En la Vía 40, en el desfile ribereño, en la 84, en Guacherna y hasta junto a las Marimondas del Barrio Abajo, este año no solo desfilarán comparsas locales. También caminará una historia que se ha venido tejiendo a miles de kilómetros de aquí: la del Carnaval de Barranquilla que se vive en Dallas, Texas, y en Washington D.C.
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No es una visita protocolaria. Es casi un regreso a casa.
Ana Parada, directora del Carnaval de Barranquilla en Dallas, dice que “ya sabes que el carnaval es patrimonio de la humanidad, entonces nos pertenece a todos. Es algo que queremos mostrar al mundo, tanto en Washington como en Dallas”.
Dallas llegó con su realeza completa. Kailani Amaya, reina infantil del Carnaval de Barranquilla Dallas Texas 2026, participó por primera vez en un desfile infantil en la ciudad. También está Yoselin Peña, reina del Carnaval de Barranquilla 2026 en Dallas, quien estará en el desfile ribereño, en la Batalla de Flores y en otros eventos claves.
Pero detrás de los vestidos y las carrozas hay una intención más profunda.
“La reina infantil es el primer año que participó. Es una niña que nació en Estados Unidos, pero que se ha enamorado de la cultura colombiana. Eso es parte de lo que hacemos: que los niños que nacen allá entiendan que la cultura colombiana es bonita, que deben sentirse orgullosos”, explica Parada.
Para ella, el carnaval es una herramienta pedagógica. Una forma de enseñar identidad a niños que muchas veces no han pisado Colombia.
“Tenemos niñas que nunca han venido a Colombia y tú les pones cumbia, Son de Negro o mapalé y saben cómo bailarlo. Antes de entrar al grupo ni siquiera sabían dónde quedaba Colombia”.
Washington D.C. no se queda atrás. Desde la capital estadounidense, Lilian Castillo, directora de Colombia Vive en Mí y del Carnaval de Barranquilla en Washington —vinculado a Fiesta DC—, habla del trabajo que se ha consolidado durante décadas con la comunidad migrante.
“Nosotros allá lo manejamos diferente. No solo es el Carnaval de Barranquilla. Hemos unido todas las regiones de Colombia. Es hermoso ver esa diversificación, pero sobre todo cómo fortalece a la familia”.
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Castillo insiste en que su misión no es solo cultural, sino emocional.
“La gente está en caos con la situación migratoria. Un poquito de baile colombiano, un poquito de Colombia, ayuda muchísimo a las familias que no pueden salir de Estados Unidos. Ese pedacito de tierra allá es muy importante”.
En Washington, Colombia desfila con 14 carrozas en Fiesta DC —el desfile más grande de la capital—, mientras otros países llevan una. Allí el Carnaval de Barranquilla no es una muestra folclórica, es un bloque central del desfile.
“La gente llega y dice: ‘¿trajiste el carnaval de Barranquilla?’ Y no son bailarines profesionales, son personas nacidas allá, vestidas de Son de Negro, de cumbia, de garabato. Eso es lo más bonito”.
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Este año, además, las marimondas del Barrio Abajo —con quienes desfilarán en Barranquilla— fueron galardonadas en Washington como el primer grupo internacional premiado en ese evento.
“Es un honor venir a representar a las marimondas y hacer un homenaje a León Caridi y a Paragüita en la Vía 40”, cuenta Castillo.
Pero más allá del desfile, ambas directoras coinciden en algo: la ciudad necesita saber que el carnaval no solo se defiende aquí.
“Es importante que Barranquilla sepa que nosotros fomentamos el turismo. Traemos grupos, traemos gente que nunca ha venido y se quedan en shock con lo que viven”, dice Parada.
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Y Castillo añade un punto más estructural: “Somos organizaciones sin ánimo de lucro. Nadie nos paga por hacer esto. Lo hacemos porque lo llevamos en el alma. Pero necesitamos que aquí conozcan el trabajo que hacemos. Para poder proyectarnos a nivel internacional necesitamos que el hacedor cultural nos eduque desde la raíz”.
Ambas hablan de una relación que debería ser más estrecha con la ciudad, no necesariamente económica, sino de acompañamiento institucional.
“No siempre tiene que ser plata. Que manden grupos, que vaya la reina, que haya ese apoyo. Eso nos ayuda muchísimo a seguir exponencializando el carnaval en Estados Unidos”, insiste Parada.
Mientras tanto, la agenda no para. El 11 de abril realizarán el Carnaval de Barranquilla en Dallas, esperan llevar a la reina central e incluso a la reina infantil de Barranquilla. En julio vendrán los festivales colombianos y en septiembre, durante el mes de la hispanidad, Washington volverá a vestirse de cumbia, garabato y Son de Negro.
Castillo, además, anuncia un ambicioso programa de exportación cultural que busca llevar a más de 500 hacedores colombianos a escenarios internacionales este año.
“Estamos mostrando que Colombia no es un país de drogas, sino de gente valiosa. Y lo hacemos desde el carnaval”.
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Por ahora, esa misión camina por las calles de Barranquilla. Con Kailani, Yoselin, Luciana Contreras (reina infantil 2026 en Washington) y Julieth Herrera (reina central 2026), con directivas como Karen Weaft en la coordinación general, y con decenas de niñas y voluntarios que, aunque nacieron lejos, aprendieron a bailar como si hubieran crecido en el Barrio Abajo.


