La vida del influencer y productor audiovisual Felipe Saruma ha tenido un guion claro desde niño, y aunque hoy es un joven exitoso, confiesa que al principio nada fue fácil y que ante los aprietos económicos de sus padres ni siquiera pudo ir a una universidad a formarse en el campo cinematográfico.
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Las razones eran obvias, escaseaba el dinero, además a sus papás no les cabía en la mente que inclinarse por una profesión así les cambiaría la vida, así que le tocó armarse de valor y afrontarla con mucha creatividad.
Nacido en Bucaramanga, Andrés Felipe Camargo González (nombre de pila) llegó a la capital del Atlántico cuando tenía apenas 12 años. Lo hizo junto a su familia, en busca de mejores oportunidades laborales, y desde entonces se considera un “barranquillero de corazón”. Aquí se graduó de bachiller y dio sus primeros pasos en el mundo audiovisual, un camino que le ha sonreído, al punto de crear empresa.
Desde niño, el cine y el arte despertaron en él una curiosidad inagotable. “Las películas de terror no me daban miedo, me daban ganas de saber cómo las grababan”, recuerda entre risas.
En el colegio, improvisaba luces con estructuras hechas con tubos de PVC y convencía a sus profesores de invertir en cámaras para “impulsar los medios de comunicación”, que luego usaba para grabar sus propios proyectos. “Siempre supe que esto era lo que quería hacer con mi vida”, dice.
Aunque sus padres veían el arte como un camino incierto, Saruma insistió. Sin dinero para estudiar cine en una universidad, encontró en las redes sociales una alternativa. “Decidí usar las redes no solo para consumir contenido, sino para estudiar y para crear un negocio”, explica.
Empresario por convicción
Su camino dentro de la industria audiovisual comenzó en 2016, cuando tenía 16 años. Dos años después ya era independiente y, tras un periodo fuera de Barranquilla, regresó para quedarse. A los 22 años fundó Vertical Cinema, una empresa audiovisual que en poco tiempo logró posicionarse a nivel nacional, hoy cuenta con 35 empleados, y cuando realizan rodajes incrementa hasta a 80 personas.
Desde el Atlántico, Saruma y su equipo, integrado en su mayoría por talento local, han trabajado con marcas como Netflix, Amazon Prime, Paramount y con artistas como Silvestre Dangond, Ryan Castro y Jessi Uribe. “Siempre apostamos por grabar aquí, mostrar Barranquilla y el Atlántico, impulsar lo que yo llamo el turismo audiovisual”, afirma.
Para él, la cultura y la calidez de la gente fueron claves para quedarse. “El barranquillero te hace sentir en casa. Aquí se respira arte, se respira emprendimiento y ganas de salir adelante”, asegura.
Redes con propósito
A diferencia de otros creadores, Saruma decidió darle un giro a su contenido. Con una audiencia mayoritariamente entre los 25 y 35 años, optó por usar la comedia como herramienta para abordar temas sensibles como el abandono, la ansiedad y la depresión.
Uno de sus proyectos más impactantes fue el video sobre depresión realizado junto a su colega venezolano Marko, que en 2024 se convirtió en el contenido en español con mayor alcance del año, superando las 700 millones de visualizaciones en distintas plataformas. “No fue una comedia vacía, fue una campaña contra la depresión”, señala.
El salto a la política
Con apenas 26 años, el influencer ahora busca una curul en la Cámara de Representantes por el Atlántico a través del partido Cambio Radical, con el que ha inscrito su candidatura bajo el número 104, con la promesa de convertirse en la voz de los emprendedores digitales, los jóvenes y los creadores que, como él, encontraron en las redes sociales una oportunidad.
Su historia de vida es la que hoy sustenta su proyecto político. Saruma plantea dos ejes centrales: el emprendimiento digital y la salud mental. Asegura que miles de jóvenes del Atlántico tienen ideas y talento, pero carecen de oportunidades y herramientas.
“El emprendimiento digital no es del futuro, es del ahora. Un celular bien usado puede cambiar vidas”, afirma.
Su otra gran apuesta es fortalecer las políticas de atención en salud mental y darles la misma prioridad que a las enfermedades físicas. “La depresión no puede seguir esperando citas de meses. Está matando a jóvenes, padres y abuelos”, advierte.
Además, sueña con impulsar la creación de la primera facultad pública de cine del Caribe colombiano, con sede en el Atlántico, como una forma de democratizar el acceso a la formación artística y fortalecer la industria audiovisual regional.
Consciente del escepticismo que generan los influencers en política, Saruma responde con franqueza a EL HERALDO.
“Los políticos quieren ser influencers para que la gente los escuche. Nosotros ya tenemos esa comunidad y queremos ponerla al servicio de la gente”, dice.
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Asegura que no busca la curul por necesidad económica, sino por convicción. “Justamente porque no tengo la necesidad, quiero hacerlo. Para demostrar que sí se puede, así no hayas nacido en cuna de oro”, concluye el entusiasta joven.


