Sociedad

En video | Las tumbas más populares del cementerio Calancala

En este camposanto reposan los restos de reconocidos en el mundo de la política, pasando por enigmáticos personajes a quienes visitan con fervor.

El cementerio católico Calancala ha albergado durante 105 años los restos de miles de personas. En sus siete hectáreas han sido sepultados desde reconocidos personajes del mundo de la política como Evaristo Sourdis hasta el beisbolista Tomás Arrieta, pasando por enigmáticos personajes como Sabina Atilano Altamar, la primera en reposar en esta necrópolis sagrada desde el 24 de octubre de 1915.

En lengua Kogui “Calancala” traduce manglar, y en nuestra Costa Caribe siempre que se hace referencia a un espacio geográfico en el que hay presencia de mangles, se relaciona al término Calancala. Sin embargo, al hacer un recorrido por este lugar no se asoma mangle alguno. Con lo que sí se pueden topar los visitantes es con algunas tumbas muy llamativas que guardan historias enigmáticas.

El camposanto que atraviesa parte de los barrios Lucero, Los Pinos y San Isidro, en Barranquilla, hoy cuando se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, lucirá más solo que nunca, debido a que por las restricciones para evitar la propagación de la Covid-19 no se permitirá ingreso a las cerca de 3.000 personas que habitualmente arriban a él en esta fecha para visitar a sus seres queridos.

El primer cuerpo en ser sepultado allí fue el de Sabina Atilano Altamar. John Robledo

El padre Manuel Domingo Arteaga Arias, quien desde el 2002 administra este cementerio católico, ha realizado su labor respaldado por 34 empleados que prestan un servicio digno a personas de estratos medio y bajo para darle el último adiós a sus familiares, que en su mayoría provienen de los barrios El Bosque, Rebolo, La Chinita, La Luz, Carrizal y Siete de Abril.

“El primer cuerpo sepultado fue el de la señora Sabina Atilano, natural de Baranoa (Atlántico), su tumba es la más popular. Mucha gente la visita y le han dejado placas de agradecimiento por los favores recibidos. Ellos piden a Dios por medio de ella y consideran que les ha hecho algún tipo de milagro”, indicó el sacerdote, quien valiéndose de una máxima de San Valentín invitó a las personas que tienen familiares fallecidos a orar por ellos desde casa y evitar así las aglomeraciones.

“San Agustín dice que ‘una lágrima se evapora, una flor se marchita, pero que la oración sube a Dios’. Unámonos en oración en familia, siguiendo las eucaristías por Facebook que transmiten las diferentes parroquias y así pedir por las almas de nuestros difuntos”.

Álvaro Palacio es un periodista que se ha dedicado a restaurar los mitos y leyendas que ocurren en nuestra tierra con su grupo investigativo ‘Costa Paranormal’. Sobre Sabina Atilano contó que “su cuerpo fue sepultado en horas de la tarde y que es considerada un ánima muy especial capaz de conceder favores, principalmente los ligados a juegos de azar y amor. En su tumba hay una potera vacía, la cual no es para llenar de flores, sino para dejar notas en las que escriben los favores que anhelan les cumpla. Su tumba está demarcada con el número uno, indicando que es el génesis del cementerio”.

En la tumba del aviador extranjero Jourdanet, la gente le pide favores. John Robledo

Una extraña revelación

José Valencia Arroyo, quien lleva 18 de sus 51 años laborando como jefe de patio en este camposanto, contó que debido a la pandemia solo se permiten sepelios con 10 asistentes, pero muchos desacatan la orden e intentan ingresar a este sitio hasta con 100 acompañantes.

Recordó que durante la pandemia vivieron jornadas muy agotadoras como la del pasado 15 de junio en la que sepultaron a 27 personas, 25 de ellas por Covid-19. Hoy solo realizan tres servicios al día y esporádicamente alguno de ellos está ligado a la pandemia.

Este habitante del barrio Santa María sostuvo que, debido a que hoy no se abrirán las puertas del cementerio, recientemente tuvo un sueño que lo mantiene intranquilo. “Soñé que me visitaban varias mujeres en la oficina reclamando por qué íbamos a cerrar el cementerio. Me asusté mucho y hasta se me vino a la mente el nombre de Sabina Atilano, una mujer alta con cara de bravucona. Le expliqué la situación que vivíamos por el virus, pero venía con personas del más allá y me asusté mucho”, relató Valencia.

También se refirió a las ofrendas que por estos días comúnmente se observaban en las tumbas. “Los chinos traen muchas frutas a sus difuntos, manzanas y mandarinas, explican que es un acto para atraer la prosperidad. Otras personas traen cabezas de cerdo llenas de maíz y berenjena, esto para que no les falte el alimento a lo largo del año. Una vez dejaron en una tumba dos gallinas negras, al parecer para sacrificio. También se encuentran muchas lentejas y monedas, yo antes las recogía, pero ya no porque dicen que eso trae ruina”.

El cuerpo sin vida del político Evaristo Sourdis fue sepultado en esta tumba. John Robledo

La leyenda del aviador y los toques de las tumbas

Al extremo derecho de la entrada principal del camposanto se encuentra la tumba del aviador extranjero Jourdanet, quien es considerado por algunos como una alma bendita del purgatorio. Al parecer, en vida ayudó a muchas personas y por eso tras su muerte, ocurrida el 29 de abril de 1920, le siguen pidiendo favores. “Se han creado diferentes leyendas en torno a su deceso, pero varias coinciden en que lo hizo de manera valiente y por eso es considerado un alma bendita del purgatorio. Es por eso que su tumba junto a la de Sabina son de las más visitadas”, explicó Palacio.

El hombre agregó que el ritual más popular en este lugar es el de los toques de las tumbas. “Muchas personas cuando el cementerio no tenía vigilancia entraban en horas nocturnas y comenzaban a tocar las tumbas con el fin de pedirles favores a las ánimas. Algunos afirman que recibían respuestas a través de otros toques desde el interior de ciertas bóvedas. Hoy quienes llegan a visitar las tumbas durante el día siguen realizando estos toques”.

Otra de las tumbas bastante concurridas es la del político conservador Evaristo Sourdis, oriundo de Sabanalarga (Atlántico), quien falleció el 22 de septiembre de 1970. Situada a un extremo de la capilla y con un busto de un hombre vestido con chaqueta y corbata negra, es fácil de reconocer.

Una bastante grande y demarcada con los números 22-15-35 y 22-15-36 es la del barranquillero Tomás Arrieta, primer colombiano en jugar en una liga extranjera, en Táchira (Venezuela). Su deceso ocurrió el 7 de febrero de 1946 a causa de una neumonía fulminante. Sobre estos dos personajes no existe ningún mito, sin embargo son visitados generalmente por personajes de la política y el mundo del deporte.

Bóveda en la que permanecen los restos del beisbolista Tomás Arrieta. John Robledo
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