La crisis institucional agudizada tras el ataque contra Miguel Uribe exige responsabilidad de la clase política por encima de intereses partidistas y personales.
El presidente vinculó presuntas infiltraciones con estructuras del narcotráfico y alertó sobre riesgos para líderes políticos de distintos sectores.
El excanciller aseguró que en ningún momento de la historia colombiana se ha registrado una “lamentable situación como la suya en cabeza de un jefe de Estado”.
La denuncia fue presentada por el exministro Wilson Ruiz, quien pidió esclarecer las declaraciones del excanciller sobre un presunto problema de drogadicción del jefe de Estado.
En una carta enviada nuevamente, Álvaro Leyva asegura que el jefe de Estado “está enfermo” y que es pertinente dejar de lado esa “prudente ocultación de la verdad”.