El físico David Gross, premio Nobel de Física en 2004, ha generado controversia al referirse al futuro de la humanidad y los riesgos globales actuales. En una entrevista con Live Science, el científico lanzó una advertencia contundente, “las probabilidades de que una persona viva 50 años más son muy bajas”.
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Gross es una figura destacada en la física de partículas elementales y ha contribuido a importantes avances teóricos sobre la estructura del universo, incluyendo desarrollos vinculados a la teoría de cuerdas y el hallazgo de la libertad asintótica, trabajo que le valió el máximo reconocimiento en su campo.
Lejos de basarse en escenarios apocalípticos o predicciones místicas, el físico explicó que su postura surge de un análisis probabilístico sobre los riesgos acumulados que enfrenta la humanidad en la actualidad. En su intervención recordó el contexto geopolítico de décadas anteriores.
“Incluso después de que la Guerra Fría terminara, cuando teníamos acuerdos estratégicos, los cuales han desaparecido había estimaciones de un 1% de posibilidades de guerra al año. Las cosas han empeorado mucho en los últimos 30 años, como se puede leer en el periódico”.
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A partir de ese tipo de estimaciones, Gross plantea un escenario más preocupante hoy en día. “Creo que no es una estimación rigurosa, las posibilidades son más bien de un 2%. Es decir, 1 de 50 al año, la esperanza de vida en caso del 2% es de 35 años”.
El físico también hizo referencia a la complejidad del panorama internacional actual, mencionando tensiones entre potencias como India, Irán, Pakistán, Rusia y Ucrania, así como la ausencia de nuevos acuerdos de control nuclear y el aumento del número de países con capacidad atómica, lo que incrementa la incertidumbre global.
Por otro lado, Gross manifestó cómo surgió su interés por reflexionar sobre estos riesgos: “me pidieron que pensara en el futuro, y estoy obsesionado con ello desde hace ya unos años, no en el futuro de las ideas o de comprender la naturaleza, sino en la supervivencia de la humanidad”.
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Entre los factores que más le inquietan, señaló el avance de la inteligencia artificial en procesos de decisión críticos, especialmente en contextos militares. En ese sentido advirtió: “Si tienes 20 minutos para enviar cientos de misiles con ojivas nucleares a China y Rusia por nuestro querido presidente, los militares podrán pensar que es más sensato dejar que la IA tome esa decisión. Pero si juegas con esta, sabrás que a veces tiene alucinaciones”.
Finalmente, a pesar de este panorama que describe como inquietante, el Nobel también destacó que la humanidad ha sabido reaccionar históricamente ante advertencias científicas y amenazas globales. En esa línea concluyó con una reflexión optimista sobre la capacidad de corregir el rumbo, “nosotros las hicimos, pero podemos detenerlas”.


