En lugar de competir, sumar. Esa fue la idea que movió al cantautor y productor Gusi a crear Vallenato Social Club, un álbum que reúne a varias figuras del género en un mismo proyecto.
El disco junta voces de distintas generaciones como Elder Dayán Díaz, Alfredo Gutiérrez, Jean Carlos Centeno, Iván Villazón, Jorge Celedón, Karen Lizarazo, Rafa Pérez, Diego Daza, Felipe Peláez y Peter Manjarrés, entre otros.
“No había un intercambio de voces como disco. En este caso, yo quise escribir una canción a cada uno imaginándome su voz según lo que yo ya conozco de cada uno de ellos. Y así irlos invitando uno a uno y se me hace una cadena de doce eslabones donde afortunadamente todos dijeron que sí”, dijo a EL HERALDO.
En medio del proceso, Gusi decidió viajar para grabar a cada artista y documentar todo.
“Estoy como compositor y productor del álbum, tanto musical como ejecutivo, porque también me llevo buenos viajes. Ir por cada ciudad grabando a cada uno de los intérpretes. Es un trabajo audiovisual también donde me llevaba las cámaras para captar su esencia”.
En medio del proceso creativo apareció la necesidad de dejar de lado los egos y pensar en lo que permanece.
“Yo no quiero tampoco pintarme como papel de salvador, sino simplemente como un ayudante, y eso es lo que quería dejar marcado, dejar los egos del músico, del cantante, del artista y esas medallas. Pero al final yo creo que lo que importa es mantener un legado y nuestra música es mucho más valiosa”.
Uno de los mayores desafíos fue lograr que cada canción respetara el estilo del artista invitado sin perder la unidad del álbum.
Sobre ese punto, Gusi manifestó que el trabajo exigía moverse entre distintos estilos dentro del mismo género, entendiendo sus matices.
“Bueno, eso era parte de la hazaña. Cuando empecé con la primera canción, que fue con Peter Manjarrés, me di cuenta de que podía, dentro de mi conocimiento musical, irme por cada uno de esos mundos. El vallenato es una gran ceiba, un árbol gigante que tiene muchísimas ramas”.
Un punto medio
El álbum no intenta imponer una sola forma de vallenato, sino que busca un espacio donde todas puedan convivir.
Sobre esa mezcla de estilos, Gusi explica que el objetivo era encontrar un terreno común sin perder la esencia del género.
“Digamos que la puya puntualmente no está, la nombramos. Está el Son, el Paseo y el Merengue, en diversas maneras, pero lo que sí estaba claro era que había que buscar una manera de presentar una propuesta fresca”.
Ese “lugar en común” es, en esencia, la idea del disco.
“Pusimos una cita en tal lugar. ‘Vienes a mi casa o yo voy a la tuya. Le llevo mi canción y yo le digo, aquí está, tiene mi esencia, yo no me siento ajeno siendo esto, y ustedes creo que tampoco se van a sentir así’. Y, afortunadamente, todo lo percibieron de esta manera y fue fluyendo. Yo aprendí mucho de ese ejercicio de haber trabajado con grandes voces que me han inspirado a seguir haciendo música”.
Carta de presentación
Dentro del álbum, la canción Merenguito, junto a Iván Villazón, fue elegida como uno de los puntos de entrada del proyecto, la primera en la lista.
“Ya hemos ido lanzando un par de canciones anteriormente, pero la escogimos como una canción para lanzar el álbum por la identidad, por lo que refleja. El merengue es un aire bien particular, es un dulce que a la gente le gusta mucho”.
Además, el álbum plantea una crítica a cómo se mueve hoy la industria del vallenato.
Gusi enfatiza que hacen falta más colaboraciones entre los mismos artistas del género, algo que, según él, todavía no ocurre como debería.
“Más allá de todo eso y de la variedad que yo quisiera, es dejar por sentado un movimiento colectivo, que la música hoy es más bonito compartirla que competir en ella. Además, siento que hay que buscar siempre ser originales. Y la idea de este álbum es también sumar y que más artistas se animen”.


