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Sin perder la coherencia sobre las prioridades que han definido durante décadas su vida política, pública y personal, Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia entre 2002 y 2010 y candidato al Senado del Centro Democrático, defendió la transparencia interna de su partido, reivindicó su decisión de no ser cabeza de lista para dar espacio a nuevos liderazgos y ratificó su rotundo respaldo a Paloma Valencia como figura presidencial.

En su diagnóstico de una Colombia amenazada por el modelo estatista de Petro, les pide a los colombianos votar el domingo para frenar lo que llama la “cubanización” del país. Advierte sobre el deterioro de la seguridad, la bomba fiscal, la corrupción oficial y el debilitamiento de la iniciativa privada. También lanza críticas directas contra Iván Cepeda, de quien dice es un “confeso comunista, castrista, chavista y de las Farc”, y el candidato del terrorismo que quiere imponerlo “a sangre y fuego” en la presidencia.

¿Por qué quiere volver al Congreso tras haber renunciado a él por su problema judicial?

Renuncié porque me sacaron, me impusieron una prisión domiciliaria injusta. Yo enfrenté ese juicio de forma permanente, asumí además la defensa material, la técnica estuvo a cargo de Jaime Granados, Jaime Lombana y Juan Felipe Amaya. También asumí la sustentación material de la apelación que, por fortuna, el Tribunal de Bogotá hizo justicia.

Miguel Uribe Turbay me preguntó, en medio de ese problema, si iba a volver al Congreso. Le dije que si superaba mi situación judicial lo haría . Me insistió: ¿encabeza?, le respondí que no quedaba bien, que estaba muy viejo y había que empujar jóvenes, en vez de que me empujaran a mí. ¿Cierra?, insistió. Le indiqué que tampoco, que eso no tenía significado. ¿Va de 35?, y le respondí que no me condenara de entrada. ¿De 25?, y le señalé que me dejara ahí, en las puertas del infierno. A ver si me meten al infierno o me jalan de las mechas.

¿Sale o se quema? ¿Su nombre en el tarjetón es simbólico o el Centro Democrático aspira a derrotar al Pacto Histórico?

No sé analizar encuestas ni hacer pronósticos. Mi fórmula es trabajar, trabajar, trabajar. He bregado a hacerlo con toda dedicación, como ahora que estoy hablando con trabajadores para decirles que está bien lo del nuevo salario mínimo, pero no el odio de clases de Petro.

En esta campaña en la que recorre el país, ¿qué ha encontrado?

Los trabajadores están contentos por el salario mínimo, pero preocupados porque no lo ven sostenible y ya se anuncian despidos en las empresas. Los empresarios también están muy preocupados por los impuestos y la falta de garantías de inversión en Colombia. Queremos economía fraterna, que a unos y a otros les vaya bien, pero el país no genera empleo, lo único disponible es el rebusque. Y, además, la inversión se paró y aumenta el desempleo: han despedido 1.500 vigilantes de edificios que ya no se pueden pagar. Esto es muy grave.

El salario mínimo es bueno, pero Petro lo utiliza electoralmente, Paloma quiere volverlo sostenible estimulando inversión. Al salario debemos sumarle protección al emprendedor, al generador de empleo y darle garantías al inversionista. Proponemos bajar impuestos, pero si viene otro gobierno que odia a los empresarios, como el actual, no habrá estabilidad ni garantías. El gasto en salud de los trabajadores se disparó por el deterioro del sector que Petro ha destruido. Se les subió el arriendo porque también acabó con la vivienda social y el crédito popular y está la violencia. En Arauca, asesinaron a uno de nuestros dirigentes.

Encuentro a los tenderos de Colombia, y ese es un sector muy importante en Barranquilla, muy angustiados. Han cerrado 40 mil tiendas por extorsión, impuestos a los azucarados, recargos y el salario mínimo. Paloma ha dicho que no despidan a más personas, que si es elegida presidente presenta de inmediato la reforma de reducción sustancial de impuestos, que incluye también un alivio grande del predial porque en este país se está abusando con él y lo volvieron confiscatorio. Tenemos que crear condiciones para generar empresas estables.

En materia educativa ha dicho que Petro exterminó la educación, ¿por qué?

En educación no hay crédito para los sectores populares. Los que estudiaban con crédito del Icetex no pudieron seguir. A las universidades privadas les están cobrando Impuesto al Patrimonio. Entonces, Petro acaba con el Icetex, politiza la universidad pública, quiere acabar con la privada porque la odia y a mí me duele. Es un desastre, porque no entiende que el pueblo colombiano quiere la mejor universidad para sus hijos, los de ingresos altos, medios o bajos en la región Caribe aspiran a mandar a sus hijos a la Universidad del Norte.

