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Su hermana y su amiga estaban más nerviosas. Valeria Bustamante Escolar tomó la entrevista con más calma y naturalidad. Mientras Vanessa Bustamante Escolar y Mariana Álvarez se reían, se peinaban y bromeaban antes de atender al periodista de EL HERALDO, Valeria llegó serena y un poco más seria, aunque con un tris de timidez.

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Todo sucede entre 7:30 y 8:30 de la noche del martes 6 de enero en la pista de hockey del Patinódromo Rafael Naranjo Pertuz, en el norte de Barranquilla. A esa hora se refleja claramente que el patinaje tiene muchísimos practicantes en la ciudad. Un enjambre de niños y, especialmente, niñas, se dan cita en el escenario y ruedan imparables en sus patines.

Justo en medio de esa efervescencia están Valeria, Vanessa, Mariana y algunos otros ‘hockistas’ (como les dicen en algunos países) de diferentes edades, desde veteranos hasta preadolescentes. No es tan popular el hockey como el patinaje, pero la pasión por cada deporte es igual.

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Valeria, de 14 años de edad, es el vivo ejemplo de la llama de fervor que enciende el hockey. Ya no ilumina tanto en la ciudad como en otrora, pero continúa prendida.

'Siempre ha sido parte de mí, me encanta jugarlo, me parece divertido. Lo practico desde que soy pequeña. Me gusta mucho la competitividad y practicarlo todos los días', dice ‘Vale’, que no agarra el stick (palo) y los patines solo para entretenerse y pasar un rato. Se está emocionando tanto que lo ve como una carrera y aspira a ser profesional.

'Espero que en un futuro pueda ir a jugar a Europa', apunta la estudiante de séptimo grado del Colegio La Medalla Milagrosa.

Valeria ya fue tenida en cuenta para el primer campamento selectivo 2024, proceso único para definir la selección Colombia para el Campeonato Panamericano de Naciones de Hockey Patín, algo inédito para las damas que han practicado este deporte en el Atlántico, según el presidente de la Liga local de la disciplina, Willy De La Hoz Camacho.

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'Fue muy chévere la experiencia, aprendí muchas cosas que yo no sabía, entrené bastante. Fue muy duro. Siento que he llegado bastante lejos, pero quiero más. Fui a Cali, eran tres entrenadores con 18 niñas, entrenábamos dos veces al día', comentó Valeria.

La barranquillera era una de las de menor edad en el grupo de convocadas. Y es que no abundan las jugadoras de hockey en la ciudad.

'En mi colegio no saben mucho lo que es el hockey. Me han preguntado: ¿tú juegas hockey en hielo? ¿Cómo son tus patines? ¿Cómo haces? Me toca explicarles en qué consiste', cuenta ‘Vale’.

'A mí también siempre me dicen: ‘¿Tú juegas en pista de hielo? Cuando les digo que no, me preguntan: ¡¿Entonces dónde?! Les parece extraño', ratifica Mariana.

A Valeria, su hermana Vanessa y Mariana les toca jugar con hombres en categoría abierta para poder competir a nivel local.

'Toca así porque el hockey aquí está vigente, pero necesita masificación. Hay pocas damas, así que para poder estar activas, les toca competir con mayores. A mí me gustaba y practicaba el patinaje artístico, pero el hockey es muy bonito y me gusta que mis hijas se hayan inclinado por eso. Es un deporte muy integral y que requiere mucha disciplina. Me gusta mucho la pasión que le pone Valeria. Es una actividad muy sana para su crecimiento', manifestó Claudia Escolar, madre de las hermanas Bustamante.

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'Este deporte no ha tenido una masificación adecuada, en algún momento algunos sectores impulsaron el hockey, creció bastante y surgieron muchos jugadores, pero hasta ahí llegó. No hubo impulso ni patrocinio, quedaron los mismos que se han mantenido a lo largo de los años', expresó Alejandro Correa Vélez, uno de los ‘hockistas’ que surgió del Colegio Sagrado Corazón, que es una de las escasas canteras de esta disciplina en la capital del Atlántico, aunque, aseguran los entendidos, sin la misma fuerza de antes.

'Yo salí del Sagrado, como casi todos los jugadores que hay este momento. El colegio sigue teniendo sus clases y cursos de hockey, pero creo que no tienen el impulso del pasado', agregó Correa Vélez.

‘Vale’ hace parte del Club Deportivo Cuzamba, del cual su mamá, Claudia Escolar, es la presidenta, y su papá, Raúl Bustamante, es entrenador.

Sus dos hermanos mayores, Said, de 26 años; y David, de 20, también juegan hockey. Realmente se ha convertido en una tradición familiar. Ese fue el imán que inicialmente llevó a Valeria y a su hermana menor al hockey patín.

'Yo empecé a los 6 años. Jugando me despego de cualquier problema y me relajo. Sería como raro que no me gustara el hockey, mi mamá es la presidenta del club Cuzamba y toda la familia lo juega', expresa Vanessa, la menor de los Bustamante Escolar.

'Han heredado una pasión porque el hockey es pasión. Yo he practicado muchos deportes, natación, ráquetbol, hockey y ciclomontañismo. En la casa siempre se ha respirado el deporte, pero la pasión es el hockey. Mis hijos han visto patines, sticks (palos) de hockey, bolas y protecciones, toda su vida, desde que nacieron. Siento mucha satisfacción al ver que han adquirido esa pasión', admite Raúl Bustamante.

Telaraña y Cuzamba son dos de los clubes de hockey de la ciudad. Cada uno organiza un torneo interno con cuatro clubes. Existen de 100 a 150 practicantes de este deporte en la ciudad, 'pero de manera intermitente, unos más juiciosos que otros', considera Raúl Bustamante.

Entre los juiciosos brilla la figura de 1,68 de estatura y 50 kilogramos de peso. 'Valeria es constante y muy disciplinada. Basado en lo que veo, creo que puede llegar a ser más talentosa de lo que ya es. Tiene un buen porvenir si sigue como va', elogia Alejandro Ramírez Guzmán, otro de los entrenadores de Cuzamba.

No hay duda, Valeria es presente y futuro del hockey patín en el Atlántico.