La música, como muchas otras artes, ha sido la manera en que las personas han plasmado su sentir y pensar a lo largo de la historia.
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Relatos de amor, alegría, tristeza o desilusión han sido de los más populares. Sin embargo, la música ha sido también ese medio por el cual los artistas han podido mostrar su descontento con la vida, el sistema y la situación social de los países en los que viven.
Son muchos los cantantes que se han hecho un nombre bajo la denominada ‘Música protesta’, aunque ha habido otros que dentro de la música comercial han aprovechado su popularidad para denunciar diversas situaciones.
Juan Luis Guerra es uno de los artistas latinos más influyentes de las últimas décadas, su sonido junto a su orquesta 4.40 ha sido inconfundible.
A lo largo de su trayectoria, el dominicano ha logrado vender más de 70 millones de discos, ganar 27 Grammy Latinos y 2 Grammy Anglo.
Aunque su trayectoria ha estado plagada de éxitos comerciales, también se ha valido de sus pergaminos para alzar su voz en contra de las injusticias sociales. Ese es el caso de la canción El costo de la vida.
El tema fue lanzado hace 30 años y su mensaje sigue vigente. EL HERALDO consultó diferentes voces expertas para que analizaran el contenido de la letra y las razones del porqué desde hace tres décadas, se ha convertido en un retrato de Latinoamérica.
Para el experto en música Carlos Mojica, conocido como ‘Don Alirio’, la canción 'en Barranquilla y en la costa pegó muy rápido porque es un cover del tema Kimia Eve, que es un clásico del Soukous del año 88 que aparece en el álbum Troubles de la banda Loketo. Uno de los guitarristas es Diblo Dibala y él acompaña a Juan Luis Guerra en la reinterpretación, por eso creo que pegó, porque la guitarra de Dibala es inconfundible'.
Una radiografía de Latinoamérica
El tema está incluido en el álbum Areito lanzado en noviembre de 1992. Y desde hace 30 años su letra ha retratado la realidad de América Latina.
'El coste de la vida sube otra vez/ El peso que baja, ya ni se ve / Y las habichuelas no se pueden comer/ Ni una libra de amor, ni una cuarta de café/ A nadie le importa qué piensa usted / Será porque aquí no hablamos inglés', reza en la introducción del tema.
El sociólogo Guillermo Mejía Mendoza, comentó que: 'Los versos de la canción guardan un significado segundo que son equivalentes a un palpitar que sublimiza el estado de cosas de los más pobres, a toda vista parece imposible que se pueda contener la inflación en especial de los productos de primera necesidad, la canción los menciona: habichuelas, arroz, café. Además nos habla de la devaluación de la moneda como un acto repetitivo y angustioso'.
Por su parte, el también sociólogo Fredys García mencionó que la canción no solamente evidencia las problemáticas de República Dominicana, sino que 'esas canciones se venden en países similares al nuestro porque hay unas problemáticas que hacen parte de la constante. Por ejemplo, el desempleo o el valor del dólar'.
El músico barranquillero del Grupo Colectro, Gonzalo Prieto, mencionó que: 'Uno escucha esta canción y siente que todavía tiene vigencia, porque el costo de la vida sube otra vez, la democracia y demás. Toda la letra está enfocada a algo que nosotros como latinoamericanos lo sentimos, interpretamos y entendemos'.
Esto debido a que 'Juan Luis Guerra en El costo de la vida explora las problemáticas latinoamericanas que eran actuales en ese momento, pero ya lleva 30 años. Trata de aportar su granito de arena a esa opinión sobre la problemática latinoamericana y por ser problemática pueden pasar 40 o 50 años y van a estar presentes siempre', agregó Prieto.
Una mirada económica
Para poder entender la magnitud de todo lo que relata el cantante en la canción y el porqué a día de hoy sigue siendo una letra vigente, Henry Amorocho Moreno profesor de Hacienda Pública y Derecho Tributario de la Universidad del Rosario indicó que: 'Parece una visión profética. Pero para lo que se ha vivido en Latinoamérica no es profecía, porque se convierte en la meridiana claridad de lo que ha venido sucediendo en la mayor parte del tiempo en muchos países'.
El economista explicó que desde su perspectiva prevé una inflación para final de año del 13 %. 'La inflación no se ha detenido, desde luego ahora la atiza también el precio de la gasolina que está subiendo el precio de a 200 pesos periódicamente ordenados por el Gobierno'.
Justamente el precio de la gasolina es uno de los apartados que más resuena de la canción. Por eso para el analista 'mucho de lo que dijo Juan Luis Guerra en el disco tiene que ver, pero nosotros tenemos factores propios', aunque la canción pueda ser un ejemplo de lo que se vive actualmente en el país.
Un álbum con simbolismos
Si de simbolismos se trata, Areito está lleno de estos. Iniciando con que el año de lanzamiento sucede, por casualidad, 500 años exactos desde la llegada de los españoles a América.
Y el nombre del álbum mismo es una expresión de los indígenas Taínos que se traduce como un baile en el que los habitantes aborígenes acompañaban sus canciones durante sus festivales y ritos religiosos.
El álbum inicia con una canción del mismo nombre del trabajo discográfico que es una muestra de lo que era un Areíto en la época de los aborígenes. Y cierra, justamente, con un tema llamado Naboria daca mayanimacana, expresión taína que traduce :'Soy un siervo, no me mates'.
Además, dicha canción está cantada, en un apartado, en lengua taína, una forma de reivindicación y tributo a esta tribu que se ubicó en las islas Lucayas, las Antillas Mayores y el norte de las Antillas Menores.
Un artista con sentido social
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Pensar en Juan Luis Guerra y en su bachata es sinónimo de sentimiento, amor, buena letra y un sonido excelso, algo que no puede estar más cerca de la realidad.
A lo largo de su carrera ha utilizado su música como una forma de retratar situaciones particulares de la sociedad latinoamericana, pues cualquier persona desde Tierra del Fuego (Argentina) hasta la frontera de México y Estados Unidos, puede identificarse.
No solo es El costo de la vida una canción de ese estilo, sino que a lo largo de su trayectoria ha interpretado otras canciones similares.
Una de ellas es El Niágara en bicicleta, tema en el que usa como excusa el accidente de un ciclista para retratar las dificultades en el sistema de salud de su país. Así como Buscando visa para un sueño, Ojalá que llueva café o Me enamoro de ella.
Gonzalo Prieto aseguró que esto se debe a que el artista 'ayudándose de los recursos literarios y descriptivos de alguna forma plasma situaciones cotidianas de Latinoamérica y que por eso es que a nosotros nos ha parecido Juan Luis Guerra uno de los máximos exponentes de la música y uno se conecta con sus letras'.





















