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Aunque su coeficiente intelectual alcanza los 162 puntos, que es muy por encima del umbral de altas capacidades, él mismo rechaza que lo llamen “niño genio”.

Caracol Televisión David Camacho tiene un coeficiente intelectual de 162

“Los genios ya están en la tumba”, afirmó con naturalidad en una entrevista con la BBC Mundo. Dice que prefiere ser reconocido por lo que logre en el futuro y no por etiquetas. Incluso evita comparaciones con figuras como Albert Einstein o Stephen Hawking, a quienes considera referentes lejanos.

Su verdadera inspiración es Leonardo da Vinci, de quien tomó incluso el apellido para sus redes sociales. “Quiero ser como él”, señaló.

Originario de Querétaro, David no solo destaca por su inteligencia. A su corta edad ya ha impartido conferencias en universidades y organismos internacionales, y se prepara para publicar un libro.

Además, fue seleccionado para participar en un programa en la NASA en Houston, donde vivió experiencias como pilotar un vuelo asistido y experimentar la gravedad cero.

Entre sus metas están crear proyectos similares a los de Elon Musk o incluso realizar la primera cirugía en el espacio.

Actualmente estudia en línea en una escuela internacional y domina varios idiomas, entre ellos español, inglés, francés y alemán, mientras aprende otros como ruso, portugués e italiano.

A pesar de sus logros, David insiste en que no tiene todas las respuestas. “No somos adivinos”, dice, al explicar que muchas personas esperan demasiado de niños con altas capacidades.

Su historia también está marcada por el bullying. Durante su paso por el colegio, sufrió acoso por parte de otros niños que no comprendían sus habilidades. Lejos de frenarlo, esa experiencia lo motivó a crear Macayos, una aplicación con inteligencia artificial que busca enseñar a los niños a gestionar sus emociones.

“Tenemos altas capacidades, pero seguimos siendo niños”, recalcó.

El caso de David también pone sobre la mesa una realidad poco visible como muchos niños con altas capacidades no son identificados a tiempo o son mal diagnosticados con condiciones como TDAH o autismo.

Según estimaciones de centros especializados en México, podría haber hasta un millón de niños con estas características, pero la mayoría no recibe el acompañamiento adecuado.

“Muchos piensan que soy un niño disfrazado de adulto, pero pues soy un niño que hace cosas de niños… y también parte de cosas de adultos”, detalló.