El Gobierno de la India y el Fondo Monetario Internacional (FMI) coincidieron este miércoles en el Foro de Davos en que el ascenso del gigante asiático como tercera economía mundial, superando a Japón y Alemania, es una “certeza matemática” que se materializará antes de 2028, siempre que supere sus graves retos en contaminación y burocracia.
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En un panel titulado ‘¿Puede la India convertirse en la tercera economía del mundo?’, la subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, y el ministro indio de Información y Radiodifusión, Ashwini Vaishnaw, escenificaron el consenso sobre el futuro económico del país y el momento favorable que atraviesa Nueva Delhi.
“Sin lugar a dudas, la India se convertirá en la tercera economía más grande del mundo. Es cuestión de pocos años, a menos que ocurra algo catastrófico”, admitió la subdirectora gerente del FMI, Gita Gopinath.
“Si se observan las tasas de crecimiento de la India en comparación con Alemania y Japón, es una certeza matemática que el país alcanzará ese objetivo”, añadió.
Por su parte, Vaishnaw, enfatizó que la verdadera fortaleza de este hito radica en un modelo de “crecimiento inclusivo donde la seguridad de los más vulnerables es prioridad”.
Para sustentar esta tesis, el ministro reivindicó la política social de su gobierno, enumerando la apertura de 540 millones de cuentas bancarias y la construcción de infraestructura sanitaria masiva como los factores que han permitido sacar a 250 millones de personas de la pobreza.
Ahora bien, este vigoroso ascenso económico se enfrenta a contrapesos ineludibles, según la subdirectora gerente del FMI, quien advirtió de que la contaminación en la India representa hoy una amenaza financiera mayor que las barreras comerciales, y señaló que “el impacto de la contaminación en la economía india es mucho más trascendental que el de cualquier arancel” impuesto hasta la fecha.
Gopinath subrayó que el costo no es solo macroeconómico, sino humano. Este escenario tóxico, alertó, funciona además como un freno para la inversión extranjera, ya que el talento global duda en establecerse en un entorno nocivo para la salud, por lo que instó al gobierno indio a abordar este problema “en pie de guerra” como una prioridad absoluta.
Otro reto mayúsculo para consolidar estas proyecciones reside en la burocracia institucional. Si bien el ministro indio defendió los avances del Ejecutivo citando una drástica reducción de trámites administrativos, Gopinath matizó este optimismo advirtiendo que la India “sigue siendo un lugar desafiante” que necesita “mucha más desregulación”.
La subdirectora del FMI apuntó a lastres estructurales que persisten como frenos a la inversión: definió la adquisición de tierras y la falta de títulos de propiedad limpios como un “tremendo reto” que restringe la expansión manufacturera, y señaló la falta de reformas judiciales como un “cuello de botella absolutamente crítico” donde, lamentó, “no estamos viendo muchos cambios”.





















