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Barranquilla

“La grasa solo promueve la obesidad si se mezcla con el azúcar”

El biólogo brasileño Rafael Calixto desarrolló un estudio en ratones, basado en la dieta humana occidental, para establecer los patrones que generan la obesidad.

Los buenos hábitos alimenticios –y lo que provoca no tenerlos– siempre han sido de gran interés para el biólogo brasileño Rafael Calixto Bortolin. La buena alimentación es parte fundamental de su línea de investigación, incluso antes de interesarse por la obesidad, tras leer unos artículos científicos que mostraban un panorama mundial de esta enfermedad. 

"La obesidad es uno de los principales problemas de salud pública a nivel global, pues predispone a los individuos a innumerables enfermedades como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Lo peor es que cada vez más personas en el mundo la padecen. Hay países en los que más del 35% de la población es obesa y, si consideramos obesidad más sobrepeso, el valor puede llegar alrededor del 70%, como en Estados Unidos, por ejemplo", comenta el investigador.

Fueron estas alarmantes cifras las que lo motivaron a adentrarse en el estudio de la obesidad para establecer cuáles son los parámetros alimenticios que la producen. Comenta que en su investigación intentó buscar modelos de dietas para hacer sus pruebas en ratones, pero ninguna le parecía ideal. "A partir de ahí, crear y probar una dieta que indujera la obesidad en ratones se volvió un reto", dice Calixto.

De este proceso surgió el artículo 'A new animal diet based on human western diet is a robust diet-induced obesity model: comparison to high-fat and cafeteria diets in term of metabolic and gut microbiota disruption', publicado en la revista International Journal of Obesity, una investigación cuyos resultados arrojaron que la grasa "no es tan mala como uno pensaría", a no ser que se mezcle con azúcar u otros carbohidratos. 

"Producir modelos más reales y robustos de la obesidad es importante para los resultados científicos, pues investigadores los utilizan para hacer las pruebas de drogas que tengan potencial antiobesidad", afirma el investigador y también profesor de la Universidad de la Costa.

El experimento

Su objetivo de estudio estaba claro: crear y probar una dieta que pudiera inducir la obesidad en ratones, lo que permitiría que en un futuro se pudiera utilizar como un patrón experimental para probar compuestos con potencial anti-obesidad.

Para lograrlo, el investigador se basó en la dieta humana occidental, comparada con otras descritas en la literatura científica. "Primero usamos un régimen alimenticio de control, también uno de tipo occidental humano creado por nosotros, rico en grasas, azúcar, sal y bajos contenidos de fibra. Las otras dos dietas utilizadas fueron una rica en grasa y otra basada en cafetería: pastel, salami, galleta rellena –de hojaldre y queso–. A partir de ahí, medimos varios parámetros relacionados con la obesidad", explica.

Calixto indica que, tras este estudio, se pudo establecer que la dieta creada fue más efectiva en inducir la obesidad y sus disfunciones. Así mismo, que la de cafetería fue la que más afectó la microbiota intestinal de los ratones. "Una microbiota no saludable predispone a una gran variedad de enfermedades, desde las intestinales hasta las neurológicas, incluso puede influir en los cambios de humor. Su alteración se puede dar por un efecto del exceso de conservantes (inhibidores del crecimiento bacteriano) que hay en esos alimentos", señala el experto.

En la investigación, comenta, hallaron cinco géneros de bacterias intestinales que pueden estar relacionadas con la obesidad, además de que una dieta llena de azúcar y grasa engorda mucho más que una dieta solo de grasa. "En realidad, los ratones que comieron una dieta llena de grasa casi no aumentaron el peso".

Los resultados fueron reveladores. El investigador Rafael Calixto pudo constatar que la grasa solo promueve la obesidad si se mezcla con el consumo excesivo de azúcar u otros carbohidratos, basado en las pruebas realizadas en los roedores.

Impacto científico

La comunidad científica no ha sido indiferente a las conclusiones de esta investigación, que ha generado un impacto destacable, pues el artículo ha sido replicado en numerosas ocasiones por páginas y blogs especializados.

“El artículo ha tenido muchas citaciones online, lo que nos sorprende porque no es común que pase con una investigación relativamente joven. El número de citaciones permite medir la calidad e impacto de los artículos. Lo normal es que una publicación de 2017 tenga máximo cinco o seis citaciones y este tiene el triple del promedio de artículos de la revista con el mismo tiempo de publicación”, indica Calixto.

Y es que esta investigación tomó alrededor de 3 años en desarrollarse, tiempo en el que el biólogo trabajaba en otros estudios, entre los que se destaca uno que logró demostrar las propiedades del guaraná para prevenir la obesidad.
El experimento con los roedores se llevó a cabo en la Universidad Federal del Río Grande del Sur, en Brasil, con el apoyo de su departamento de Bioquímica. “La universidad tiene un espacio para la cría de ratones, y los análisis de sangre y grasa de los animales se realizaron en un laboratorio llamado Centro de Estudios de Estrés Oxidativo, que trabaja además en inflamación, toxicología y cáncer”, explica. 

El equipo que tuvo a su cargo este estudio lo completan los investigadores Amanda Rodrigues Vargas, Juciano Gasparotto, Paloma Rodrigues Chaves, Carlos Eduardo Schnorr, Katia Da Boit Martinello, Alexandre Kleber Silveira, Thallita Kelly Rabelo, D. P Gelain y Jose Claudio Moreira Fonseca.

Recomendaciones saludables

Tras los descubrimientos, Rafael Calixto Bortolin no duda en instar a las personas a eliminar el azúcar de su dieta. “¡Saquen el azúcar de la dieta! Sé que eso actualmente es muy difícil porque está en todo. Ese es uno de los promotores de la obesidad a nivel mundial y es grave. El azúcar te provoca el mismo efecto que una droga como la heroína, que genera dependencia”, afirma. Así mismo, el investigador invita a dejar de consumir los alimentos ultra procesados como gaseosas o conservados como los enlatados. “Los extractos de tomate, por mencionar alguno, tienen conservantes que son inhibidores del crecimiento bacteriano y se usan para que los productos no se dañen en los supermercados. Cuando comemos eso, matamos las bacterias que están en nuestro intestino y que son buenas”, explica indicando que si evitamos consumir este tipo de productos, ayudaremos a mantener una flora microbiana saludable previniendo la obesidad. 

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