas continuaron.
Por su parte, su viuda, Ana María Busquets de Cano, junto a los miembros de la junta directiva del Círculo de Periodistas de Bogotá, así como comunicadores, sindicalistas, estudiantes, empresarios y empleados, convocaron la marcha del silencio.
Además, en 1987, en un homenaje póstumo, recibió el Premio Maria Moors Cabot a la contribución del periodismo interamericano, también ganó el Premio Nacional de Periodismo en 1986 por sus artículos contra el narcotráfico y en apoyo al tratado de extradición de los capos.
Y en 1996 se creó la Fundación Guillermo Cano, con el objeto de 'trabajar en la defensa y la promoción de la libertad de prensa en el mundo así como en la mejora de la calidad del periodismo'.





















