El Heraldo
Tres estudiantes cruzan la vía del Corredor Universitario. A pocos metros está el puente de la Unilibre. Luis Rodríguez Lezama
Barranquilla

Puentes peatonales, de adorno

Los ciudadanos dicen que no los usan por pereza, falta de tiempo e inseguridad

Más vale perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto, reza el refrán popular que aplica a diario Diana Margarita Ramos Gutiérrez, comerciante y usuaria frecuente del puente peatonal ubicado en El Pueblito (Avenida Circunvalar con la carrera  12B).

En opinión de Diana esta es una manera de evitar muchos accidentes en una vía muy congestionada, donde los vehículos, casi siempre, transitan a gran velocidad.  Ella prefiere gastar tres minutos atravesando por el puente que cruzar la calle corriendo. “Mucha gente no quiere usarlos, de manera especial en la tarde o noche por temor a ser atracados”, dice.

En efecto, muchos barranquilleros se niegan a usar los puentes peatonales por “pereza”, “falta de tiempo” e “inseguridad”.

Según un inventario de la secretaría de Movilidad del Distrito, Barranquilla tiene 12 puentes peatonales. Algunos en buen estado y otros con corrosión y en sus alrededores con malezas. (Ver infografía)

De clic en la imagen para ver la infografía completa de los puentes peatonales de la ciudad.

Durante un recorrido que hizo EL HERALDO por esos puentes, al igual que por los ubicados en el corredor universitario y el municipio de Malambo, se comprobó que la gente prefiere cruzar la calle. Solo las estructuras instaladas en El Pueblito y en la Universidad del Norte son usadas con gran frecuencia.

La Universidad del Norte se ha caracterizado por la campaña de pedagogía que desarrolla entre sus estudiantes para el uso de los puentes.

Isidro Ruíz, consultor en movilidad y seguridad vial,  dice que son muchos los argumentos que exponen para no utilizar los puentes, entre ellos el temor a ser atracados y el no “encontrarle funcionalidad al subir para cruzar la calle”.

Ruíz considera que los puentes peatonales son para países y ciudades atrasadas y que en Barranquilla, como en otras ciudades de Colombia, son “adornos, elefantes blancos y dinero mal invertido”.

“En las ciudades modernas la movilidad de los peatones se resuelve a nivel y si los vehículos tienen que parar lo hacen y si hay que instalar un semáforo lo instalan y se hacen las inversiones que sean necesarias para que los peatones tengan una movilidad segura”, sostiene.

El ingeniero civil y magister en tránsito y transportes, Víctor Cantillo, afirma que en muchas partes, de manera especial en Europa, hay muy pocos puentes peatonales.

En su concepto, el puente peatonal es más concebido para mantener la movilidad en los autos que para facilitar realmente la vida al peatón. Dice que si bien es cierto que el puente peatonal le exige al peatón un esfuerzo adicional, es decir, tener que desplazarse 300 o 400 metros hasta el puente, subirlo y pasarlo al otro lado, el peatón pondera el riesgo con el tiempo de viaje de cruzar directamente. En ese sentido cree que muchas veces prefiere hacer el cruce directo, aunque eso pueda significar un mayor riesgo.

Un peatón prefiere volarse los maletines en el puente de Pimsa.

Cantillo asegura que hay ciertos casos en los que el peatón se da cuenta que vale la pena pasar por el puente, al tiempo que indica que en todo el mundo los puentes peatonales están siendo “fuertemente revisados y cuestionados”.

El experto indica que estas estructuras son cuestionadas porque “no son amigables con el peatón”.

Según datos de la Secretaría de Movilidad, durante el 2014 se registraron 2 accidentes de tránsito donde las víctimas fueron peatones, y en 2015 se reportaron 4 casos.

El Código de Tránsito establece que quienes sean sorprendidos por la Policía de Tránsito infringiendo la ley relacionada con el uso de los puentes, serán multados con un salario mínimo diario ($22.982) o amonestados, es decir, obligados a asistir a un curso de educación vial. La no asistencia al curso genera multa de cinco salarios diarios. Pese a esto, los puentes siguen siendo “un adorno”.

Fernando Isaza, secretario de Movilidad del Distrito, asegura que Barranquilla viene aplicando las sanciones que establece el Código de Tránsito. Según el funcionario, se ha sancionado a quienes reciben la pedagogía de parte de las orientadores de Movilidad, pero continúan infringiendo la norma.

“En aulas móviles los invitamos a que se concienticen del riesgo que están expuestos y si la persona es reincidente los sancionamos”, dijo el secretario de Movilidad.

El puente de la Uniautónoma, construido por el AMB, está deteriorado. Sus barandas están oxidadas.

Radiografía

De los 11 puentes que fueron construidos por el Área Metropolitana de Barranquilla en el año 2002, con una inversión de $2.243 millones, nueve están en estado de deterioro. Solo dos, el Colegio Sagrado Corazón y el de Uninorte, reciben mantenimiento.

El de la Universidad Autónoma del Caribe ( carrera 46 con calle 90) tiene las barandas oxidadas. Nadie lo usa y hay quienes piden que sea desmontado. El de la Universidad del Atlántico (carrera 43 con calle 50) está en similares condiciones.

Igual sucede con el puente ubicado al frente de la Universidad del Libre, en el corredor universitario que también quedó de adorno.

El Área Metropolitana de Barranquilla, a través de su oficina de comunicaciones, dijo que a este organismo no le corresponde el mantenimiento de las estructuras, porque luego de su construcción fueron entregados a las administraciones municipales correspondientes.

“Esas obras hacen parte del mobiliario urbano de cada ente territorial, en este caso, Barranquilla, Puerto Colombia y Soledad”, enfatiza el funcionario.

Tres nuevos puentes

Según Fernando Isaza, la administración distrital planea construir tres nuevos puentes peatonales: Uno en la carrera 31 en el sector de La Pradera, otro en la carrera 13 (La Paz) y otro en la carrera 6H (San Pedro).

En opinión de Isidro Ruiz construir más puentes es invertir mal la plata, porque las personas utilizan el camino más natural. Citó como ejemplo que en países como Japón cuando van a hacer un parque ponen a la gente a caminar antes de hacer el parque, lo abren y en las rutas que marcan las personas hacen los senderos peatonales. En opinión de Cantillo, “no se pueden repetir las fórmulas que no han dado resultado”.

En Malambo

A la entrada de la urbanización El Concorde, en el municipio de Malambo, construyen un puente peatonal, para “minimizar el riesgo de accidentes a los peatones”.

En la vía oriental, entrada de la urbanización El Tesoro (frente a la sede del Junior en Bomboná), también hay otro puente que no es usado por los peatones. Hay quienes prefieren arriesgar sus vidas al cruzar la vía con un tráfico vehicular congestionado. A 650 metros aproximadamente, en la entrada a La Luna, está otro puente que tampoco es usado. Los ciudadanos argumentan que gastan mucho tiempo (3 minutos) y que les toca caminar mucho. Esta estructura fue construida por la Alcaldía de Malambo.

A 700 metros está ubicado en el parque industrial Pimsa, que es el mas usado, sin embargo no falta el imprudente que dice que “va mal de tiempo” y que es más rápido cruzar y volarse los maletines de cemento.

Estos cuatro puentes fueron construidos dentro del proyecto Ruta Caribe, a cargo del consorcio Autopistas del Sol.

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