Prometió construir 35, 50, 100 universidades, no recuerdo cuántas, y eso quedó como La casa en el aire, de Escalona. 500 mil cupos universitarios, ¿dónde están? Este país tiene más de dos millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Paloma propone crear un programa gratuito de formación técnica, tecnológica de inducción a la inteligencia artificial, con subsidios, pero para estudiar; no para que no mate. Ese no va, el que mate se va a la cárcel.

Respecto a la seguridad, una de sus grandes banderas políticas, ¿qué le preocupa?

El país está extorsionado y los ciudadanos no denuncian porque no hay autoridad, temen hacerlo porque el criminal puede proceder contra su familia o contra él. Producimos 3 mil toneladas de cocaína: las calles inundadas de drogas, los entornos escolares, los parques de Colombia. Paloma dice: el 7 de agosto a las 3 de la tarde militarizo la carretera Cali-Popayán para acabar con el secuestro y todo el Ejército y la Policía tienen que salir a capturar extorsionistas y a decomisar droga. Debe ser así porque estamos en una economía ficticia. Cuando me fui, no dejé a un país perfecto, pero algo mejoró. Seguramente cometí errores…

Dígame uno o los que se le vengan a la cabeza…

Un error que cometí fue no haber frenado la propuesta de una nueva reelección. Me llené de dudas, les debí haber dicho a esos compatriotas que no la impulsaran. Yo tenía una encrucijada del alma, no me parecía bien perpetuar al presidente. No fui capaz de negarme.

Ellos siguieron adelante y eso se lo cobran todos los días…

También me cobran la sucesión de Juan Manuel Santos. Hoy en la calle me cobran más eso que lo de la reelección por sus consecuencias. Por cierto, cuando la Corte Constitucional declaró inexequible la ley que autorizaba mi participación en la reelección, yo estaba en Barranquilla en un acto sobre salud con los entonces alcalde Char y gobernador Verano. Y delante de ellos redacté un texto en el que expresaba respeto por la sentencia, anunciaba que la acataba y les pedía a mis compatriotas que mejoráramos y mantuviéramos en el tiempo un país seguro con inversión privada, cohesión social y un Estado pequeño. Y como eso eligió, pero eso no se practicó, me cobran mucho la sucesión.

Volvamos a su diagnóstico sobre la crisis de seguridad…

Son 3 mil toneladas de cocaína que se producen al año, réstele 27 % de decomiso, son más de 2 mil las que llegan al mercado. Eso es lo que sostiene la economía, al igual que la minería ilegal. Lo bueno son los 13 mil millones de dólares que llegan de remesas, pero pensemos en lo que podría pasar el día en que el Gobierno de Estados Unidos o el de España, los dos principales originadores de esos envíos, les pongan obstáculos.

¿Qué hacer con la crisis fiscal, considerada la ‘madre’ de todas?

Han agotado los recursos del Estado con corrupción, viajes al extranjero, 19 ministerios —Paloma ha dicho que los baja a 12—, nuevas embajadas, más burocracias, 24 consulados. Yo no rechazo riña, no me le quito a ningún desafío, porque no me he robado un peso y puedo mirar a mis compatriotas a los ojos, y Paloma, con su transparencia, le devuelve dignidad a la política, pero además ha sido una gran legisladora en su paso por el Congreso, donde ha denunciado el derroche de Petro en cargos públicos, en corrupción, y no le dejó tocar la plata del fondo de las pensiones de los colombianos.

Queda poco para las elecciones de Congreso y consultas, ¿tienen los colombianos garantías para votar en libertad ante la evidente coacción de los armados ilegales?

Hace 15 días estuve en Putumayo. Allá las Farc ordenan votar por Iván Cepeda. La situación de inseguridad es muy preocupante, a mí me ayudó el Plan Colombia, hoy estamos sin eso. Necesitamos acuerdos con EE. UU., con Israel, para recuperar seguridad; Paloma ha dicho, con buen criterio, que los buscará porque la debilidad de la fuerza pública es muy grande.

La creación de la JEP, el hecho de que igualaran a la fuerza pública con el terrorismo ha creado un gran temor a operar en la fuerza pública colombiana, hay que devolverles toda la seguridad espiritual para que puedan trabajar. Ellos deberían tener como único juez a la justicia penal militar, ahora que es un imperativo la reconstrucción de la seguridad nacional.

