La diversidad de identidades y las formas de expresión en los centros urbanos atraviesan una transformación constante, impulsada en gran medida por comunidades que nacieron en el entorno digital y ahora ocupan el espacio físico. En las últimas semanas, la Ciudad de Buenos Aires ha sido testigo de la aparición de los denominados “therians”, personas que se identifican profundamente con animales y adoptan comportamientos propios de distintas especies en su vida social.
Lea también: Padres de empresario asesinado en Bogotá rompen el silencio y revelan que habían sido amenazados
Este fenómeno, que genera tanto curiosidad como desconcierto entre los transeúntes, ha pasado de ser una subcultura de nicho en internet a una realidad visible en barrios emblemáticos de la capital argentina.
La irrupción de este grupo fue analizada recientemente en el canal de streaming de Infobae, donde los integrantes del programa compartieron detalles sobre esta tendencia. Durante la transmisión, el periodista Manu Jove describió a los llamados “therians” como individuos que se perciben a sí mismos como ciertos mamíferos, tales como perros, gatos o zorros.
Según explicó Jove, no se trata simplemente de un disfraz o una actuación pasajera, sino de una forma de vida: “Se sienten perros, viven como perros, se revuelcan como perros y se enfrentan con otros perros”, señaló el comunicador al referirse a la seriedad con la que asumen estos comportamientos en lugares públicos.
Lea también: Hallan con vida a DJ Dever y dos miembros de su equipo: “Se encuentran en buen estado de salud”
Para entender el origen de este movimiento, es necesario retroceder a la década de los 90, cuando surgieron en internet las comunidades otherkin, personas que se identificaban con seres fantásticos como los elfos. Con el tiempo, esta corriente derivó hacia el “therianismo”, centrando la identidad en animales reales.
Paula Guardia Bourdin, otra integrante del equipo de Infobae, aclaró que existe una diferencia fundamental entre este fenómeno y el de los furries o furros. Mientras que estos últimos participan de un “fandom” o comunidad de seguidores que se disfrazan por diversión o estética, los therians viven su condición como una definición de su propia identidad. “Sienten que una parte de sí puede definirse como animal. Es una cuestión más fragmentaria de la identidad”, explicó la periodista.
La presencia de estas personas, que suelen utilizar máscaras artesanales, colas y a veces se desplazan en cuatro patas, ha sido reportada con mayor frecuencia en zonas como el Barrio Chino y Belgrano, en la capital argentina. Esta exposición pública genera reacciones diversas, desde la sorpresa hasta una sensación de extrañeza.
Lea también: Mhoni vidente dio sus predicciones y números de la suerte para este sábado 14 de febrero a los 12 signos del zodiaco
Al respecto, Guardia Bourdin analizó que el uso de máscaras puede producir una sensación de incomodidad en quienes observan, similar a lo que ocurre con los payasos, debido a la ruptura de los códigos sociales convencionales. Sin embargo, los testimonios recogidos por el equipo periodístico coinciden en que se trata de grupos pacíficos y amigables que buscan compartir con su “manada” sin molestar a los demás.
A pesar de lo llamativo de sus conductas en público, los therians aseguran mantener una vida cotidiana integrada a la sociedad. Marcos Shaw relató el testimonio de una joven de esta comunidad quien aclaró que, fuera de sus momentos de encuentro en plazas, lleva una vida normal, trabaja y se comporta como cualquier otro ciudadano.
“Es un tiempo de ocio, básicamente”, sintetizó Tomás Trapé durante la charla, subrayando que esta expresión se reserva para espacios de recreación.


