El Heraldo
Economía

Controlar la corrupción es un gran reto hacia el desarrollo sostenible

"Retraso y mala calidad en obras públicas evidencian riesgos de corrupción en los procesos de contratación del erario.

Cuando un colombiano analiza la situación actual del país y el grado de desarrollo en el que nos encontramos, no es raro que llegue a concluir que el fenómeno de la corrupción ha sido una de las principales causas, sino la peor, de nuestra realidad nacional económica, política y social.

Acaso, quién no se ha preguntado más de una vez: ¿cómo es posible que un país tan rico en recursos naturales pueda tener niveles tan altos de pobreza y desigualdad?

Estudios en todo el mundo sobre el tema apuntan a que la corrupción tiene un significativo impacto negativo en el desarrollo de un país; aún más, si se consideran factores como la educación, el acceso a servicios públicos, salud, libertad de expresión.

Frédéric Boehm, profesor del IEEC de Uninorte, explica que la corrupción afecta el desempeño económico de una nación a través de dos efectos, el primero de ellos, como un impuesto sobre la inversión. “La corrupción para las empresas es un costo para hacer negocios. Aunque todos podrían salir ganando en un mundo sin corrupción, la racionalidad individual apunta a que se pague por miedo a que se vayan perdiendo mercados o contratos con el Estado”.

Y segundo, las inversiones que se hacen están sesgadas hacia oportunidades de extraer rentas corruptas, como construir “elefantes blancos” (proyectos grandes de infraestructura que no tienen demanda), o proyectos innecesarios.

“Los ganadores de este tipo de contratos son los mismos insiders —persona con información confidencial por razón de su cargo o posición— que gozan de buenas conexiones a nivel político o en la administración. Esto implica una distribución de ingresos cada vez más desigualitaria”, dice Boehm.

Aunque medir con exactitud los niveles de corrupción en un país es imposible, la ONG Transparencia Internacional desde 2003 evalúa anualmente la percepción que de esta tienen los ciudadanos, mediante la encuesta mundial de opinión pública Barómetro Global de la Corrupción.

Entre las conclusiones de Barómetro 2010, donde se entrevistó a 91.500 personas de 86 países, sobresale que seis de cada diez personas en todo el mundo afirma que la corrupción ha aumentado en los últimos tres años, y una de cada cuatro informa haber pagado sobornos en el último año. Sin embargo, siete de cada diez estarían dispuestas a denunciar hechos de corrupción.

Transparencia Colombia. Sobre los resultados para el país, Alexandra García, directora del departamento de Derecho y Ciencia Política de Uninorte, dice que es significativo que todas las instituciones incluidas en la encuesta se consideran afectadas por corrupción y algunas en grados cercanos a niveles extremos.

Entre estos llama la atención los valores obtenidos por el sistema judicial, el cual, según García, debe ser la institución con mayor transparencia y objetividad del sistema político. “El efecto que genera en la ciudadanía esta percepción sobre el sistema judicial, junto con los altos niveles de impunidad, se evidencia en el gran número de delitos presentes en la sociedad”, agrega.

Pese a que más de la mitad de los encuestados en el país consideran que el nivel de corrupción ha aumentado, por ser un tema tan difícil de abordar, lo que se mide sólo refleja una parte del todo. Los casos que llegan a la luz no son un indicador para el nivel de corrupción; reflejan más bien la eficiencia del aparato jurídico o la voluntad del gobierno de atacar ciertos casos.

“Es mucho mejor acercarse al fenómeno de la corrupción en término de riesgos”, sostiene Boehm. Y agrega: “Precisamente por el nivel de riesgo y oportunidades, creo que el problema es más agudo en las regiones”. La evidencia a nivel internacional revela que políticas de descentralización con niveles bajos de control, vienen con altos riesgos de corrupción. Por lo que es clave fortalecer las capacidades a niveles regionales y locales en el país.

Sin la posibilidad de comprobar si efectivamente este delito ha aumentado o no, es claro que en los últimos años las denuncias al respecto han sido más evidentes que en tiempo atrás. En Colombia el tema parece ser una constante en la agenda mediática. A lo mejor tanto la población como el gobierno consideran que este es uno de los grandes retos hacia un desarrollo sostenible a nivel económico, político y social.

Pobres son los más afectados

Según Transparencia Internacional, los grupos marginales son más vulnerables a la extorsión. A su vez, la corrupción en las compras públicas, construcción o política se reflejan, por ejemplo, en tarifas de servicios públicos más altos, en educación de calidad inferior, en obras que se deterioran rápido, o en un sistema de salud ineficiente.

Al ser los pobres más dependientes de los servicios prestados por el sector público, debido a su vulnerabilidad económica y falta de posibilidades, sufren más los efectos nefastos de esta práctica. El impacto de la corrupción para los ciudadanos es más fuerte en contextos con alta desigualdad y pobreza.

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