Colombia necesita una nueva operación Jaque, como la que rescató a Ingrid Betancourt y a otros secuestrados, pero en este caso para rescatar a Colombia de una tragedia, del país ficticio en el que hoy estamos.

Explíqueme, ¿qué es el país ficticio?

Cuando eligieron a Milei, Argentina había tocado fondo. Cuando eligieron a Paz, Bolivia había tocado fondo. Evo empezó su gobierno con 15 mil millones de dólares y dejaron al país sin reservas. Era un gran exportador de gas, porque tiene mucho, pero acabaron con la empresa privada y ahora no exportan ni un pie cúbico de gas.

Colombia no ha tocado fondo, aquí hoy tenemos consumo por narcotráfico y minería ilegal. La región Andina ha tenido dos años de consumo por el café. También está oro muy caro, vinculado a minería ilegal y, claro, el consumo por los 13 mil millones de dólares de remesas.

Petro, que es un irresponsable, deja quebrado al Estado. Para poder tener mucha plata para elecciones se consiguió otros 9 mil millones de dólares y me dicen en la calle: ¿por qué se los prestaron? Colombia siempre ha sido buena pagadora y los bancos internacionales le prestan dinero caro y asumen que los que vienen, de alguna manera, pagarán. El problema estallará el 7 de agosto, cuando el chorro de plata que le inyectó al debe a un país quebrado con un endeudamiento y un déficit tan alto se acabe. Esa cantidad de plata la trajeron para elecciones, vivimos un consumo que hace pensar que la economía va bien, pero no es así.

El sector minero hidrocarburos no es el que va a dejar al país sin gas, petróleo o sin minería, sino Petro, que odia a las represas e hidroeléctricas, les elevó los impuestos al 85 %, cuando otros países como Canadá los tiene en 60 %, y tampoco avanza en energía convencional.

Orlando AmadorExpresidente Álvaro Uribe Vélez en entrevista con Érika Fontalvo, directora de EL HERALDO.

¿Qué se juega el país a partir de la elección de este domingo?

Invito a reflexionar sobre el modelo que queremos: ¿El estatal de Petro, que es Cuba? ¿O un modelo mixto? ¿Dónde esté una mutual, muy acreditada en la región Caribe, privada sin ánimo de lucro como Mutual Ser o una extranjera como Sanitas, seria, profesional, o como Sura frente a una estatal? Les pediría a mis compatriotas, a mis años y con afecto a Colombia, que no permitamos que siga este sistema de monopolio estatal. En Cuba, la salud quedó reducida a que le den a la gente curitas y un poquito de alcohol. ¿Eso queremos?

¿Por qué dice que eso le podría pasar si Colombia le da continuidad al proyecto petrista a través del candidato Iván Cepeda?

Él lo ha dicho. Él es estatista, ha sido un gran amigo de los Castro. Pero lo bueno que tiene Cepeda es que es comunista confeso, castrista, chavista y de las Farc: confeso con todos esos bandidos porque otros viven enamorados de ellos, pero son solapados, lo disimulan y son sospechosos. Cepeda quiere continuar la obra de Petro para acabar la salud, gastarse la plata de los fondos de pensiones, nada de vivienda social o que el Estado siga creciendo.

Es una vergüenza tener 200 mil colombianos contratados por el Estado, arrumados en oficinas por elecciones, es una estafa a ellos porque no hay con qué pagarles en el próximo gobierno. Este país tiene que escoger entre proteger a los ciudadanos con seguridad o dedicarse a contemplar bandidos como lo ha hecho Cepeda, que no ha querido darle la cara a un debate. Yo, en cambio, sí lo he hecho, en la calle, en los juzgados, donde sea.

El señor Cepeda tuvo un papel determinante en un proceso que terminó otorgando impunidad a las Farc. Los computadores de Reyes —cuya autenticidad, según se ha dicho, fue verificada por Interpol— lo mencionan en gestiones relacionadas con desmovilización. Esa negociación derivó en un aumento significativo de los cultivos de coca y en el fortalecimiento de las disidencias.

La paz de Cepeda ayudó a conseguirle impunidad total a Márquez y a Santrich, se puso de edecán de ellos, yo veo las fotos, y él aparece muy majo y muy tieso, como esos muchachos de la Armada de Cartagena llevando del bracito a las reinas, pues Cepeda lleva a este par hasta que los sacó a Venezuela y allí crecieron la nueva Marquetalia, que aparece como la asesina de Miguel Uribe Turbay. Él no responde por eso, muy espiritual, muy querido, no da debates, no da la cara por esos temas y me preocupa mucho esa continuidad.

