A causa de la emergencia invernal que se viene registrando en el departamento de Córdoba, que ha impactado su producción agrícola, los precios de algunos alimentos en el Atlántico han empezado a incrementarse.
En la Gran Central de Abastos del Caribe (Granabastos) el movimiento no se detiene. Camiones entran y salen, comerciantes ajustan precios y los ciudadanos recorren los pasillos comparando valores antes de llenar sus bolsas.
Fabiola Elías, gerente de Granabastos, aseguró a EL HERALDO que la yuca, el plátano y la mazorca son algunos de los alimentos que han tenido variaciones importantes en los últimos días como reflejo de la crisis que se vive en Córdoba.
“La yuca ha llegado mojada y no con el 100 % de la calidad habitual. También la carne ha subido entre 2.000 y 3.000 pesos”, explicó.
Sin embargo, aseguró que no se ha registrado desabastecimiento de alimentos. Solo en un día ingresan entre 790 y 1.000 toneladas, gracias a alianzas con otras regiones del país que han permitido suplir la producción afectada.
En medio de las alzas, también hay noticias que alivian el bolsillo. El huevo y el queso registraron disminuciones entre el 13 % y el 14 %, convirtiéndose en alternativa para muchas familias.
“Si la carne está más costosa, el huevo se convierte en una opción favorable, no solo por precio sino por su aporte nutricional”, señaló Elías.
La dinámica se repite en cada pasillo: cuando un producto sube, otro baja. La lechuga y la mazorca cañera, por ejemplo, han reducido su precio y funcionan como sustitutos dentro del menú diario.
Para los vendedores, la clave ha sido la cooperación, teniendo en cuenta que Granabastos hace parte de una red nacional de 14 centrales de abastos que trabajan de manera articulada con campesinos y comercializadores.
Ese trabajo conjunto permitió que el abastecimiento creciera un 17 % al cierre de 2025, alcanzando cerca de 2.800 toneladas de ingreso de productos.
“La oferta y la demanda siempre estarán marcadas por el clima y por situaciones externas, pero nuestra tarea es garantizar que la región tenga alimentos”, afirmó la gerente.
Más allá del movimiento comercial, la central adelanta una campaña interna para enviar ayudas alimentarias a las comunidades afectadas en Córdoba, en articulación con la Gobernación del Atlántico.
“El compromiso no es solo comercial, también es social. Queremos apoyar a quienes hoy están viviendo esta realidad”, indicó Elías.
Comerciantes de la central aseguraron que varios productos registran incrementos históricos en sus precios.
Cristian Rojas, trabajador del lugar desde hace 9 años, sostuvo que la yuca de Tierra Alta (Córdoba), reconocida por su calidad, es una de las más impactadas. Sin embargo, el plátano el que presenta uno de los aumentos más notorios.
“Siempre habíamos manejado un tope de 1.600 pesos; actualmente, el plátano está alrededor de los $1.800. Es un precio histórico que nunca habíamos tenido”, sostuvo.
Aunque podría pensarse que el incremento en los precios reduce las ventas, en este caso ocurre un fenómeno particular. De acuerdo con los comerciantes, cuando los productos alcanzan valores tan elevados, los vendedores informales –como los que comercializan en carretillas en las calles– disminuyen o suspenden sus compras debido a que el costo de una carga puede aumentar entre un 60 % y un 80 %, volviéndose inaccesible para ellos.
Esto genera escasez en la venta informal y, como consecuencia, una mayor concentración de compradores en las bodegas mayoristas.
“Al haber menos competencia en la calle, las ventas en comercios como el nuestro se disparan. Es cierto que algunos clientes mayoristas, como tiendas, llevan menos cantidad por el precio, pero aun así estamos trayendo más carga porque se centraliza más la compra en proveedores especializados”, cerró.




















