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Desde Jackie Kennedy para su boda con Onassis a Julia Roberts, Cate Blanchett o Sophia Loren recogiendo sus Óscar, los diseños de Valentino han seducido a muchas famosas a lo largo de los años, con Anne Hathaway y Gwyneth Paltrow como sus grandes admiradoras internacionales, sin olvidar a la reina Sofía en España.

Hathaway ha sido una auténtica valedora de Valentino en Hollywood entre las actrices más jóvenes. Una de sus últimas apariciones publicas fue en los WWD Honors 2025, donde la actriz de ‘El diablo viste de Prada’, lució bellísima con un vestido rojo vintage que pertenecía a la colección Otoño-Invierno 2003.

No menos espectaculares que la minifalda y chaqueta de lentejuelas en rosa fucsia con unos unos taconazos de plataforma rosa chicle en el desfile de alta costura de Valentino de junio de 2022.

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Otra actriz que ha vestido mucho los diseños del italiano ha sido Gwyneth Paltrow, que no dudó en la gala de los Emmy de 2019 en enfundarse en un precioso Valentino vintage confeccionado en 1963, en plata y negro, con transparencias en el cuello y mangas de gasa hasta el suelo.

Pero mucho antes, en 1968, fue Jacqueline Kennedy la que descubrió a Valentino a las famosas internacionales al encargarle el vestido que llevó en su segunda boda, con Aristóteles Onassis.

Un delicado vestido corto, de cuello alto, con tiras bordadas en el cuerpo y falda plisada. Hizo de Jackie todo un icono de moda y el diseño tuvo tanto éxito que Valentino recibió nada menos que sesenta encargos para hacer el mismo modelo, que se convirtió en uno de los emblemas históricos de su marca.

No fue la única novia que vistió de Valentino: Claudia Schiffer lo eligió para su boda con Matthew Vaughn en 2002; Jennifer López para su segundo matrimonio, en 2001, con Chris Judd; la reina Máxima de Holanda, en 2002, o la princesa Magdalena de Suecia, en 2011.

Cuatro diseños elegantes, románticos, repletos de encajes y con el evidente sello del estilo Valentino.

Los Óscar, un escaparate para sus diseños

Pero si ha habido un escaparte definitivo del trabajo de Valentino, ese ha sido el de los Óscar.

Jessica Lange fue la primera en recoger un Óscar vestida de Valentino, con un diseño en verde agua, cuajado de lentejuelas, para recibir en 1983 su segunda estatuilla, como mejor actriz secundaria, por ‘Tootsie’.

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En 1991, la gran Sophia Loren se decantó por un Valentino negro, lleno de encaje, para recibir su Óscar honorífico.

Pero es sin duda el vestido negro con ribetes blancos que lució Julia Roberts en la ceremonia de los Óscar de 2001, edición en la que ganó su Óscar a mejor actriz por ‘Erin Brockovich’ el más recordado. Un ejemplo de la delicadeza de sus trabajos, con una cola de tul negro que se abría dejando ver más rayas blancas.

También Cate Blanchett se enfundó en un Valentino en 2005, año en el que recogió su Óscar a mejor actriz secundaria por ‘El aviador’. Un elegantísimo traje amarillo pálido con un cinturón en burdeos.

Y aún sin estatuilla, deslumbraron en la alfombra roja actrices como Jennifer López, con una túnica verde agua en la ceremonia de 2003, o Anne Hathaway con un diseño rojo Valentino en 2011, que lució del brazo del diseñador.

La reina Sofía y su relación con Valentino

Pero no solo las estrellas eligieron a Valentino para las grandes ocasiones. La reina Sofía de España mantuvo una larga relación de amistad con el diseñador.

Valentino se formó en los talleres de Jean Dessès, el modista afincado en París, que confeccionó el vestido de novia de la hija de los reyes de Grecia.

Después de esa primera toma de contacto, la madre del rey Felipe lució en 1973 un elegante vestido de cuello halter adornado con una gran flor en el cuello. Cinco años después en el castillo de Gymnich en una cena con el presidente de Alemania Walter Scheel un diseño de alta costura el italiano.

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Un armario al que ha abierto las puertas a la reina Letizia que recuperó hace cuatro ese mismo diseño del creador italiano, durante una recepción al cuerpo diplomático, un vestido que su suegra utilizó hace casi cincuenta años durante una visita a Alemania.

Una pieza de cuerpo ligero de cuello redondeado, manga semitransparente abullonada y puños ceñidos confeccionado en gasa gris decorado con bordados florales en tonos rosas y verdes y falda también verde de cintura alta y con mucho volumen.

Entre los 70 y los años 90, la reina Sofía era un icono de estilo, en especial en las grandes ocasiones. Volvió a confiar en Valentino en la celebración de las bodas de plata de la reina Margarita de Dinamarca y el príncipe Henrik, donde lució un vestido bando con bordados en hilo dorado.

El fotógrafo Reginald Davis tomó una imagen de ella con un Valentino azul de inspiración oriental junto al rey Juan Carlos vestido de uniforme de gala.

Una admiración y cercanía que se pudo comprobar cuando en 2017 la reina emérita asistió al estreno de ‘La Traviata’ en Valencia, una producción con dirección escénica de Sofia Coppola y vestuario diseñado por Valentino y Giancarlo Giammetti.