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El Desfile del Rey Momo en la calle 17 es mucho más que un evento dentro de la agenda del Carnaval, es la expresión viva del sentir popular en el suroriente de Barranquilla y uno de los actos que consolidan el carácter incluyente y comunitario de la fiesta más importante de la ciudad.

Orlando Amador

Desde hace tres décadas, esta tradicional parada se ha convertido en el escenario donde los barrios muestran su talento, su creatividad y su orgullo cultural. La figura del Rey Momo, símbolo de la alegría desbordada y del mando festivo durante las carnestolendas, encuentra en la 17 un espacio cercano a la gente, lejos de los grandes palcos y más próximo al bordillo, donde las familias se reúnen para celebrar.

El desfile forma parte de la programación oficial del Carnaval de Barranquilla, fiesta declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, y representa el inicio del ambiente festivo en esta zona de la ciudad.

Orlando Amador/EL HERALDO

A lo largo del recorrido, comparsas, cumbiambas, danzas de congo, garabatos, marimondas y agrupaciones musicales tradicionales toman la vía para exaltar las raíces afrocaribeñas e indígenas que nutren la identidad barranquillera.

La calle 17 se transforma entonces en un corredor cultural donde confluyen generaciones. Adultos mayores, jóvenes y niños participan activamente, ya sea desfilando o animando desde las aceras. Esta participación amplia refuerza el sentido de pertenencia y mantiene viva la transmisión de saberes y tradiciones que caracterizan al Carnaval.

El Rey Momo, como figura central, encarna el espíritu jocoso y democrático de la fiesta. En la 17, su desfile simboliza la apropiación popular del Carnaval, es el pueblo quien lo acompaña, lo celebra y lo reconoce como parte esencial de su tradición.

Orlando Amador/EL HERALDO

Las sirenas de la Policía Nacional retumbaron mientras la algarabía de Rebolo, La Chinita, La Luz y Simón Bolívar junto a la espuma y la maicena, se apoderaban de la Calle 17 durante la tarde de este sábado 14 de febrero. Miles de barranquilleros y visitantes, acomodados en sus sillas, disfrutaron del majestuoso Desfile del Rey Momo.

La caravana arrancó a las 2:40 p. m., desde el Colegio Don Bosco, acompañada de ritmos contagiosos, coloridos atuendos, disfraces y coreografías. El pueblo currambero exaltó su identidad cultural y las bellas tradiciones del Atlántico.

Orlando Amador/EL HERALDO

Las banderas de Barranquilla y de Colombia ondeaban con la fresca brisa propia de la temporada. Un conjunto de millo marcó el inicio y enseguida todos se sumaron al baile. El son de negro brilló con un semillero, cuyos integrantes realizaron gestos característicos de la danza y chocaron sus machetes de madera contra el asfalto ardiente de la Calle 17.

El Secretario de Cultura de Barranquilla, Juan Carlos Ospino, hizo parte de la apertura del gran Desfile del Rey Momo acompañado de un grupo de millo. “Estoy muy feliz de estar en el Desfile del Rey Momo aquí en la 17, porque esto es tradición, es cultura y es alegría. La cultura y el patrimonio es de todos, y entre todo tenemos que protegerlo. Hoy lo hacemos de la mejor manera posible”.

Danzas tradicionales brillan

La Cumbiamba Curramba la Bella y la Danza Congo Moderno cautivaron a los asistentes con sus rondas tradicionales, demostrando cuánto disfrutan este trayecto por la 17.

El desfile del Rey Momo 2025, Gabriel Marriaga, fue mucho más que un espectáculo visual; se convirtió en una vitrina para comparsas que exhibieron su talento mediante danzas folclóricas y shows musicales.

Orlando Amador

Agrupaciones coreográficas, orquestas en vivo y carrozas alegóricas que representaban distintas entidades de la ciudad se integraron para regalar una jornada memorable.

La comparsa ‘Añoranza soledeña de la tercera edad’ arrancó aplausos y ovaciones entre los asistentes. Nicolasa Rodríguez, quien participa por primera vez, manifestó su deseo de contagiar a todos con el espíritu festivo.

La comparsa de garabato Son Mocaná encendió a los barranquilleros con su energía arrolladora. Las Marimondas de La Chinita aportaron su toque humorístico mientras recorrían la Calle 17. África Insólita danzó al ritmo de la música del Joe Arroyo, luciendo trajes fucsia y azul.

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La champeta volvió a sonar con Los Curramberitos, mientras Fantasía Tin Tin desfiló con atuendos en tonos salmón y dorado, animando a quienes los observaban. Las Pequeñas Danzantes vibraron al grito de “Mapalé, mapalé, mapalé”, al igual que Alegría Caribe.

La fantasía resplandece con el sol

A las 3:15 de la tarde, el Desfile del Rey Momo es un despliegue de gozo, sabor y costumbres que crecen con el paso de los años, atrayendo a miles de visitantes fascinados por la fiesta. También destacó la participación de comparsas de adultos mayores, que cada año demuestran la vitalidad característica de los costeños.

Al compás de ritmos urbanos, la comparsa La manada de pandas de Rebolo encendió el ambiente en la 17. Integrada por niños y jóvenes entre 7 y 12 años, logró levantar al público con una coreografía ejecutada con precisión.

Orlando Amador

Tras su paso, los asistentes continuaron la diversión lanzando espuma a un vehículo cuyo conductor pedía a gritos un baño a través de un megáfono.

Otras como el Rumbón de las Nieves se hicieron notar, su hermoso vestuario rosa se robó las miradas de los carnavaleros presentes en esta entrega de talento, música y tradiciones.

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Bella Daza, espectadora del evento, aseguró que esa es la esencia del Carnaval en el sur de la ciudad: fiesta, bordillo y diversión compartida entre Rebolo y barrios vecinos, siempre con una sonrisa. El público enloqueció con la aparición de Altafulla en la 17. Sus éxitos sonaban y los espectadores las coreaban.