Este lunes entra en vigencia la nueva tarifa del transporte urbano en Barranquilla y su área metropolitana. Ante esta medida, residentes de la ciudad alegaron que es un incremento exagerado, mientras que otros expresaron que era un aumento esperado debido al nuevo salario mínimo.
En efecto, hay un “sinsabor” generalizado entre los ciudadanos, puesto que esto les genera más gastos, y aún más para aquellos que toman hasta dos buses por día. La barranquillera Joremi García, quien suele tomar el transporte público, consideró como negativo el aumento, puesto que, a pesar de que el salario mínimo subió, el costo de vida incrementa considerablemente.
“La gente dice que incrementaron el salario, pero eso también afecta, porque todo sube. Es un gasto más para las personas que pagan arriendo, que de pronto tienen que coger hasta dos transportes al día, o que viven en los municipios aledaños a Barranquilla”, expresó.
Propuso que el transporte, al ser un servicio de uso cotidiano, debería mantenerse a un precio estable, ya que el alza reduce significativamente el dinero disponible del salario.
“Deberían mantenerlo con un precio estándar, porque hay muchas personas que trabajan y, si uno se pone a sacar cuentas, literalmente es un gasto más. Es muy alto lo que se va a incrementar y lo poco que tú puedes llegar a tener; o sea, de tu salario te va a quedar muy poco”, opinó.
El barranquillero Juan Carlos coincidió con que el incremento del mínimo no compensa el encarecimiento general del costo de vida. El hombre de 52 años advirtió que para muchos puede convertirse en un gasto excesivo, y, desde su experiencia como transportador de carga pesada, el aumento de las tarifas impacta en cadena a todo el sistema de movilidad.
“Un pasaje demasiado alto. Personas que tienen que coger, a veces, dos transportes ya estarían pagando, póngale, más de $12 mil diarios. Es un gasto bastante extravagante. Pienso que con lo que subió el salario mínimo no va a alcanzar”, dijo.
A su turno, el joven Alexander Bonett también consideró que el aumento en la tarifa del transporte representa una desventaja para los trabajadores, ya que obliga a destinar más dinero al transporte y reduce los recursos para los gastos personales y la vida cotidiana.
Sin embargo, otras personas consideran, más allá del aumento del mínimo, que el precio no guarda una relación con la calidad del servicio.
“En general, el servicio es bastante deficiente, a pesar de que uno ve nuevos buses, pero son tan escasos que al final uno es consciente de que llega a tener la dicha si toma alguno de estos. Pero, en general, la relación calidad-precio es bastante precaria y no vale la pena”, indicó el joven Juan Castro, quien es usuario de Transmetro.
No obstante, otras personas, como Santiago Arteaga, manifestaron que están acostumbrados al alza en la tarifa de transporte cada año.
Detalles de la medida
El pasado viernes, el Área Metropolitana de Barranquilla oficializó el ajuste tarifario del Transporte Público Colectivo y Transmetro. La entidad finalmente fijó el pasaje en $3.700 para días ordinarios y $3.800 para domingos y festivos.
El ajuste tarifario obedece a un estudio técnico de la canasta del transporte, en el que se evalúan periódicamente los costos reales de operación del servicio.
La entidad explicó que el incremento autorizado fue del 12,1 %, una cifra inferior al aumento del salario mínimo, que fue del 23 %, y que además tiene en cuenta un IPC del 5,2 % aplicado a los demás componentes de la estructura de costos, como el capital del vehículo, el combustible, el mantenimiento y otras variables necesarias para garantizar una prestación segura del transporte público.
“Este ajuste no es una decisión improvisada. Está sustentado en criterios técnicos, financieros y operativos que buscan garantizar que los ciudadanos sigan contando con un servicio de transporte público estable, seguro y sostenible en el tiempo”, señaló el director del Área Metropolitana de Barranquilla, Libardo García.
















