Zambrano se formó como deportista en Barranquilla, pero su crecimiento lo consiguió en Quito, donde se entrena desde hace varios años bajo la batuta del cubano Gutiérrez. El 5 de agosto del año pasado disputó la final de los 400 metros y con su actitud positiva llegó al partidor, como suele hacerlo, con una cadena colgada en el cuello y unos aretes dorados en los que se ve el '400'. Esto también le permitió escalar cuatro posiciones en los 100 metros finales para derrotar a sus rivales y quedarse con la plata, un sueño cumplido que ya refrendó con miras París 2024 y un camino que arrancará en su casa, en los Juegos Bolivarianos.