Las obras que adelanta la Alcaldía de Barranquilla a la altura de la calle 85 y la calle 82 siguen generando afectaciones en la movilidad del norte de la ciudad. Los cierres parciales, los desvíos y la presencia de barro y escombros han convertido estos corredores en puntos de alta congestión, especialmente durante las horas pico.
A esto se suma el deterioro de varias vías alternas, que hoy soportan un mayor flujo vehicular debido a las intervenciones. Residentes y conductores han coincidido en que la situación se agrava por los vehículos que utilizan el sector únicamente como paso hacia otros puntos de la ciudad.
“La gente que viene solo de paso termina empeorando el trancón. Si no tienen diligencias aquí, lo mejor es buscar otra vía para ayudar a descongestionar”, expresó Marcela Gutiérrez, residente de la calle 85.
Las dificultades no solo afectan a quienes se movilizan en carro. Peatones y habitantes de este sector del norte de la ciudad también deben sortear diariamente los huecos, barro y materiales de construcción en medio de las obras.
Uno de los episodios que más preocupación generó entre vecinos fue el de una mujer embarazada que transitaba con su bebé en coche por una de las calles intervenidas y estuvo a punto de caer debido a las condiciones del terreno.
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“El coche se le quedó atrapado y casi se va al piso. Tuvieron que ayudarla porque caminar por aquí se volvió complicado y peligroso”, relató una ciudadana del sector.
A su turno, los conductores señalaron que varios de los desvíos desembocan en calles que ya presentan deterioro o que no cuentan con capacidad suficiente para soportar el incremento del tráfico.
“Uno entiende que las obras son necesarias, pero muchos retornos terminan llevando a vías que también necesitan mantenimiento. Todo el mundo busca escapar del trancón y termina colapsando los barrios”, comentó Carlos Gómez, conductor de taxi.
Asimismo, la ciudadanía también alertó que, en horas pico, recorrer apenas unas cuadras puede tomar hasta el doble del tiempo habitual.
“Lo complicado es que todo el mundo termina metiéndose por las mismas calles pequeñas para evitar el trancón y eso colapsa los barrios. Ya no hay una vía que realmente fluya”, comentó Camilo Muñoz, conductor que diariamente debe movilizarse por la carrera 46, una de las vías más afectadas por ambas obras.
Aunque las intervenciones hacen parte de un ambicioso proyecto de mejoramiento vial y recuperación urbana, residentes y comerciantes insistieron en la necesidad de reforzar las medidas de manejo del tráfico y recomendaron a los ciudadanos planificar sus recorridos y utilizar rutas alternas mientras continúan las obras.

Plan de mitigación
La Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial indicó a la ciudadanía que continúan vigentes varios cierres parciales y totales en el norte de Barranquilla debido al avance de las obras de canalización del arroyo de la calle 85 y la ampliación de la calle 82, proyectos que buscan mejorar la movilidad y optimizar la capacidad vial en sectores de alta circulación.
Entre las restricciones que siguen activas se encuentra el cierre total de la carrera 47 entre calles 86 y 88, sin incluir la intersección de la calle 87. La medida, que inició el pasado 7 de febrero, permanecerá vigente hasta el 30 de junio.
Como rutas alternas, las autoridades recomendaron a los conductores que transitan por la calle 86 en sentido norte-sur girar a la izquierda en la carrera 49C para continuar su recorrido. Asimismo, aclararon que la calle 87 continúa operando con normalidad en sentido sur-norte (ver infografía).
También permanecen vigentes otros cierres totales, entre ellos el de la calle 85 entre carreras 46 y 47, así como el de la carrera 52 entre calles 84 y 86.
En cuanto a los cierres parciales, la Secretaría indicó que continúan los trabajos sobre la calle 87 entre carreras 45 y 49C, donde se mantienen carriles habilitados y controlados por orientadores de movilidad, de acuerdo con el avance de las obras.
De igual forma, sigue el cierre parcial de la calle 85 entre carreras 49C y 51B, labores que iniciaron en febrero y estarán activas hasta el 30 de julio. Dentro de estas intervenciones, desde el pasado 20 de abril se adelantan trabajos de demolición y reconstrucción del carril oriental de la calle 85 entre las carreras 50 y 51B.
Ante esta situación, las autoridades recomendaron a quienes no residan en el sector o no necesiten ingresar a predios de la zona utilizar la calle 86 como vía alterna para evitar congestiones.
Por otra parte, la administración distrital recordó que avanzan las obras de ampliación de la calle 82, uno de los corredores más transitados del norte de la ciudad. Aunque actualmente solo se presentan cierres parciales, debido a que la vía continúa operando con un carril habilitado, el proyecto hace parte de las intervenciones que buscan reducir los tiempos de desplazamiento y mejorar la movilidad en Barranquilla.
La Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial hizo un llamado a los ciudadanos a programar sus recorridos con anticipación, respetar la señalización instalada en las zonas intervenidas y acatar las recomendaciones de los orientadores de movilidad.

¿Falta de planeación?
El consultor en movilidad y seguridad vial, Isidro Ruiz, aseguró que la congestión que enfrenta actualmente Barranquilla está relacionada con una “falta de planeación” en la ejecución simultánea de obras sobre vías de alto flujo.
Según explicó, intervenir corredores estratégicos como la calle 72, la 82 y la 85 al mismo tiempo termina “cortando el flujo de la movilidad”.
“Cuando tú intervienes varias vías arterias y colectoras de manera simultánea, cortas el flujo vehicular y eso termina desbordando la movilidad. El tráfico se comporta como el agua: si le cierras accesos o salidas, colapsa”, afirmó.
Ruiz detalló que las vías arterias son corredores principales como la Vía 40, la calle 46, la Circunvalar y la calle 72, mientras que las colectoras cumplen la función de conectar sectores y alimentar el tránsito hacia esas arterias. Por ello, advirtió que no es recomendable abrir múltiples frentes de obra en este tipo de corredores al mismo tiempo.
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El experto señaló, además, que las intervenciones debieron ejecutarse por tramos y no sobre extensiones completas de las vías: “En la 72 debieron abrir cuadras específicas, de manera escalonada, teniendo en cuenta el comportamiento del tráfico y la congestión del sector. No se puede intervenir toda la vía al mismo tiempo porque se estropea completamente la movilidad”.
Sobre la calle 85, Ruiz aseguró que las obras llevan más de un año afectando corredores claves como las carreras 43, 44, 45, 46, 47 y 49C, generando sobrecarga en otras zonas de la ciudad.
Frente a las recomendaciones para enfrentar la congestión, el consultor fue enfático en afirmar que Barranquilla no cuenta con suficientes vías alternas para soportar el cierre simultáneo de corredores importantes.
“No hay vías alternas reales para la 72 ni para la 82. La solución temporal es que la gente evite salir en horas pico si no es necesario”, manifestó.
Como medidas de mitigación, propuso implementar restricciones de parqueo en vía y medidas más fuertes de control vehicular como el pico y placa mientras culminan las obras, aunque reconoció que serían “pañitos de agua tibia” frente al problema estructural.
Finalmente, advirtió que las deficiencias históricas en infraestructura vial de la ciudad, especialmente desde la calle 98 hacia el Centro de la ciudad, hacen aún más delicado abrir múltiples frentes de obra simultáneamente.
“La ciudad tiene limitaciones en su diseño vial y, con esas condiciones, no se pueden abrir tantas obras al tiempo porque termina colapsando toda la movilidad”, concluyó.























