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Tras la terminación anticipada de la concesión Autopistas del Caribe, asociada al corredor de carga Cartagena-Barranquilla, queda una gran incógnita sobre el futuro de más de 25 obras, distribuidas entre ambas ciudades, que no se lograron ejecutar para mejorar la movilidad y competitividad de la región Caribe.

Si bien la infraestructura retornará a la administración del Invías, junto con los peajes existentes en el corredor vial, desde varios sectores gremiales se hizo un llamado de atención por la posible falta de las inversiones estructurales previstas para los proyectos de cada unidad funcional que deja sin culminar la concesión.

“El proyecto de Autopistas del Caribe como tal no se ha ejecutado, lo que hubo fue más un tema de operación y mantenimiento de las infraestructuras que ya existían. En su momento se hicieron diseños, pero nunca se logró hacer las obras. Entonces la preocupación es que esto se concibió bajo un esquema de inversión privada, y no sabemos si el Invías va a tener los recursos necesarios para hacer todo lo que se necesita en el corredor vial”, declaró Juan Camilo Oliveros, del Consejo Gremial de Bolívar.

En ese sentido, Oliveros advirtió: “No podemos perder la inversión para convertir en doble calzada la vía Cordialidad entre Cartagena-Barranquilla, en el proceso de reversión se debe hacer una entrega ordenada de las cuentas y planos del proyecto para su ejecución”.

Puso de presente también que “al quedar los proyectos en manos del Invías estamos ante un riesgo alto de deterioro del servicio y del mantenimiento, así como de pérdida de estándares frente a la operación concesionada. Además, los peajes se mantienen, pero sus recursos podrían no reinvertirse en la misma proporción en el corredor, afectando la sostenibilidad de la vía y de servicios esenciales (grúas, ambulancias, carro-taller)”.

Con respecto a esto, Héctor Carbonell, director de la Cámara Colombiana de Infraestructura Seccional Norte, aseguró que “esta reversión de infraestructura del corredor de carga al Invías representa retos significativos en términos de capacidad institucional, disponibilidad presupuestal y priorización de proyectos”.

Asimismo, indicó que la liquidación del proyecto envía señales que podrían afectar la confianza de los inversionistas en el desarrollo de nuevos proyectos de infraestructura en el país.

Los proyectos que faltan

El corredor Cartagena–Barranquilla fue concebido como una infraestructura estratégica para la movilidad, la logística y el crecimiento económico del Caribe. Bajo un esquema de inversión privada, debía canalizar más de $4.4 billones para segundas calzadas, variantes, puentes y mejoras sustanciales en seguridad vial.

Según pudo conocer esta casa periodística, la concesión Autopistas del Caribe tenía programada la ejecución de más de 20 obras, distribuidas en 9 unidades funcionales en un plazo total de 35 años.

En detalle, el cronograma planteaba 1.5 años destinados a etapas de preconstrucción, 6.5 años a fase de construcción y 27 años de operación y mantenimientos de la infraestructura.

Sin embargo, ante la inminente reversión del corredor de carga, quedan pendientes cerca de 74 kilómetros de segundas calzadas, otros 20 kilómetros en variantes y 8 intersecciones a nivel y desnivel.

En primera instancia se encontraba la unidad funcional 0, que comprendía la operación y mantenimiento de las vías existentes de la concesión ya finalizada Ruta Caribe alrededor de proyectos como: “variante Mamonal- Gambote, variante Cartagena, Sabanalarga- Palmar de Varela, Palmar de Varela - Sabanagrande, Sabanagrande - Malambo, Malambo - Aeropuerto, variante Sabanagrande - Palmar de Varela, y la Conectante Sur Variante Palmar de Varela - Sabanagrande”.

Seguidamente, los demás proyectos son obras que no se llegaron a ejecutar por completo como la construcción de la segunda doble calzada y ampliación del peaje Gambote, Bolívar, con una longitud total de 6,37 kilómetros.

A su vez, dentro de la jurisdicción de Cartagena no se concretó la construcción de la intersección Ternera, y el retorno de la zona industrial.

Otras obras a ejecutar a las afueras de Cartagena y en conexión con el Atlántico eran la segunda calzada entre Bayunca y Clemencia, la ampliación del peaje de Bayunca, unos 7,6 kilómetros de la vía entre Clemencia y Santa Catalina, la variante de Clemencia, y 13 kilómetros de conexión entre Santa Catalina y Luruaco, así como una variante en el corregimiento de Los Pendales, en Luruaco.

En lo que respecta al departamento del Atlántico en su totalidad quedaron a deber varios proyectos importantes. Algunos de ellos fueron la construcción de una intersección tipo glorieta en la variante de Luruaco, la conexión por 23 kilómetros entre Sabanalarga y Luruaco, y una calzada sencilla en este último municipio.

También, las principales obras a ejecutar se enfocaban en la Unidad Funcional 9, con una longitud aproximada de 5 kilómetros entre Sabanalarga y Campeche, una calzada sencilla en Sabanalarga, y 17 kilómetros de corredor vial entre el corregimiento de Campeche y el cruce Caracolí en una doble calzada.

Adicionalmente, se proyectaba la construcción de la variante en una calzada en Baranoa de 2,3 kilómetros, una intersección a desnivel con dos puentes, y otro puente en la vía entre Polonuevo y Baranoa.

Realizan visitas técnicas para entrega de tramos del corredor

El presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura, Oscar Torres Yarzagaray, en compañía del concesionario Autopistas del Caribe, realizó un recorrido por los primeros tramos que entran en etapa de reversión.

Este proceso, que se desarrolla entre el 2 de enero y hasta el 21 de julio de 2026, contempla la entrega en el mes de febrero del tramo en el sector de Cartagena – Calicanto y Sao – Ternera al Distrito de Cartagena, como parte del proceso de transferencia progresiva de la infraestructura.

Además, según el cronograma establecido, entre los meses de febrero y junio se llevarán a cabo más recorridos técnicos conjuntos entre la Agencia, el Invías, la concesión y la interventoría, con el propósito de realizar los inventarios de infraestructura y bienes, diligenciar los formatos correspondientes y consolidar la documentación requerida para la reversión integral del corredor y de las estaciones de peaje al Invías.

En ese sentido, el concesionario continuará desarrollando actividades en estricto cumplimiento de las obligaciones contractuales, y mantendrá las labores de operación y mantenimiento de los 253 km del corredor origen–destino

El concesionario también se encargará de actividades de mantenimiento mayor en 35,610 km

Lo anterior mantiene en vigencia las tarifas diferenciales establecidas por el Ministerio de Transporte en los peajes de Pasacaballos, Turbaco, Gambote, Bayunca, Sabanagrande y Galapa.