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La ministra de Vivienda y ex alcaldesa de Barranquilla, Elsa Noguera De la Espriella, contrajo nupcias el sábado pasado, a las 5 de la tarde, con el empresario Juan Carlos Hernández, en Playa del Carmen, México.

La celebración empezó el jueves 29 de junio, con un coctel de bienvenida realizado en la discoteca Coco Bongo, y que se prolongó hasta la madrugada del viernes en las playas del hotel Grand Hyatt Playa del Carmen Resort.

El viernes se realizó otra fiesta en las playas del hotel, donde las invitadas lucieron unas vinchas florales de la diseñadora Martha Rey y los hombres portaron unas gorras con el lema ‘Mero Mero Macho’, accesorios que complementaron la temática tropical de la velada.

El sábado, la pareja se casó en una sobria y elegante ceremonia que se llevó a cabo en la capilla de Nuestra Señora del Carmen, a las 5 de la tarde, en una eucaristía oficiada por el sacerdote barranquillero Jaime Marenco, frente a 60 familiares y amigos cercanos. A la salida de la iglesia, una leve llovizna sorprendió a los invitados, quienes afirmaron que se trataba de una 'lluvia de bendiciones que iluminaría el destino de los novios'.

Así también, los asistentes a la boda disfrutaron de una variedad de licores, entre los que destacó el whiskey y el tequila. Durante el festejo, las invitadas portaron vinchas de flores mexicanas tejidas en palma de iraca y que fueron elaboradas en Usiacurí, municipio atlanticense conocido por estas artesanías.

El evento contó con cuatro bufés, conformados por una variedad de alimentos. Pavo, pescados, ceviche, roast beef, ensalada caprese, pastas al pesto, espagueti con salsa boloñesa, puré de papa y variedad de quesos y panes fueron algunas de las alternativas presentes en la propuesta gastronómica de la boda. De la misma manera, a las dos de la mañana, los invitados se deleitaron con otro bufé donde se ofreció tortillas mexicanas de cochinillo, rollitos de pollo y nachos con queso.

Al compromiso llegaron más de 200 invitados, entre los que se destacaron el alcalde de Barranquilla Alejandro Char, la primera dama Katia Nule, la secretaria de Educación distrital Karen Abudinén, la exreina del Carnaval María Cecilia Donado, el gobernador del Atlántico Eduardo Verano De la Rosa, el empresario Fuad Char y el ex vicepresidente de la República Germán Vargas Lleras, entre otras personalidades.

Elsa lució un vestido con piedras, transparencias y en tonos rosados, elaborado por la diseñadora cartagenera Beatriz Camacho. El peinado y maquillaje estuvo a cargo del estilista Jorge Centeno, quien peinó a la ministra con unas ondas sutiles, que estuvieron adornadas con dos peinetas de cristal. 'El objetivo de su look siempre fue que la novia pudiera sentirse muy cómoda', agrego Centeno, quien viajó al país azteca junto a sus mejores siete estilistas para arreglar al resto de invitadas.

Después de que la pareja si diera el ‘Sí’, los invitados se desplazaron hacia el hotel para dar inicio a la fiesta. Desde que Elsa Noguera y su esposo Juan Carlos Hernández llegaron al lugar, los asistentes rodearon a la feliz pareja en la pista de baile con el fin de celebrar su unión.

En cuanto a la cuota musical, el mariachi Xcarep de Carlos Plata fue el encargado de abrir el festejo. Un detalle curioso fue que, durante la presentación de este grupo musical, Elsa Noguera solicitó que interpretaran la ranchera Volver, volver, la canción favorita de su abuela, Amelia Carbonell De la Espriella.

Posteriormente, la orquesta del barranquillero Fausto Chatela interpretó el cover de la canción Ella es mi fiesta, de Carlos Vives, un tema musical muy especial para los novios. El resto del repertorio incluyó el nuevo sencillo del artista titulado Atado a tu amor, un homenaje al Joe Arroyo y la interpretación de canciones de artistas como Bruno Mars, Marc Anthony, Michael Jackson, el Gran Combo de Puerto Rico y del Carnaval de Barranquilla. El colombiano DJ Dorance también estuvo presente en la celebración.

La boda tuvo una decoración inspirada en las flores de colores mexicanas, muy tradicionales en este país, y que estuvieron puestas en los centros de mesa y en la mesa de postres. Del mismo modo, velas pequeñas y luces colgantes, colocadas en algunas paredes del recinto, iluminaron el salón de la celebración y las mesas de los invitados, recreando así un ambiente íntimo y romántico.