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A tres meses de haber terminado la fiesta, Michelle Char Fernández no ha salido del radar. La reina del Carnaval 2026 se ha mantenido como una figura activa, cercana y visible, hasta consolidarse como un referente de la cultura de la ciudad.

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Con cerca de 600 mil seguidores en Instagram, su presencia digital ha sido constante, pero también estratégica. Ha sabido sostener una narrativa que conecta con la gente y, al mismo tiempo, proyecta una imagen de Barranquilla.

Con ello llegó este miércoles a la segunda edición de Perrenque Creativo a través del panel ‘La marca personal como marca de ciudad’.

En medio de una conversación guiada por la especialista en marketing Michelle Abuchaibe, la reina dejó ver una faceta más íntima, la de una joven que encontró en lo digital un refugio para ser ella misma.

“Me encantaban esos espacios, los podcast. Yo los pedía mucho porque sentía que me sacaban completamente del rol de reina, y podía ser Michelle”.

Orlando AmadorMichelle Char Fernández, reina del Carnaval 2026.

Pero esa autenticidad tuvo un costo logístico. El Carnaval se convirtió en una especie de doble jornada. “Yo tenía un horario de reina, pero también tenía un horario de videos”.

Y es que se trataba solo de posicionar una imagen, sino de lograr que la ciudad se sintiera parte de ella.

Ahí aparece uno de los momentos clave que fue el nacimiento del eslogan. Lo que empezó como una expresión espontánea terminó convirtiéndose en una especie de bandera.

“Todo el mundo decía: ese es el slogan, cuando dije ‘Quien lo vive es quien lo goza’ Tanto fue que, de parte del Carnaval, era como: ‘ese tiene que ser el slogan, porque ese es el slogan que va a tener Carnaval este año’”.

Para Michelle, ahí hay una lección clara sobre el poder de lo orgánico frente a lo impuesto: “Eso quiere decir que, si tú tienes un eslogan, no va a ser tan fuerte como el que ya la ciudad va a estar radiando”.

Sin embargo, el camino hacia esa claridad no fue inmediato. Venían de otras referencias recientes, de otras formas de nombrar la fiesta, lo que abrió un proceso de búsqueda personal. “¿Pero qué soy yo? Era un tema de todos los días preguntarle a mis amigas, a mi familia, a la gente en general: ‘¿qué es eso?’”.

Al final, lo que quedó fue una resignificación. “Eso fue lo más lindo, porque no innovamos, sino que trajimos algo del pasado que siempre ha estado en la mente de las personas, que está presente”, afirmó.

reveló cómo lo digital no fue una estrategia pensada en frío, sino una respuesta casi instintiva al ritmo que le impuso la corona.

“Ese proceso fue súper chistoso, porque yo, el primer día, estaba… me cogen feliz de reina, y enseguida me dicen: ‘te vamos a mandar de viaje a Pereira’. Y yo: ‘¿Pereira?’”, contó, recreando ese arranque inesperado en el que la agenda arrancó sin tregua.

Desde ese primer momento entendió que el rol no daba tregua. “Uno no está solamente haciendo contenido todo el tiempo, uno no es un creador de contenido, uno es una reina que, literal, tiene agenda de 6 a 6 o de 6 a 11 de la noche, y también, part time, nos tocaba hacer contenidos”, explicó, describiendo esa doble exigencia que marcó su experiencia.

Orlando AmadorMichelle Char Fernández, reina del Carnaval 2026.

Fue ahí donde comenzó a mirar hacia afuera, a estudiar lo que otras figuras hacían en redes. “Yo me puse a revisar, la verdad, las cuentas de todas las reinas, y obviamente TikTok es algo mucho más nuevo”, dijo. Pero más allá de copiar fórmulas, encontró un enfoque propio: “La diferencia aquí es también mostrar… mostrando polleras, mostrándoles lentejuelas de pie a cabeza”.

En ese proceso, encontró en lo digital un espacio de libertad. “Para mí también TikTok era el espacio donde yo podía decir: ‘buenos días, aquí aparecí’”.

Marca de ciudad

La soberana reconstruyó ese vínculo íntimo con Barranquilla que, según dice, terminó moldeando su marca.

“Muy importante saber lo mucho que yo amo a mi ciudad, que yo tengo un emprendimiento que se llama 018000, que he podido gozar de Barranquilla. Siempre he sido apasionada, no solamente por nuestra cultura, sino también por nuestra ciudad y por la arquitectura que tenemos, que siento que también está abandonada”.

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Esa inquietud fue, en sus palabras, el origen de todo. “En realidad la marca comienza así: yo tengo una cámara y yo digo, ‘bueno, me voy para el centro’ y así fue, demasiado bello o ahora que viajaba y la gente no sabía lo que era picó y poder enseñarles fue muy bello”.