El presidente Petro insiste en hablar de un supuesto fraude y pide impugnar las mesas de votación. ¿Cuál es su lectura de este relato?

Este gobierno sabe desvirtuar la realidad. Se han robado la salud y engolosinan algunos hospitales llevándoles ambulancias donde no hay salud, ni medicamentos. El terrorismo, que ordena votar por Cepeda, es el gran fraude electoral, esa es la gran estafa, Colombia.

Yo confío en el sistema electoral. Ponen en duda al registrador Penagos, que es una persona honorable, cuando el gran problema es la corrupción. Hoy pasaron del Pacto de La Picota al Pacto de la Selva con todos estos terroristas que ordenan votar por Cepeda. La estafa es la permisividad del Gobierno con el terrorismo, con la acción criminal de estos bandidos que quieren imponerlo en la presidencia, a sangre y fuego, con el visto bueno de Petro. Por eso les pido a mis compatriotas del Caribe, de Atlántico y Barranquilla, interrumpir el proceso de cubanización de Colombia, porque aún estamos a tiempo.

¿Le preocupa que se desconozcan los resultados electorales?

Petro va a llevar a Colombia a situaciones muy difíciles. Esta semana iban a atentar contra el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín. No podemos seguir de aguas tibias, debemos pedir apoyo internacional a Estados Unidos, a Israel, al Reino Unido. Y entonces, se rasgan las vestiduras sobre la soberanía, pero la verdadera soberanía es hacer respetar los derechos democráticos, garantizar la protección efectiva del pueblo. Toca pedir ayuda internacional para derrotar el fraude de los violentos.

¿Cuál es su estrategia, la de su partido para conseguir la presidencia: unir a la derecha? Porque el candidato Cepeda quiere ganar en primera vuelta.

Lo primero es un país seguro para todos con libertades democráticas. Esto no es de derecha o de izquierda, sino de libertad para el bienestar colectivo o de cubanización del país. Ante la división, nos unimos en una consulta. Apoyamos a la doctora Paloma Valencia y a la consulta de la Gran Colombia. Les pido a los colombianos votar la consulta. Apoyamos a quien la gane esa consulta y es un compromiso de honor. Somos prudentes para continuar un camino de unidad de colombianos para evitar la cubanización del país.

Si ella gana la consulta y obtiene cinco millones de votos, el próximo lunes se reúne con Abelardo De la Espriella y le dice tengo cinco millones de razones para hablar contigo…

Creo que lo primero es crear ambientes humanos tranquilos, de confianza en todo el sector democrático para ir sumando porque el ser humano es más de emociones y de sensibilidades que de números.

¿Cuál es el momento del Centro Democrático que se ha visto sacudido por el magnicidio de Miguel Uribe Turbay, los cuestionamientos de su padre y de la senadora Cabal?

Miguel Uribe Turbay reunía virtudes poco comunes en la política: era honesto, estudioso y combinaba formación académica rigurosa con capacidad de organización en terreno. Ese equilibrio entre preparación y trabajo en barrios es el tipo de liderazgo que el país necesita.

En 2022, en un contexto adverso y con fuerte polarización, opté por no aspirar y me declaré “tóxico” para no afectar al partido por mi reputación. Nos señalaban de polarizantes y el presidente Duque no atravesaba un buen momento. Recorrí el país apoyando la elección a Congreso. Desde entonces, hemos trabajado en fortalecer la colectividad con procesos internos transparentes, promoviendo nuevos liderazgos, jóvenes y mujeres, y consolidando una estructura nacional. Hemos sido transparentes.

Defiendo que el partido tiene un acervo doctrinario claro, con la seguridad como condición de la paz, respaldo al emprendimiento y al sector privado como motor de equidad social. Creo en hacer partido más que en liderazgos individuales, soy celoso con él y me parece que se debe respetar reglas y apoyar a los jóvenes que han demostrado coherencia y preparación, como Paloma Valencia, fruto de un proceso sostenido y no de coyunturas. Ha estado firme, sin dobleces, en la oposición a Petro, tiene mérito, es inteligente y preparada.

No me respondió si quería regresar al Congreso. ¿Se ve otra vez como legislador?

Si alcanzo tengan la certeza de que le pediré a Dios que me dé fuerza para dar lo mejor por Colombia.

Si llega, le tocaría votar la constituyente del progresismo. ¿Lo haría?

Ese tema es muy serio. No dejemos que Petro nos meta en el enredo de la constituyente. La Constitución del 91 tiene una columna estructural muy importante, que es la alianza público-privada. Petro la quiere cambiar por el estatismo y ese es el gran riesgo.