Un complejo panorama se vive en el departamento de Córdoba a causa de las inundaciones desencadenadas por varios frentes fríos que generaron intensas jornadas de lluvias durante el mes de febrero. La situación ha generado un choque de trenes debido a una serie de acusaciones por parte del presidente Gustavo Petro en contra de los generadores de energía.
Aunque el jefe de Estado ha responsabilizado a las hidroeléctricas de la emergencia, expertos y gremios consultados por EL HERALDO han sido enfáticos en asegurar que esta tragedia humanitaria “no se explica por la actividad de generación hidroeléctrica en el país”.
En ese sentido, remarcaron que el alto nivel de los embalses para comienzos de 2026 no corresponde a una estrategia especulativa, sino que obedece a lo que ha sido tradicional en el sistema de generación en Colombia de acuerdo con el comportamiento del clima.
“La coyuntura de lluvias que ha experimentado Colombia a comienzos de 2026 es completamente atípica, y ha superado la capacidad de amortiguación de los embalses de generación eléctrica para mitigar el crecimiento de las aguas que se explica por un fenómeno climático extraordinario”, aseguraron.
Y así lo recalcó Amylkar Acosta, ex ministro de Minas y Energía, quien aseguró que las precipitaciones han sido inusualmente intensas a lo largo del mes de febrero, siendo un panorama atípico que ha generado sorpresa.
“La operación de los embalses se diseña precisamente con base en esa información normalizada, no en conjeturas o suposiciones coyunturales. El embalse de Urrá, como los demás, se encontraba alrededor del 80 % debido a que veníamos de un invierno y su papel es el de regular el nivel del río Sinú, pero también porque tenía que prepararse para los meses venideros que se esperaban de baja pluviosidad”, expuso.
En ese sentido, el experto en temas energéticos indicó que “mantener espacio por si acaso llueve en pleno período seco va en contra de los principios básicos de la planificación del recurso hídrico. Operar embalses bajo ese criterio aumentaría la vulnerabilidad hídrica y energética, sin reducir de forma real el riesgo de inundación”.
Acosta fue enfático al sostener que la operación y generación de las hídricas, así como el comportamiento de los precios de la energía en bolsa, desmienten las insinuaciones del presidente Petro.
“No se estaba dejando de generar energía para favorecer el consumo de gas y los altos precios de la energía. En efecto, la participación de la hídrica en el cubrimiento de la demanda durante este periodo superó el 80 %, el precio por debajo de los precios de los contratos bilaterales. Es más, en este momento está alrededor de los $100 el kWh”, agregó.
Por eso, Acosta se refirió a la necesidad de atender los retos que genera la variabilidad climática, precisando que “estos fenómenos extremos son imprevisibles y cada vez van a ser más intensos y duraderos”.
Ante esto, recordó que la Ley de Acción Climática “debe dejar de ser letra muerta y el Gobierno entrante deberá apercibirse de fortalecer la institucionalidad; de lo contrario, lo que nos espera será mucho más grave”.

Sandra Fonseca, experta en temas energéticos, recordó que esta época del año suele ser de verano o transición seca en buena parte del Caribe, por lo que los aportes diarios típicos pueden estar en el orden de 100 a 200 metros cúbicos por segundo en cuencas como la del Sinú.
“Sin embargo, en este episodio se registró en un solo día el equivalente a la lluvia promedio de un mes completo. Eso implica un evento entre 10 y 15 veces el promedio histórico para ese periodo. Eso ya no es variabilidad normal: es un choque hidrológico”, anotó.
A eso agregó que en el Caribe la única central con embalse de regulación es Urrá. En ese sentido, explicó que “el embalse se llenó rápidamente y, al alcanzar su nivel máximo operativo, fue necesario evacuar el exceso de agua por el vertedero, que está diseñado precisamente para eso: proteger la infraestructura cuando se supera la capacidad de almacenamiento”.
Por eso mencionó que, “en ese momento, la capacidad de amortiguar el caudal aguas abajo se reduce significativamente, porque el sistema ya está en su límite físico. Para mejorar esa situación, se debe fortalecer la capacidad de regulación de la cuenca. Estaba previsto el desarrollo de Urrá II y no se ejecutó”.
“Un proyecto adicional habría ampliado el margen de maniobra frente a crecientes importantes, aunque ningún embalse elimina por completo el riesgo ante eventos extremos. En general, el país necesita hidroeléctricas con embalses de mayor capacidad y reservas multianuales, que permitan manejar caudales más altos y, al mismo tiempo, aporten eficiencia y estabilidad energética al sistema”, anotó.
Cuestionamientos a Anla
Mientras que Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), expuso que las autoridades han notificado que se han presentado dos picos muy altos: el de hace quince días, en donde hubo una crecida muy alta con unos niveles que nunca habían visto, y el de hace cuatro días.
En cuanto a los estudios de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) en los que se expone la presunta superación sistemática del volumen máximo de la represa de Urrá, cuestionó que la autoridad no haya publicado los hallazgos anteriormente, teniendo en cuenta que se basó en datos de los dos últimos años.
“A mí lo que me parece extraño es que la Anla venga a hacer unos pronunciamientos cuando, en teoría, eso viene desde el año pasado o antepasado. Entonces, ¿por qué la Anla nunca mencionó lo que estaba sucediendo? ¿Por qué no le vio problema a que estuviera por encima de los niveles máximos o cerca de los niveles máximos antes y ahora sí?”, cuestionó.
Y realizó un llamado a la solución y no a las acusaciones: “Uno lo que tiene que hacer es tomar decisiones sobre los hechos, sobre las cifras y sobre cómo funcionan las cosas. No es solamente lanzar acusaciones: hay que mirar dónde está la causa de lo que está sucediendo y tomar acción”.




















