El 17 de febrero de 1969, lunes de Carnaval, se realizó en Barranquilla el primer Festival de Orquestas que este año conmemora 50 años; sus flamantes y exitosas Bodas de Oro. El evento nació sin muchas pretensiones distintas a aquella de reunir en un solo escenario las principales agrupaciones que actuaban en el Carnaval; y ofrecérselas al pueblo que no tenía los recursos para disfrutar de esta música los cuatros días de carnestolendas.
Sin embargo, en poco tiempo el Festival alcanzó no solo importancia nacional entre los grupos locales, sino que las grandes orquestas internacionales que nos visitaban hacían todo lo posible por exhibir en sus vitrinas el Congo de Oro, trofeo que se institucionalizó para los ganadores. La historia del que inicialmente se llamó Festival de Orquestas, Combos y Conjuntos, se remonta dos años atrás de su inicio, a 1967; y no fue un evento precisamente a nivel competitivo. La simiente del Festival fue la presentación de algunas orquestas que tocaban en el Carnaval, para reunir recursos con destino a una obra benéfica: construir el segundo piso del albergue infantil del Club de Leones. Rubén Navarro Serge, presidente de la entidad, lanzó la idea y habló con Gabriel Martínez Aparicio, entonces presidente de la Junta del Carnaval.
La propuesta fue aceptada y el Festival se realizó en el estadio Tomás Suri Salcedo (actual Elias Chegwin). Actuaron Lito Barrientos y Alfredo Mojica, dos orquestas de El Salvador; Armando Bossa, de Panamá; el soledeño Pacho Galán, y el barranquillero Pete Vicentini. Fue un éxito total. Dos años después (1969) arrancó el que conocemos aprovechando la experiencia de 1967.
El periodista Efraín Peñate, que junto a Tomás Barraza Manotas (QEPD) fueron los primeros presentadores de esta primera maratón musical, dijo a AL DÍA que el gran impulsor del evento fue el pianista y percusionista barranquillero Arturo López Viñas (QEPD).
'Arturo buscó a los músicos más prestigiosos de la época para que participaran. Por eso hay que reconocerlo como el arquitecto de esta fiesta. En ese entonces tenía 30 años y el brío suficiente para darle vida al evento, una idea que toda la vida le había rondado por la cabeza.
'Lo conocí cuando él tenía 9 años, en el programa infantil La hora de los niños, que se emitía los domingos por La Voz de Barranquilla. A los 14 años se convirtió en pianista y director de orquesta, era muy disciplinado, y eso le permitió tomar las riendas del Festival. Luego se radicó en Miami donde se hizo amigo de grandes salseros como Rafael Ithier, Eddie Palmieri, Tito Puente y Johnny Pacheco, a quien le entregó una de sus composiciones más sonadas, La blusita colorá, grabada por la Fania All Star. Esas relaciones las explotaría para traer más grupos de renombre a nuestras fiestas', rememoró Peñate.
En diciembre de 1968 Efraín Peñate asumió la gerencia de Radio Olímpica y respaldó a López Viñas en la promoción del Festival de Orquestas. 'Yo era un apasionado a la producción de programas culturales, especialmente los que tenían que ver con Carnaval, por lo que asistía a las reuniones de la junta organizadora del Festival y pude evidenciar el liderazgo de Arturo, él me nombró presentador y durante una década vi desfilar a grandes estrellas por el Coliseo'.
EL PUEBLO CUMPLIÓ A LA CITA
Los inicios de 1969 estuvieron marcados en Barranquilla por noticias positivas. La prensa destacaba la entrega de 25 radioteléfonos para uso de las fincas atlanticenses, a efectos de facilitar la vigilancia entre ganaderos y agricultores.
Los barranquilleros comenzaban un nuevo año entretenidos con los estrenos en la pantalla gigante de las cintas Entre Oriente y Occidente, melodrama protagonizado por William Holden y Jennifer Jones, y La cigarra está que arde, una comedia argentina.
Y en cuanto al Carnaval, que se realizó entre el 15 y 18 de febrero, se anunciaba como gran atractivo el primer festival de orquestas. La reina de las fiestas era Luz Helena Restrepo, que en 1968 había conquistado para el Atlántico la tercera corona en el reinado nacional de la belleza en Cartagena.
El escenario para el Festival de Orquestas fue el coliseo cubierto Humberto Perea, e inició a las 12 del mediodía.
En un aviso publicitario publicado el 15 de febrero en los periódicos El Heraldo y Diario del Caribe, la Junta Permanente del Carnaval anunció para los ganadores los premios Congo de Oro.
En esa primera edición tocaron la Billo’s Caracas Boys, Los Melódicos, Los Blanco, la Orquesta La Playa (de Venezuela; los Chavales de España, la Orquesta de Pacho Galán, la Orquesta de José Ramón Herrera, los Hermanos Villamizar, de Cúcuta; los Corraleros de Majagual, Alfredo Gutiérrez, Michi Sarmiento, los Teen Agers de Medellín, la Sonora Sensación, la Sonora del Caribe de César Pompeyo, los Hermanos Martelo, Pello Torres y sus Demonios del Ritmo y Los Cinco de Oro.
Los precios para ingresar al coliseo eran $20.00, $10.00 y $5.00, que no eran tan accesibles si se tiene en cuenta que para ese entonces el salario mínimo estaba fijado en $519. Ese mismo año Celia Cruz cantó en el Hotel El Prado acompañada de la orquesta de Pacho Galán, y la entrada costaba $50.
Dado el éxito taquillero del Festival, con lleno absoluto en todas las localidades (unas 5 mil personas), comenzó a funcionar el llamada ‘carrusel’, en el que los boletos de entrada no eran desechados sino revendidos por porteros corruptos, poniendo en riesgo la seguridad de los asistentes debido al sobrecupo.
'Fue una locura colectiva que se extendió hasta la medianoche', contó López Viñas en unas memorias a las que AL DÍA tuvo acceso.





















