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Cultura

El Torito Ribeño y su incansable bramido de tradición

Con 142 años de actividad ininterrumpida en las carnestolendas, la tradicional danza surgida  en barrio Rebolo sigue conquistando con versos y energía.

La  verdad es que yo no creo que este virus vaya a perjudicar el Carnaval, porque nuestra fiesta la hace el pueblo, miren todo lo que ha pasado y en Barranquilla no merma el ánimo. La gente va a celebrar su Carnaval este año”, con esta frase Alfonso David Fontalvo Torres, de 79 años, director de la danza El Torito Ribeño, hace referencia a que la función debe continuar y que el Carnaval 2021 se adaptará a los protocolos de bioseguridad.

Este hombre de piel morena, que suma medio siglo como director de esta danza, se ubica en el costado izquierdo de la Casa Museo que se erige en la calle 29 con carrera 33, barrio Rebolo. Desde allí recuerda  que ya son tres generaciones las que le han dado vida a este grupo considerado líder de la tradición.

Él tomó las riendas en 1970, y en la actualidad, tras pérdidas irreparables como las de su verseador estelar, Domingo ‘Mingo’ Pérez Fonseca, quien falleció el pasado 26 de diciembre, es consciente de que ‘tambalea’ el futuro de este torito, que durante 142 años de actividad ininterrumpida ha hecho sus aportes a la tradición.

“Estamos viendo quiénes pueden convertirse en los herederos de este legado. Están mi sobrino Marcos Fontalvo y también Joche Pérez, hijo de Mingo, que viene haciendo un buen trabajo. Aquí nosotros no tenemos un sueldo, pero hacemos todas las actividades como si fuéramos una universidad, investigamos e invertimos nuestro tiempo en enseñar. Por acá viene mucha gente del extranjero a jactarse de conocimientos, pero nosotros simplemente enseñamos por amor al Carnaval, porque tampoco puedo ser egoísta y mantener encerrado en un baúl este legado que ha llegado por muchos países”, dice ‘Foncho’, como lo llaman de cariño, mientras su sobrino Jonathan repica los tambores para invitar a los verseadores a escena.

Sobre el génesis de esta danza de origen africano, Foncho indicó que nació el 20 de enero de 1878 y que ha estado presente en la fiesta mucho antes de que surgieran desfiles tan icónicos. “La Batalla de Flores, que nació con la Guerra de los Mil Días (1903), fue creada por el general Heriberto Vengoechea, quien dijo que si en el interior del país había una batalla de sangre y fuego, nosotros debíamos hacer una de flores. Nuestra danza participó en ese primer desfile que fue exitoso y cuyo nombre se mantuvo, porque en época de Carnaval Barranquilla siempre florece”.

El actual líder de la estirpe Fontalvo, la cual ha conseguido 35 Congos de Oro, manifestó que el Carnaval es una fiesta genuina, en la que la Unesco detectó varios factores para darle una mayor relevancia a nivel mundial. “Ellos vieron que aquí todo fluye naturalmente, aquí nadie pagó pa’ que cantaran, y esa fue una de las cosas que más valoró la Unesco para declarar el Carnaval Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad”, concluyó Alfonso, quien anunció que a mediados de este mes iniciarán ensayos con 80 danzantes.

Joche Pérez (izq.) verseador del Torito Ribeño. Johnny Olivares
Preocupa el relevo generacional

José David Pérez Hernández, de 33 años, conocido como Joche, es el único hijo varón de Mingo Pérez. Él se considera verseador desde la cuna y en su espalda recae la responsabilidad de que la oralidad del Torito no pierda protagonismo. “Recibo un legado que no pensaba iba a ser tan grande, traspasó fronteras, algo que surgió con naturalidad. Ahora hay que enfocar nuestros esfuerzos en ayudar para que esta tradición oral no se pierda entre las nuevas generaciones, porque hay nuevos ritmos musicales que son más comerciales y muchos jóvenes se inclinan por estos y apartan lo tradicional, así que debemos hacer un esfuerzo tremendo para que los jóvenes se interesen por nuestra danza”.

Este joven repentista sostuvo que entre las tantas enseñanzas que le dejó su padre está aquella frase en la que sostenía que la inteligencia vencía a cualquier rival. “A él no le gustaba pelear, y una vez durante una Tarde de Danzas en el Romelio Martínez, llegó un muchacho de otra danza para meterse bruscamente y mi papá le dijo: ‘No me puyes con aguja, púyame con alfiler/ No me puyes con aguja, púyame con alfiler/ yo aquí tengo la cartilla para enseñarte a leer/ yo aquí tengo la cartilla para enseñarte a leer’. Ese joven comprendió a través del verso que ya la época de las peleas entre danzas eran historia patria y que el intelecto todo lo vencía”.

Joche es consciente de que se debe hacer un trabajo arduo para seducir al público infantil y juvenil para que fijen su mirada en este tipo de danzas. “Mi papá le dio clases a los niños en los colegios, llevándoles esa pedagogía para preservar la tradición oral y el canto de pajarito. A él lo esperaban en muchos barrios, yo quise retomar esa actividad, pero se metió la pandemia y los problemas de salud de mi papá se agudizaron, pero la idea es que esta tradición no muera”.

Finalmente, se mostró orgulloso porque su padre, quien era conocido popularmente como ‘Bacosó’ (en honor al Dios Baco, el del vino en la mitología romana), fue inmortalizado por Joe Arroyo, quien cuando niño lo escuchaba versear y quiso dedicarle un saludo emotivo en uno de sus grandes éxitos: Tania. Allí se le escucha al cartagenero elogiar al hombre de Puerto Wilches (Santander), al que le dice: “Vaya, Bacosó”.

A mediados de enero los 80 integrantes de la danza del Torito Ribeño, comenzarán sus ensayos.
La tradición oral, en peligro

El letaniero rebolero Freddy Cervantes, Rey Momo del Carnaval 2019, es otro de los que ve con preocupación el legado de la tradición oral del Carnaval. “Mingo fue uno de los pioneros en el arte del verso, lo denominé ‘La voz tenor del Torito’. Siempre he pensado que hay que hacer un trabajo con las leyendas vivas del Carnaval y el público joven, para que sean ellos directamente los transmisores de la generación de relevo, sino la tradición oral corre peligro”. 

Jonathan Fontalvo es el tamborero de esta danza, sangre nueva que encontró en personajes como su tío Alfonso o en Mingo verdaderos líderes. “El señor Mingo Pérez, desde niño, a Joche y a mí nos enseñaba y nos transmitía todo, nos llevaba a las tumbas de los fundadores de la danza en el cementerio para encomendarnos a ellos antes de nuestros desfiles, y él siempre me decía ‘Jona, vamos firme’. Con esa expresión me enseñó a guerrear”.

Por la cabeza del corista José Caballero también ronda la misma preocupación en torno al relevo generacional. “Esta es una danza de un valor incalculable para el Carnaval, así que esperemos que los jóvenes nos puedan seguir ayudando a mantener viva esta tradición”.

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