En la tarde de este domingo 22 de marzo, se reportó una nueva asonada dirigida contra miembros del Ejército en la zona rural de Jamundí, Valle del Cauca.
Asimismo, según las autoridades, los hechos estarían vinculados a la manipulación de las disidencias para obstaculizar los operativos militares en la región.
Los videos difundidos por los uniformados muestran a varias personas encapuchadas y otras con pañoletas. Por su forma de vestir y hablar, se presume que algunos podrían ser infiltrados del grupo ilegal.
“Estos hechos serán puestos en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación para que se adelanten las investigaciones y las acciones judiciales a que haya lugar, por posibles conductas punibles como asonada, concierto para delinquir y constreñimiento ilegal”, manifestó el Ejército.
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Además, la institución también rechazó este tipo de actos, los cuales afectan el orden público y dificultan el cumplimiento de la misión constitucional de las tropas, que se mantienen en la zona respetando los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
Durante lo que va del año, se han presentado varios incidentes similares en diferentes departamentos del país. El primero tuvo lugar el 27 de enero de 2026 en El Plateado, Cauca, cuando un grupo de personas atacó con piedras y bombas molotov una base provisional de la Policía, presuntamente bajo influencia del frente Carlos Patiño de las disidencias de las Farc.
Otro suceso ocurrió el pasado 13 de febrero en los corregimientos de La Ampudia y Timba, también en Jamundí, donde cerca de 400 personas intentaron frenar operaciones de la Tercera División del Ejército, provocando bloqueos y cierre de negocios, según las autoridades bajo presión de la estructura Jaime Martínez de las disidencias de las Farc.
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Por otro lado, el 17 de febrero, en Curillo, Caquetá, durante un operativo contra la minería ilegal en la cuenca del río Caquetá, un grupo de civiles generó una asonada que detuvo la intervención militar y la destrucción de dragas, presuntamente por presión de un grupo armado residual.
Finalmente, estos episodios evidencian un patrón durante 2026 en varias regiones del país, donde las comunidades participan en disturbios o bloqueos que interfieren con operaciones militares. Las autoridades advierten que, en muchos casos, estas acciones serían consecuencia de la influencia de grupos armados ilegales que buscan proteger economías ilícitas y mantener control territorial.





















