Cortázar, más conocido por sus letras que por su faceta de fotógrafo, conjuga en Prosa del observatorio lo mejor de ambos mundos. Este libro publicado inicialmente en 1974, reeditado en el 2016 por Alfaguara y recientemente publicado por esa misma editorial en Colombia, contiene una de las obras menos estudiadas del escritor argentino y a su vez, una de las que mejor muestra su visión del mundo.
Es un ensayo que el ‘Cronopio mayor’ escribió entre París y Saignon en 1971 y que combina con unas fotografías tomadas en 1967 a los observatorios de Jaipur y Delhi*, en la India, diseñados por Jai Singh en el siglo XVIII.

En el texto se combinan la ciencia y la literatura. Es un conjunto de metáforas en las que el autor hace uso de un artículo de Claude Lamotte publicado en Le Monde (París, 1971), para referenciar el ciclo de las anguilas. Es la historia de un sultán llamado Jai Singh que es aficionado a la astronomía. Plantea al lector un juego de imágenes, muy sutil, en el cual las anguilas del océano llegan a confundirse con la noche mientras son contempladas desde los observatorios de Jaipur y Delhi.
'Desde luego inevitable metáfora, anguila o estrella, desde luego perchas de la imagen, desde luego ficción, ergo tranquilidad en bibliotecas y butacas; como quieras, no hay otra manera aquí de ser un sultán de Jaipur, un banco de anguilas, un hombre que levanta la cara hacia lo abierto en la noche pelirroja', escribió Cortázar en la obra.

Prosa del observatorio recoge una poética, una política, un humanismo y una cosmología del escritor argentino y por ello, es considerada una de sus obras clave, pese a ser una de las menos 'apreciadas'.
Rosario Ferré, una de las pocas que estudió la obra, la considera un poema en prosa romántico. Frente a la poesía, Cortázar escribió en 1978 que 'a lo largo de mi vida me ha sucedido escribir poemas. He publicado muy pocos porque desde muy joven acepté esa especie de clasificación literaria que hacen los demás, más que uno mismo. Desde un comienzo se me consideró un cuentista o un prosista y más tarde un novelista, pero la poesía, que siempre fue una constante personal para mí, no figuró nunca en esas clasificaciones, y yo me fui acostumbrando… a tal punto que la poesía es un ejercicio un poco secreto, un poco personal para mí'.
Prosa del observatorio es clasificada como un ensayo, un poema en prosa, una carta abierta, un manifiesto e incluso algunos críticos señalan que en la obra existe una convergencia de prácticas discursivas como la científica, la epistolar, la prosa didáctica y la poesía amorosa. Lo cierto es que no existe un consenso sobre la clasificación de la obra.
*Las fotografías de Delhi no se encuentran en la edición publicada por Alfaguara.





















