Para llegar a la Primera iglesia Bautista de San Andrés hay que subir por una de las principales calles de la Isla y atravesar los barrios tradicionales donde se pueden apreciar las casas típicas, con sus colores vivos y sus múltiples ventanas. A medida que se va ascendiendo se puede apreciar en todo su esplendor el mar de los siete colores que es orgullo de los sanandresanos.
La edificación, similar a las iglesias bautistas norteamericanas tradicionales, se levanta imponente con su enorme campanario que sirve como mirador para turistas en el sector conocido como La Loma y desde allí domina el paisaje de la isla. Su pastor Raymond Howard es uno de los bastiones de la fe entre los isleños y en especial los raizales.
El reverendo Howard es respetado y reconocido en la isla no solamente como un guía espiritual sino como el líder del movimiento Amen S-D que busca la reivindicación de los derechos de los raizales y su reconocimiento como una etnia ancestral que desde hace más de 400 años ha existido.
En su despacho lleno de libros el reverendo recibió a EL HERALDO y con voz pausada explicó el sentimiento que los embarga a él y a sus coterráneos y que ha motivado que cada vez tome mayor fuerza su deseo de ser valorados y reconocidos en su idiosincrasia.
Sus palabras dejan entrever una gran desilusión por la manera como el Estado colombiano los ha tratado desde que, como habitantes de la isla, decidieron voluntariamente que querían ser parte de Colombia.
Recuerda que una vez San Andrés fue asumida como una Intendencia de Colombia se creó una ley que daba transporte gratis a las familias de cuatro o más personas para instalarse en la isla y que además se les daba el pasaje gratis. 'Es increíble, pero esa actitud colonialista de colombianizar a la isla fue porque no nos consideraban a nosotros los raizales como colombianos genuinos'.
A partir de ese fenómeno comenzó en su criterio una debacle para el pueblo raizal, pues vieron cómo poco a poco los gobiernos intentaron invisibilizar y cambiar la cultura Caribe de los isleños, comenzando por prohibir que en las escuelas se hablara el inglés, la lengua de sus ancestros.
Actualmente los raizales son una minoría en la isla, pero asegura que esto es consecuencia de un trato injusto y discriminatorio por parte de los gobiernos de Colombia que han asumido una política colonialista hacia la isla.
Dice que en los colegios se enseña historia colombiana pero no se incluye nada sobre la cultura raizal, para que las nuevas generaciones conozcan sus orígenes. Labor que ha quedado en manos de varias iglesias protestantes.
'Por esta actitud colonizadora, ahora el raizal no puede ni debe tomar decisión alguna sobre su futuro. Todo lo deciden en Bogotá: lo que comemos, lo que hablamos, lo que vamos a hacer, nuestro presente y futuro. Es un centralismo voraz, un colonialismo del siglo XXI asolapado', explica el reverendo bautista.
Pérdidas históricas. Del territorio que históricamente conformaba el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, ya se ha perdido un 50% señala el Pastor. 'Estamos siendo descuartizados, viendo cómo de a pedacitos el Estado colombiano ha ido repartiendo nuestro territorio a Jamaica, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y ahora este es el golpe final para el pueblo raizal', señala compungido.
Dice que de esta manera se abre la oportunidad para que los isleños se conviertan en un pueblo dependiente del Gobierno central a través de subsidios y dádivas, pues se les cerró la posibilidad de trabajar y generar ingresos propios.
Los isleños saben que lo que Colombia perdió con el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, no fue solamente una porción de mar, es un lugar donde se encuentra la mayor riqueza marina de esta región, de la cual dependía en gran medida la actividad económica del pueblo raizal.
Con el tratado Bárcenas-Esguerra cuando se perdió la Costa de la Mosquitia, que le dio a Nicaragua una salida al Océano Atlántico, los raizales sufrieron un duro golpe ya que sus familias quedaron divididas, unas en Colombia y otras en el país centroamericano.
'Lo lindo de esto es que nosotros y los que habitan allá nos sentimos una sola familia, siempre hemos sido un pueblo unido, no entendíamos cómo dos poderes separados uno en Managua y otro en Bogotá, nos dividían', señala.
Evoca la manera como los raizales han habitado esta región incluso antes de que llegaran los españoles y que se movilizaban de un lado a otro sin conocer fronteras, pero que a partir de los años 80`s esta situación cambió y se profundizó la separación.
Ahora dice que el pueblo raizal se encuentra dolido con Colombia pues el fallo del pasado lunes, representa la pérdida más grande de la historia para su pueblo y lo ven como el fin de una cadena de cien años de reducción del territorio del archipiélago.
Movimiento Amen-SD. El movimiento Amen-SD Archipiélago Movement for Ethnic Native Self Determination que lidera el pastor es el resultado de una serie de iniciativas por rescatar la cultura ancestral raizal que a lo largo de los años se han gestado en la isla.
Con su propia bandera, que el reverendo exhibe orgullo en su escritorio, este movimiento fue consolidado en 1999 y lo integran líderes de la comunidad raizal en busca de soluciones para la problemática que los afecta. Los pilares de este movimiento son la autodeterminación, desarrollo sostenible y reparación.
Recuerda que el año 2007 cuando se conoció el primer fallo sobre Nicaragua también marcharon y bajaron las banderas colombianas para izar su propia bandera y simbólicamente y con mucho respeto se la entregaron a un agente de la Policía.
Señala que ahora los raizales quieren asumir su propia identidad. 'Hemos tratado de ser colombianos desde 1822 de la mejor manera, no hay celebración más intensa del 20 de julio que la de San Andrés'.
Considera que se han comportado como un hijo adoptivo que hace todo para que fu familia lo acepte pero ahora se han dado cuenta que todo el esfuerzo que hicieron fue en vano.
Es por ello que ahora miran su futuro como un pueblo étnico ancestral con un territorio propio y así se lo hicieron saber al presidente Juan Manuel Santos en su reciente visita a la isla, esperan que busque la manera de declarar a San Andrés como un territorio autónomo, étnico raizal con gobierno propio.
'No tenemos nada en contra de los colombianos, pero esta política nos absorbe y nos elimina, no sale lo autóctono porque siempre ponemos por delante otras cosas, el raizal tiene que encontrarse en su territorio', dice.
Este movimiento espera que se abran espacios para la cultura raizal, tal como se ha hecho con otras culturas en Colombia como son los pueblos indígenas en varias regiones. Por eso su trabajo ha sido sistemático por la recuperación de su identidad, historia y territorio.
Piensa que este incidente con Nicaragua puede ser utilizado para despertar a muchas personas y que encuentren el espíritu que los ancestros les pasaron a sus descendientes y asumir la responsabilidad de traspasarlo a las generaciones futuras.
Por Lupe Mouthón Mejía
Enviada especial


