Todos los días Otilia Guadalupe Ruiz Acosta carga los 71 años que ya tiene encima y baja y sube hasta tres veces los 140 escalones que la llevan de su apartamento en el décimo piso de la Torre A , el 1004, del conjunto residencial Flores del Recreo, el mismo que tuvo que abandonar en medio de un voraz incendio la madrugada del 20 de julio del 2025.
Ese día a ella, y a todos sus vecinos de las torres A y B la vida le cambió. Mientras bajaba por la escalera del cuerpo de bomberos que llegó hasta el sexto piso, le resonaba la advertencia de uno de los rescatistas que le pidió mirar a otro costado para no ver el cuerpo de uno de los cinco vecinos que ese día perdieron la vida.

Desde ese momento una sola duda se le metió en la cabeza y le persistió durante todos estos meses: ¿Cuándo iba a volver a su casa? Esa que es el refugio para ella, ya una pensionada, y su hija Arlet Melissa, la cual trabaja de manera remota desde su hogar.
El pasado sábado 7 de marzo la duda quedó despejada cuando Magda Macías, administradora del edificio llegó y le pidió conectar la nevera del apartamento, para probar que ya todo estaba funcionando con normalidad. Desde ese momento subir y bajar las escaleras no le parecen ningún martirio.
“Este sacrificio lo estamos haciendo con amor. Mi hija me graba cada vez que yo subir al apartamento, me dice: ‘mami, sí se puede, sí se puede, tú puedes, Otilia, adelante’. Y entonces, arranco desde el primer piso hasta el quinto, hago un receso, respiro y vuelvo y retomo cinco pisos más, hasta que llegue. Como ella es más joven, ella se adelanta y me espera con un vaso con agua”, relata sentada en una poltrona abullonada donde reposa del esfuerzo, pues cuando el equipo periodístico EL HERALDO llegó a visitarla la encontró en el primer piso y ella, con mucha humildad nos invitó a subir a su casa.
Los meses de espera

Otilia Guadalupe salvó la vida y la de su hija envolviéndose la boca y nariz con toallas húmedas hasta poder bajar las escaleras hasta el sexto piso y de ahí descender por la fachada gracias a la escalera de bomberos.
Consiguió un sitio donde vivir durante los últimos siete meses, pagó arriendo de un millón 800 mil pesos teniendo cada, pero con la añoranza de regresar rápido: “Los siete meses por fuera de casa, tuvimos que arrendar un apartamento amoblado por aquí en la carrera 38 con 58. Desde allá sí veíamos el conjunto y todos los días lo saludamos a la distancia”.
Tanta lucha y tanta añoranza tuvo efecto cuando por fin la luz volvió a su apartamento: “Utilicé bastante el radio, sí, nos pusimos a hacer novena, o sea, cosas que no las estábamos haciendo generalmente, nos dedicamos más tiempo a nosotras. Cuando conecté la nevera y arrancó… ah no, fue una alegría bastante grande”, recordó.
El proceso de recuperación

Magda Macías, administradora del conjunto residencial explicó como ha sido el proceso de recuperación y la intervención realizada.
“Han sido siete meses difíciles, pero ya para esta fecha tenemos restablecidos los servicios públicos de todo el conjunto. Ya todas nuestras torres tienen gas, agua y energía. Y poco a poco, desde la semana pasada que se les dio la buena noticia a los propietarios, han ido regresando a la torre. Ya en este momento tenemos 25 familias entre la torre A (7) y B (18) que han regresado. Y bueno, hay planes de que en estas semanas que siguen ya varias personas estén regresando a su conjunto”.
Según informó la administración, en este momento hay una reclamación formalizada ante la aseguradora por 2.300 millones de pesos, el valor al que habrían ascendido el costo total de las reparaciones generales de las áreas comunes.
Hasta seis meses más para que funcionen nuevamente los ascensores

Macías, administradora del conjunto residencial Flores del Recreo, manifestó que lo que más les preocupa en este momento es poder habilitar nuevamente los ascensores del edificio.
“Ahora mismo estamos trabajando en el tema del restablecimiento de los ascensores para pues darle mayor facilidad a las personas que viven en los pisos altos”, detalló Macías.
El ascensor de la Torre A deberá ser sometido a un proceso de cambio total: “Tenemos un ascensor que se va a cambiar totalmente. Ya estamos iniciando los contratos con la empresa de mantenimiento y de suministro de equipos. Ya ellos van a iniciar el retiro del ascensor antiguo. Y vamos a empezar con esto. Esta es una tarea que demanda más o menos de unos 5 a 6 meses, que ya están en curso”.
De otro lado el de la Torre B, todavía podría tomar dos meses más para quedar condiciones para poder ser utilizado por los habitantes del edificio: “Y en el lado de la Torre B, el ascensor entraría en un proceso de reparación, que también es un poquito largo, pero que creemos que en el término de 6 a 8 semanas ya tengamos listo”.


















