La novena a San José es una tradición católica dedicada al esposo de María y padre adoptivo de Jesús, que se reza del 10 al 18 de marzo, por medio de la cual se preparan para su festividad, que tiene por fecha el 19 de marzo.
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Por eso acá le traemos el paso a paso para rezar el segundo día de la novena dedicada a San José.
Día segundo
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Oración inicial
A ti recurrimos, oh bienaventurado San José, en nuestras tribulaciones, y te pedimos. confiadamente tu protección. Por el afecto que te unió a la Inmaculada Madre de Dios y por el paternal amor que consagraste al Niño Jesús, te pedimos que mires benigno, la herencia que Jesús nos conquistó con su Sangre y que nos asistas con tu poder y auxilio en todas las necesidades. Concédenos tu perpetuo patrocinio a fin de que, sustentados por tu auxilio, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener, en el cielo, la bienaventuranza eterna. Amén.
Jaculatoria
Bondadoso San José, esposo de María, protégenos; defiende a la iglesia y al Sumo Pontífice y ampara a mis parientes, amigos y bienhechores.
Reza tres veces ¡Oh San José, ruega por nosotros!
Iluminación Bíblica: (Mateo 1, 18-24)
“El origen de Jesucristo fue el siguiente. María, su madre, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de empezar a vivir juntos, ella quedó encinta por obra del Espíritu Santo. Como José, su prometido, era un hombre de bien y no quería exponerla a la infamia, decidió romper su compromiso en secreto. Pero apenas tomó esa resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: “José, hijo de David, no tengas reparo en tomar por esposa a María, porque el hijo que espera lo concibió por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo varón, y debes ponerle el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había anunciado el Señor por medio del profeta: “Miren: la virgen concebirá y dará luz un hijo, y lo llamarán Emmanuel”, que significa Dios con nosotros. Cuando José se despertó, hizo lo que había mandado el ángel del Señor y tomó a María por esposa." Palabra del Señor.
Reflexión:
Para José no fue fácil enterarse del embarazo de María, porque aún no vivían juntos. Muchas serían las preguntas que él pudo hacerse, pero su humildad estaba a toda prueba. Ese hombre justo como ninguno, decidió guardar silencio al comienzo, sin desenamorarse, para no exponer a María al escenario público y, tal vez, a una muerte segura.
Pero luego, cuando el ángel en sueños le dijo que no tuviera en reparo aceptar a María, asintió con amor ese pedido. A partir de ese momento, José empezó una lucha sin descanso por la misión que Dios le había encomendado: ser el guardián de la Sagrada Familia.
En el momento de silencio haz una meditación breve sobre lo que has leído y pídele al Señor por tu necesidad en esta novena.
Gozos:
Pues eres Santo sin igual, y del mismo Dios amado, sé José nuestro abogado en esta vida mortal.
Antes que hubieses nacido ya fuiste santificado y al eterno destinado linaje y sangre real, naciste de esclarecido linaje de sangre real. Sé José nuestro abogado en esta vida.
Tu vida fue tan pura que en todo eres sin segundo; después de maría el mundo vio tan santa criatura y así fue tu ventura entre todos sin igual. Sé José nuestro abogado en esta vida mortal.
Tu santidad declara aquel caso soberano cuando en tu santa mano floreció la seca vara y porque nadie durara hizo el cielo esta señal. Sé José nuestro abogado en esta vida mortal.
A tu muerte dichosa estuvo siempre contigo el mismo humanado Dios con maría tu esposa y gloria tan prodigiosa canta el coro angelical. Sé José nuestro abogado en esta vida mortal.
Con Cristo resucitaste en cuerpo y alma glorioso y a los cielos victorioso a Jesús acompañaste y a su derecha te sentaste formando coro especial. Sé José nuestro abogado en esta vida mortal.
Allá estás como abogado de todos los pecadores alcanzando mil favores al que te llama atribulado, ninguno desconsolado salió de este tribunal. Sé José nuestro abogado en esta vida mortal.
Oración final
Oh Señor, ayúdanos a no ser indiferentes ante las dificultades de los demás, haz que nuestros actos siempre busquen hacer el bien, y anímanos, como a José, a ser felices a tu voluntad.
Rezar un Padre nuestro, un Avemaría y un Gloria al Padre.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


